Operativo retorno K al PJ

Por Juan Pablo Carranza
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eduardo accastello237[dc]L[/dc]a merma de votos que sufrió Unión por Córdoba (UpC) el pasado domingo, parece alentar al kirchnerismo de extracción peronista –entre los que se cuentan al tándem integrado por el gremialista Mauricio Saillén y el abogado Ricardo Moreno y al intendente de Villa María, Eduardo Accastello- a jugar nuevamente dentro de las filas del justicialismo cordobés, columna vertebral de la alianza que gobierna la provincia. En virtud de los recientes resultados, saben que las piezas al interior del PJ comenzarán a moverse en distintas direcciones, sin perder de vista el horizonte de la interna en el 2014.
Sobre esta disputa buscarán percutir todos los dirigentes K que le aportaron la masa crítica peronista a la boleta que encabezó Carolina Scotto. Una contribución que también redundó en la inclusión de Martín Gill en la lista de diputados electos, y que además encendió una luz de alerta entre algunos sectores del partido.
El operativo retorno está en su fase embrionaria; pero todo indica que el crecimiento que registró el FpV – principalmente a parir de la inyección de votos PJ- y la posibilidad de acceso a los recursos nacionales fungirían como atractivo para algunos dirigentes partidarios, que verían en el kirchnerismo una oportunidad de crecimiento alternativo. Eso sin contar las esquirlas que pueda dejar un posible recambio de gabinete en el Panal.
En conclusión, buscarán sacar un rédito político dentro de la estructura con mayor despliegue territorial, aprovechando la compleja situación que atraviesa. Se calcula que la tenida sería en mayo próximo, restan 7meses.
Está claro que el Frente para la Victoria (FpV) no es el lugar de contención natural para los referentes peronistas cordobeses. En la práctica, el oficialismo nacional tiene en Córdoba un par de sellos, algunos con mayor despliegue que otros, pero carece del brazo ejecutor indispensable para garantizarse el sustento territorial: el PJ. Si el kirchnerismo tiene aspiraciones para el 2015 en la provincia, mantenerse dentro de un armado que sólo adquiere vida en vísperas de elecciones no es para nada auspicioso. En estas elecciones ya probó las consecuencias de dilatar los tiempos para empezar a construir referencias propias de magnitud.
El kirchnerismo cordobés que parece tener un delay en relación a la tendencia nacional. Cuando ve reducida su primacía en las urnas en algunos distritos importantes, en la provincia donde siempre le costó erigir un liderazgo claro, avista un crecimiento.
En cierta medida, esta jugada ya la había anticipado Saillén antes del cierre de campaña, cuando junto al asesor letrado de la CGT Rodríguez Peña, señaló sus intenciones de disputar un espacio al interior del justicialismo. Un anuncio que intentó ser matizado por Scotto y Martín Fresneda, quienes en esa ocasión bregaron por una suerte de amnistía para los cuadros “paganos”, es decir, sin liturgia peronista.
El próximo lanzamiento de las 62 Organizaciones sería una de las puntas de lanza por donde ingrese el kirchnerismo al histórico partido. Está previsto que Saillén reedite la central obrera en los próximos días. La celeridad con que Moreno consiguió la habilitación de la obra social del Surrbac sería el anzuelo principal para sumar nuevas voluntades gremiales al kirchnerismo.
La otra llave estaría en manos el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, quien conserva intacta su primacía al interior del partido en su departamento y además goza de vínculos externos. Quizás, por el carácter transitivo de algunos liderazgos y también por mérito propio, este vínculo pueda ser heredado por Gill, la creciente figura K con buenas calificaciones en Balcarce 50.