La UCR celebró en Capital por la caída del peronismo

Por Alejandro Moreno
amoreno@diarioalfil.com.ar

p04-1[dc]E[/dc]l delasotismo se desinfló tanto que el radicalismo pudo celebrar ayer una victoria en la ciudad de Córdoba y una derrota más amable respecto a la padecida en las PASO en el total provincial. La lista de la Unión Cívica Radical, encabezada por Oscar Aguad, obtuvo alrededor de 1 punto porcentual más en la Capital y prácticamente lo mismo en toda la provincia, pero eso fue suficiente para provocar un abrumador festejo con fuegos artificiales en la sede partidaria.
La polémica de los narcopolicías lastimó a Unión por Córdoba, como se preveía, y de la caída electoral del oficialismo (hasta alejar a José Manuel de la Sota de su sueño presidencialista), se alimentaron el PRO y el Frente para la Victoria, y la UCR obtuvo el rédito de poder cantar el triunfo. No es poco: la Capital tiene la característica de anticipar los procesos electorales que luego se proyectarán al resto de la Provincia. Hay muchos antecedentes, pero los radicales podrán recordar que justo el sábado se cumplió un aniversario de la victoria de la lista de diputados de la UCR con Mario Negri en 1997, que señaló por su magro resultado en la ciudad de Córdoba el inicio de la caída que se haría patente en la elección de gobernador del año siguiente. La caída del peronismo puede entusiasmar a los radicales, pero con un porcentaje tan pobre no se gana la Intendencia y menos puede desearse la Gobernación. Los números de ayer, igualmente, con semejante dispersión del voto, podrían despertar el aliancismo en la UCR para 2015.
Ramón Mestre necesitaba que la UCR recuperara la ciudad de Córdoba, perdida en las PASO, para sostener aspiraciones políticas en el 2015 (locales o provinciales). Por ello, a diferencia de las internas abiertas de agosto, acompañó a los candidatos en algunos actos e incluso en publicidades televisivas. Sin embargo, no fue un anabólico notable. La UCR logró sólo el 20 % de los votos de una elección en la cual el intendente expuso su gestión. Una señal de alerta se enciende definitivamente en el Palacio 6 de Julio.
También era importante para Mestre que su hermano Diego, en su debut, ganara la tercera banca para la UCR, como finalmente sucedió luego de una porfía con la izquierdista Liliana Olivero.
El resultado de ayer exhibe que el mestrismo está todavía en formación y advierte que no es tiempo todavía de pasar a retiro a la generación que le tocó el mayor protagonismo en los años del llano.
Mestre colocó dos candidatos propios en los tres primeros lugares: su hermano y la intendente de Quilino, Soledad Carrizo, una mestrista reciente.
Para encabezar la lista debió resignarse a aceptar a Oscar Aguad, socio en el panmestrismo original. Aguad ha batido todos los records históricos de la UCR porque encabezó listas partidarias en siete elecciones en los últimos 15 años (diputado provincial 1999, senador nacional 2003, gobernador 2003 y 2011, diputado nacional 2005, 2009 y 2013).
El diputado ahora reelecto garantiza un piso electoral de alrededor del 22 %, lo que se repitió ayer. Le cuesta trepar a partir de allí, pero en el mestrismo no parece que haya otros candidatos capaces de mejorar ese resultado. Ni siquiera generacionalmente, porque el intendente de Río Cuarto, Juan Jure, que no es mestrista pero sí pertenece a la nueva camada, falló en retener los votos de las PASO (bajó, incluso, hasta 7 puntos en el departamento).
Desde que el mestrismo ganó el Palacio 6 de Julio, en 2011, hubo dos elecciones de diputados nacionales, y en ambas quedaron segundos dos dirigentes de esa generación que resiste a la novedad política de la UCR. Mario Negri, la primera vez, y Aguad, ayer. Ambos, se aferran a las encuestas que los muestran siempre bien posicionados para el arranque. En 2012, por el Comité Capital, un tercero, Miguel Nicolás, le arrebató una buena porción de la interna capitalina a Mestre.
En diciembre, con el reemplazo de la diputada nacional Gladys Espíndola, se irá de los cuerpos legislativos de la Unión Cívica Radical la última angelocista. El segundo gran período histórico del radicalismo cordobés, el angelocismo (el primero fue el sabattinismo), habrá concluido con su último estertor, pero el mestrismo, para ser su reemplazo, todavía está líquido.