FpV en el podio; remontó cuarto puesto (ahora surge disputa por crecimiento)

Por Juan Pablo Carranza
jpcarranza@diarioalfil.com.ar

p05-1[dc]L[/dc]a palidez que inundó el búnker del Frente para la Victoria (FpV) el 11 agosto pasado, trocó en algarabía apenas se conocieron los primeros datos oficiales. Ante un auditorio exultante, Carolina Scotto, escoltada por otros candidatos y referentes gremiales y territoriales, celebró no sólo haber remontado el cuarto puesto de las primarias, sino también haber sumado a Martín Gill, como segundo diputado por el oficialismo nacional.
Prácticamente en dos meses y medio, el kirchnerismo logró revertir su anterior performance y trepó de 11,8 % a 15,25 %, un crecimiento de más de cuatro puntos, que se evidenció tanto en la capital como en el interior. Los más de 84.000 votos de diferencia que consiguió entre una y otra elección dan cuenta de que fue la fuerza que más creció, tal como lo señaló la exrectora desde el búnker en el Dinosaurio.
De estos resultados surgen, al menos, dos preguntas: 1) ¿Quién o quiénes son los responsables de esta inyección de sufragios? 2) ¿Habrá algún dirigente que pueda capitalizar este resultado y erigirse como referencia indiscutida en la provincia?
Respondiendo a la primera, una vez que estén los números definitivos sobrevendrá la disputa de poder por la cuota parte que cada actor crea que le corresponde en virtud de su aporte. Por lo pronto, no se puede desconocer la injerencia que tuvo la –única- incorporación del gremialista Mauricio Saillén al redil K, y su transfusión de votos de genealogía peronista a la exrectora; tampoco, las correcciones que introdujeron en su táctica parte de la ortodoxia kirchnerista y el comando de campaña, ni el activo rol que desempeñaron de agosto a esta parte las entidades nacionales.
A esto hay que sumarle una efectiva campaña publicitaria (incluidas las apariciones en videoconferencia con la presidenta Cristina Fernández) que logró revertir el desconocimiento de la exrectora entre electorado e instalarla como un opción. Sin contar, además, la erosión de votos que sufrió Unión por Córdoba (UpC) a partir del narcoescándalo y la instalación de la firma Monsanto, también avalada por el Gobierno nacional.
La segunda de las incógnitas comenzará a develarse entre lo que quede de este año y el 2014.

Distribución
Al cierre de esta edición y escrutadas el 97,2 % de las mesas, en el principal distrito, los K mejoraron un 4,4 %, de los 9,8 puntos que cosecharon en las primarias pasaron a 14,22 %. Y si bien en Córdoba descontaron una posición respecto a agosto -del quinto al cuarto lugar-, el candidato del PRO, Héctor Baldassi volvió a quedarse con el último escalón del podio. Esto, obviamente, no opacó el desempaño a nivel provincial. Nuevamente, el interior fue el bastión que más contribuyó a conseguir el tercer puesto.
Con una mejorada performance de sus intendentes. El kirchnerismo se impuso en Villa María otra vez. En el departamento San Martín, Eduardo Accastello repitió la performance anterior –al ganar en su distrito- y afinó lo porcentajes: del 26,6% en agosto pasó al 32,83 %. Un incremento que también es atribuible a Gill, quien ya asoma como uno de los ganadores de los comicios, no sólo por haber obtenido una banca, sino por el favor de la Casa Rosada, que posiblemente se vea en aumento luego de lo de ayer.
Y aunque el kirchnerismo no logró otra victoria departamental, revirtió resultados adversos y salió primero en ciudades cuyos gobiernos están alienados con la Nación, por caso Villa del Totoral y Villa Dolores, donde vez pasada Ernesto “Tatu” Bernabey y Juan Manuel Pereyra -3º y 5º en lista del FPV- no pudieron derrotar a Unión Por Córdoba.