Resultado electoral vaticina reconfiguración de tablero K

carolina scotto 001[dc]L[/dc]as expectativas del kirchnerismo cordobés para el próximo domingo son positivas. Y aunque la mayoría de los dirigentes prefieren guardar cuidado en relación a los porcentajes –el error de cálculo en las primarias los dejó sentidos-, coinciden en que habrá un crecimiento en sus votos, superando el 10,89 % que cosecharon en agosto.
Más allá de este augurio -que también acompañan los profetas de las encuestas- el resultado, si es positivo, vaticina una reconfiguración de tablero K. El lunes, con los números finales sobre la mesa, cada sector reclamará su correspondiente cuota parte del porcentaje obtenido.
Asoma entonces una disputa intestina entre los referentes K. Una disputa que pondrá en valor: la calidad del vínculo con la Casa Rosada, el aporte realizado en las elecciones y, por último, la devoción al modelo nacional, entre otras variables.
El kirchnerismo adolece de un líder, o por lo menos un conjunto de líderes, que puedan atribuirse un sustento territorial de consideración. Allí radica la causa – y también la necesidad- de un proceso de tensión interna que concluya con un reacomodamiento de las piezas de cara al 2015.
A diferencia de las primarias, el Frente para la Victoria (FpV) logró en este tramo electoral potenciar el conocimiento público de sus candidatos. Y aunque esto obviamente no se traduce de manera directa en votos, la intensa publicidad y el apuntalamiento territorial, que no estuvieron anteriormente, hicieron que Carolina Scotto y Martín Gill superen esta primera dificultad.
No obstante, escapando a las convocatorias masivas en virtud de su nivel de convocatoria, anoche el kirchnerismo cerró su campaña con una volanteada por las calles céntrica y una concentración en la intersección de bulevar San Juan y Vélez Sarsfield.

Cuestión capital
Es la capital donde más se evidencia esta carencia del kirchnerismo de un liderazgo definido. Las múltiples mini tribus K – cada una con su cacique-, aún no logran compaginar un sistema aceitado de convivencias, a pesar de la rutina por la campaña.
Por encabezar la boleta Scotto juega para ocupar un lugar de liderazgo. Lo mismo Martín Fresneda, pero sobre la base de su cargo en la Casa Rosada. Sin embargo, entre los múltiples factores que se incorporaron en el segundo tramo de la campaña, hay un sector que también tiene voluntad de poder. El condimento peronista-gremial que introdujeron el referente sindical K Mauricio Saillén y el abogado Ricardo Moreno incidirá en el resultado final de la capital. Cuál será el peso específico del aporte y su posterior tasación se revelará después del domingo.
Por lo pronto, ya se anticipa una cinchada entre ala de extracción peronista y aquella de tintes académicos. Los primeros, el tándem Saillén-Moreno- ya anticiparon su retorno al PJ, como canal para aspirar al 2015; los segundos, Scotto y Fresneda, apuntan a una construcción transversal por fuera del esquema tradicional del justicialismo.

Interior
En el interior, Eduardo Accastello podría sacar “chapa” de haber sido el único victorioso en la elección pasada, tras haber ganado en su departamento. Pero su campo de acción es acotado.
Además, la figura de Martín Gill, el encargado de devolverle la fe K al intendente de Villa María, estaría ocupando una mejor posición en relación a su antiguo mentor político en la cuidad del sureste provincial, donde el ahora secretario de Políticas Universitarias de la Nación se desempeñó como número dos del ex candidato a gobernador.
Las cifras que arrojen los comicios en el interior serán vitales para evaluar el desempeño de Gill. El respaldo de la Casa Rosada ya lo tiene. Por su parte, los intendentes K –los brazos ejecutores sobre el territorio- también estarán pendientes a la hora de retener al electorado de las primarias.