27 de octubre: El conflicto en la interpretación del resultado

Por Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

Nacho Corbalán[dc]L[/dc]as elecciones legislativas del 27 de octubre muestran una tendencia similar al resultado de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias realizadas el 11 de agosto. Por lo general quien gana las PASO -que tuvieron lugar por primera vez en 2011-, aumenta su porcentaje algunos puntos. Fue el caso de Cristina Kirchner, cuyo porcentaje creció del 50 al 54%, y lo mismo sucedió en la mayoría de las provincias y municipios. La misma tendencia se evidencia hoy. En los cinco grandes distritos, que en conjunto reúnen el 70% del padrón electoral nacional, el ganador de la PASO sacará algunos puntos más. La diferencia a favor de Massa en la decisiva provincia de Buenos Aires será mayor a los 5 puntos obtenidos en las PASO y también serán algo mejor los resultados del PRO en Ciudad de Buenos Aires, los triunfos de las listas que encabezan Binner en Santa Fe, Cobos en Mendoza y el Peronismo opositor que responde al gobernador De la Sota en Córdoba. Por su parte el Frente para la Victoria (FPV) quedará tercero en Córdoba, Santa Fe y Ciudad de Buenos Aires; tendrá sólo la mitad de los votos del radicalismo en Mendoza y en la provincia de Buenos Aires la diferencia a favor de Massa podría superar la que muestran las últimas encuestas. En los restantes 19 distritos medianos y chicos, que en conjunto tienen sólo 30% del padrón, los resultados serán más dispares y el oficialismo puede mejorar en algunos, pero también empeorar en otros. En el Senado el oficialismo nacional puede llegar a perder 3 bancas y otras tantas en Diputados. En ambos casos mantendría -sumando sus aliados- un quórum ajustado. La enfermedad de la Presidente ha favorecido al oficialismo pero, al mismo tiempo, la mala imagen del Vicepresidente a cargo formalmente del Ejecutivo (Boudou), el incidente del primer candidato a diputado nacional del FPV en Capital (Cabandié) y el nuevo accidente en el ferrocarril Sarmiento, juegan en el sentido contrario.
El oficialismo tratará de imponer la interpretación de que mejoró el resultado y que sigue siendo la primera minoría 10 puntos por encima de quien le siga, que será el Frente Renovador de Massa. En las PASO, el Ministerio del Interior presentó los porcentajes sobre el total de votos emitidos -sumados en blanco, nulos e impugnados- y ahora lo hará sólo sobre los votos válidos, con lo cual si el FPV repite la misma cantidad de votos incrementará en 2 puntos su porcentaje: de 26 al 28%. A partir de esto, si suma 2 puntos reales más puede presentar que alcanzó el 30% y se proclamará victorioso, aunque sea casi el mismo porcentaje con el que fuera derrotado en las legislativas de 2009. El 13% obtenido por el Frente Renovador de Massa en la suma nacional -aunque se presenta sólo en la provincia de Buenos Aires- podrá incrementarse al 15% o algo más, pero probablemente quedará 10 puntos o más por debajo del porcentaje nacional del FPV. En la provincia de Buenos Aires el Kirchnerismo forzará la interpretación de que hubo un empate, argumentando que Massa y Insaurralde han obtenido la misma cantidad de diputados nacionales al descontar los dos candidatos del PRO que lleva el primero, quienes ya anunciaron que no integrarán su bloque.
La oposición buscará imponer la interpretación de que ha ganado en los principales distritos y buscará comparar los resultados con la elección de 2011. El problema para imponer esta interpretación es su división, ya que en provincia de Buenos Aires y Córdoba se impondrán expresiones del Peronismo Disidente, en Santa Fe una coalición con eje en el Socialismo, en Mendoza el Radicalismo y en la Ciudad de Buenos Aires una expresión de centro-derecha como el PRO. Los triunfos que obtenga la oposición en el interior también estarán divididos, como es el caso del Peronismo Disidente en Chubut y el Radicalismo en Santa Cruz. El PRO tratará de explicar que se ha consolidado como fuerza nacional con el segundo lugar en Santa Fe y eventualmente en Entre Ríos; la UCR insistirá en que el partido se está recuperando, mostrando que es la fuerza no peronista con más triunfos en el ámbito provincial; el espectro no peronista de centro-izquierda (UCR, PS, UNEN, etc.) planteará la suma que hipotéticamente hubieran obtenido de haber llevado el mismo nombre en todo el país y argumentará que, en realidad, hay dos fuerzas políticas, el FPV y el espectro “progresista”; Massa dirá que su éxito en la provincia de Buenos Aires se extenderá ahora políticamente al resto del país y dará mensajes de que competirá en 2015; por último la izquierda, representada por el Partido Obrero (PO), aunque rondará el 5% dirá que es una elección excepcional. Pero será el triunfo opositor en la Provincia de Buenos Aires lo que terminará determinando el efecto del resultado nacional y esto será de hecho lo que generará el efecto de victoria para la oposición.
Después de la elección, el Ejecutivo seguirá redoblando la apuesta como si la derrota electoral no hubiera existido, como hizo con éxito en cuanto al ejercicio del poder tras la derrota en las PASO y las legislativas de 2009. Después del 11 de agosto logró una delegación de atribuciones del Congreso sin precedentes hasta diciembre del 2015, que hace casi abstracto lo que suceda con el Congreso en los próximos dos años. Con gestiones y presiones ha logrado dividir a los miembros de la Corte respecto a la ley de medios y los alcances de sus fallos ahora son más inciertos. La semana pasada la Suprema Corte de Santiago del Estero rechazó el recurso de la oposición para que la Suprema Corte de la Nación -que analiza el caso- intervenga para impedir que el gobernador kirchnerista (Zamora) sea electo por tercera vez consecutiva, en base a un fallo de la justicia civil y comercial de primera instancia que declara inconstitucional el artículo de la Constitución provincial que lo impide. El integrante de la Suprema Corte más cercano al gobierno (Zaffaroni), ha vuelto a proponer la creación de un Tribunal Constitucional separado de ella. Tras la elección, probablemente la Casa Rosada impulse a alguno de los gobernadores más identificados con la Presidenta -como es el caso de Uribarri, quien ganará claramente en Entre Ríos- como eventual alternativa presidencial a Scioli para evitar que éste consolide su perspectiva en 2015, aunque en la campaña se haya mostrado como una aliado firme del oficialismo nacional. Pero la realidad política habrá cambiado y la Presidenta podrá demorar, pero no impedir, que al acercarse la elección presidencial, su poder se debilite.
En conclusión: el oficialismo nacional se encamina a una nueva derrota electoral, aunque eleve algunos puntos su porcentaje nacional, dado que perderá la decisiva provincia de Buenos Aires; tratará de imponer la interpretación de que ha hecho una elección mejor que en las PASO, centrando para ello el análisis en el resultado nacional y utilizando la mejora que implica el cómputo sobre votos válidos; por su parte, la oposición argumentará que el Kirchnerismo ha sido derrotado en los grandes distritos, que sólo uno de cada cuatro o tres de cada diez están apoyando su gestión y lo comparará con el resultado de 2011; por último, el Ejecutivo -como hizo con las PASO- buscará seguir actuando como si la derrota no hubiera existido y optará por preservar poder y que no se consoliden sucesores anticipadamente.