Gélido homenaje a Kirchner (lo aprobaron sin votos suficientes)

cuadro[dc]U[/dc]n incómodo homenaje realizó ayer la Legislatura a la memoria del ex presidente Néstor Kirchner; tanto, que si hubiese una aplicación estricta del reglamento interno correspondería decir que hubo un rechazo masivo al tributo.
El kirchnerista José De Lucca leyó el discurso dedicado a su líder político (mala costumbre la de no poder decir de corrido unas palabras por quien se admira) ante la apatía del resto de los legisladores.
De Kirchner, fallecido el 27 de octubre de 2010, sostuvo que fue “uno de los hombres más significativos de la política” de los últimos años. Relató que el ex presidente sacó a la Argentina de la crisis de 2001 (ignorando el despegue producido por la dupla Eduardo Duhalde-Roberto Lavagna, de la cual heredó los votos el santacruceño) con “un proyecto, idea y acción de país”.
Aseguró De Lucca que la Argentina puede lucir una “inmensa cantidad de indicadores positivos”, aunque evitó precisar si se refería a los que proporciona el Indec.
También afirmó que Kirchner logró “levantar la autoestima de los argentinos” y que “detectó a los responsables del pasado raciente y los enfrentó”. “Él ha sentado las bases para que lo soñado sea realizable”, expresó.
De Lucca, finalmente, habló del “amor político” que le adjudica haber postulado a Néstor Kirchner.
Cuando De Lucca concluyó su breve mensaje nadie lo aplaudió. Podría calificarse como curiosa la quietud del resto de los legisladores porque en los homenajes se acostumbra a acompañar la iniciativa con alguna muestra de afecto. Claro que a días de las elecciones y con el kirchnerismo estrenando todavía en la Cámara su rol opositor ni siquiera los peronistas exhibieron empatía.
La frialdad quedó expuesta otra vez al poner el presidente provisorio, Carlos Alesandri, a consideración de los legisladores el proyecto de homenaje. “Se vota…”, dijo, y apenas un par de manos se alzaron: las de los dos kirchneristas (De Lucca y Fernando Salvi) y las de otros dos distraídos legisladores en todo el recinto (una peronista y un juecista). Claramente no alcanzaban los votos para sancionar el homenaje, pero Alesandri, automáticamente, indicó: “aprobado”. Nadie se atrevió a advertir la irregularidad; cuanto más rápido pasara el mal momento, mejor.

Informes y blooper
Como sucedió en las últimas sesiones, el kirchnerista Salvi ha sido el principal protagonista con su lluvia de pedidos de informes al oficialismo.
En uno de ellos cometió un blooper. Salvi pidió que la Cámara apruebe la presencia del titular del Copec (Consejo para la Planificación Estratégica Córdoba), Sebastián García Díaz, para que informe sobre aquella denuncia de 2010 respecto a la “favelización” de la provincia. Salvi dijo que quería conocer si “este funcionario sigue pensando lo mismo”, y lo invitó a que cuente lo que sabe, guarde silencio o vaya a la Justicia. El problema es que García Díaz, cuya designación fue anunciada en junio, jamás asumió el cargo, porque el gobernador José Manuel de la Sota no firmó el decreto. Anoche, el dirigente de Primero la Gente confirmó a Alfil que sigue en el llano.
Nadie del oficialismo le hizo saber del error a Salvi, quizás porque también ellos participan de la confusión, y el vecinalista Aurelio García Elorrio acompañó el pedido del krichnerista. El erróneo proyecto, por suerte para todos, fue rechazado.