De la Sota pidió la unidad del peronismo

p03-1[dc]A[/dc]noche, en plena campaña, el gobernador José de la Sota encabezó el acto por del día de la “lealtad peronista” en Córdoba con gran cantidad de expresiones contra el gobierno nacional, como viene siendo la costumbre en su tercer mandato. Fue en la ex Vieja Usina, ante un marco de 6.000 personas y acompañado por los candidatos de la lista de Unión por Córdoba, entre ellos Juan Schiaretti y Martín Llaryora.
Por eso, lo más novedoso fue otro costado de su discurso. Efectuó un llamado a todo el peronismo nacional para comenzar un proceso de unidad que desemboque en el relevo del kirchnerismo en 2015, lo que no puede sino vincularse con sus ya no disimuladas aspiraciones a ocupar el sillón de Rivadavia.
Para argumentar la necesidad de unidad, el mandatario hizo una autocrítica al PJ actual por su fragmentación, algo que, por otra parte, es casi un anacronismo debido a que en prácticamente toda la historia del peronismo (mayormente luego de 1955) se divisaron fuertes internas que inclusive derivaron en gobiernos de facto.
“Debemos reconocer, nos guste o no, que el peronismo está hoy, lamentablemente, fragmentado en una multitud de facciones que compiten entre sí por el poder y por los votos”, dijo.
Y luego efectuó el pedido de cohesión partidaria dirigido a los patrones del peronismo anti K nacional: “Sin embargo, considero que es necesario aprovechar esa circunstancia para intentar la reorganización de nuestro partido y de nuestro movimiento”.
Habló a continuación de algo que observado desde algún punto de vista pluralista, o más bien, republicano, conlleva cierto concepto peligroso, porque apela a indicar una supuesta dependencia del Estado nacional y del sistema político al peronismo, cosa muy discutible: “El país necesita para crecer y para vivir en paz de un conjunto de partidos políticos democráticos bien organizados. Y dicho sistema de partidos jamás va a poder existir si el peronismo no da el puntapié inicial y no logra darse a sí mismo un conjunto de reglas de conducta, sencillas, democráticas, que le permitan resolver sus diferencias sin desgarrase internamente”, comenzó tal pasaje argumental.
Y siguió en la misma tónica. “Creo que la reorganización del peronismo es precondición para que en el curso de los próximos dos años podamos juntarnos los representantes de todos los partidos con vocación democrática para emprender la tarea de acordar una serie de políticas básicas dirigidas a garantizar la gobernabilidad, eliminando los obstáculos que traban nuestra vida en democracia y nuestra convivencia”.

Rutina anti K
Como era de prever, el concepto de “cordobesismo” (al igual que en los spots publicitarios de campaña) guió la otra parte del discurso. La narrativa delasotista de una provincia asediada por el gobierno nacional que no envía fondos y que no proyecta hacerlo tampoco, se llevó algunos minutos de oratoria.
“Debemos reparar la inequidad que sufren los cordobeses. Y nuestros legisladores saben a qué van a Buenos Aires. Van para cobrar lo que nos deben a los cordobeses y para anular el presupuesto que nos discrimina y maltrata”, afirmó.
Y recordó la deuda de anses con la Caja de Jubilaciones local: “Una asignatura pendiente que es necesario encarar de inmediato es la distribución de los recursos entre las provincias y la Nación. El gobierno nacional debe pagarle a las provincias lo que les debe: por ejemplo los 5800 millones de pesos que le corresponden a la Caja de Jubilaciones de Córdoba. El gobierno debe abandonar el método de distribuir arbitrariamente lo que ponen de su bolsillo los contribuyentes para garantizarse así la obediencia de las autoridades provinciales o municipales”.
Luego, De la Sota desplegó una pasaje verbal promocionando a los candidatos de Unión por Córdoba e intentando diferenciarlos del peronismo kirchnerista. “Estamos a pocos días de una elección trascendental. Tenemos que decidir entre el progreso o la improvisación. Entre la soberbia o la humildad. Entre los gritos o el diálogo. Entre el autoritarismo centralista o un federalismo real”.

Narcotráfico y campaña
El jefe del gobierno provincial no hizo ninguna referencia directa a los asuntos sobre la supuesta vinculación de la Policía con el narcotráfico que le costó el cargo al ex ministro de Seguridad Alejo Paredes, al Jefe de Policía Ramón Frías y al titular de Drogas Peligrosas Rafael Sosa.
Sin embargo, se refirió tangencialmente al tema, y hasta podría interpretarse que atribuye la situación a una operación del kirchnerismo para perjudicar electoralmente a Unión por Córdoba.
“Las calumnias que transforman las campañas en el chiquero del ´vale todo´, no cambiaran la opinión de la mayoría de los cordobeses que conocen muy bien quien hace lo mejor para defender Córdoba. Y nuestra madurez será la garantía de confianza para seguir avanzando con alegría, apenas se terminen los agravios y las mentiras de esta lucha electoral”