Escenario pos 27: puede haber alivio pero no solución

Guillermo Acosta, Bolsa de comercio
A largo plazo
Como un aporte para salir del debate de la coyuntura y mirar a largo plazo, en la presentación de Guillermo Acosta se analizó la necesidad de que Argentina construya un puerto para las necesidades del transporte que ya empieza a usarse en el mundo para mover productos como los que constituyen la base de las exportaciones locales (primarias).
A la hora de poner la lupa sobre el sistema logístico argentino, el puerto Rosario –que es de río- tiene una profundidad de 34 pies y es difícil dragarlo más. En ese esquema “apenas” logran ingresar los barcos que pasan por las exclusas del Canal de Panamá (Panamax)y que transportan 60 mil toneladas. La opción es Bahia Blanca, que también es limitado y que tampoco sirve para los buques PostPanamax, que son los que se están armando para el Canal ampliado.
“Sabemos que hay cuestiones urgentes, pero temas como esto son importantes”, concluye Acosta.

En su habitual almuerzo mensual con empresarios, la Bolsa de Comercio de Córdoba a través de sus economistas delineó el escenario post elecciones del 27 y, a la vez, planteó la necesidad de atender también problemas estructurales, aunque admitió la dificultad de hacerlo frente a un panorama complejo. En esta oportunidad el invitado para el análisis político –muy duro con el kirchnerismo- fue el periodista, escritor y ex titular de la Side, Juan Bautista “Tata” Yofre.
Guillermo Acosta, director del Instituto de Economía de la Bolsa, repasó los problemas más importantes que hay latentes: tipo de cambio, inflación, pérdida de reservas. En todos los casos, advirtió que será necesario pagar un costo político para desactivar los inconvenientes y detener su profundización. “Aún así, Argentina tiene oportunidades”, subrayó.
Respecto de la pérdida de reservas, cuyo ritmo de caída se aceleró en el último año al punto que hoy el stock cubre entre cinco y seis meses de importaciones, cuando antes del pago del Bonar VII eran siete. En 2009, llegaron a cubrir un máximo de casi 15 meses. La proyección es que, para fines del año que viene, se reducirán a menos de cinco. “Esto preocupa porque, más allá de la liquidación de exportaciones que pueda haber o de un acuerdo con algún Banco Central, el problema de fondo no se resuelve”, apuntó Acosta.
Hasta ahora el campo lleva liquidados unos US$ 19 mil millones, una cifra que aunque se acerca al récord, todavía podría crecer porque quedan unas 13 millones de toneladas sin liquidar, que implicarían unos US$ 6 mil millones. El número, subrayó el economista, es “inusual” para el último trimestre del año y estimó que podría empezar la venta del grano viejo. La señal, en ese sentido, la da el spread con los contratos a futuro. El cálculo se hace en base al último versus al de mayo 2014 y supera los US$ 40 por tonelada. “Si el productor se guía sólo por precio es muy probable que se desprenda de lo que tiene sin vender”, afirma Acosta.
Esa sería una opción de ingreso de divisas. La otra es que el Gobierno logre un acuerdo con un Banco Central extranjero para obtener algún préstamo. Las versiones apuntan a acercamientos con Francia y China. De todos modos, “todo esto no cambiaría las condiciones de fondo; sí le daría más tiempo a la gestión”, dice Acosta.
Una vez más el Instituto de la Bolsa delineó, en materia cambiaria, cuáles son los escenarios posibles para después de las legislativas del 27. Uno es que haya un salto devaluatorio. A esa chance se le da “poca probabilidad” porque abriría interrogantes en torno a cuánto sería suficiente, qué demandaría el mercado o si acrecentaría las expectativas de nuevas devaluaciones. El otro contexto es hacer más estricto el cepo cambiario y avanzar con un aumento en la alícuota a los viajes y gastos en el exterior.
Respecto del encarecimiento del tipo de cambio para los viajes, Acosta advierte que es “insostenible” que la balanza turística termine con un déficit similar a la energética y apunta que el oficialismo podría echar mano a un incremento de la alícuota con la imposición de un tope de divisas disponibles al año. Por el lado de una mayor restricción a la entrada de importados, el panorama es más complicado porque esas limitaciones terminan golpeando el nivel de actividad y, ésta al empleo. Precisamente en el área laboral hay una luz amarilla encendida porque el empleo registrado crece al uno por ciento anual, una tasa muy baja, mientras que el público registra una fuerte desaceleración.
El último escenario es el del desdoblamiento del mercado cambiario. Acosta recuerda que frente a condiciones macroeconómicas como las actuales Argentina ya supo usar esa receta pero no hay respuesta de porqué ahora se vendría demorando cuando, incluso en el Gobierno, hay quienes la impulsan.
La “oportunidad” que sigue vigente para la Argentina tiene su indicio en la suba que están registrando los activos financieros, aunque Acosta enfatiza que hay que reconocer que están “descolgados de resto del mundo”. A modo de ejemplo, señala que hoy el precio del Galicia entra 50 veces en el brasileño Itaú. “Somos riesgosos pero ofrecemos tasas interesantes”, agrega y señala que el Merval, en términos de dólares, indica que las acciones están muy baratas. “La actualidad no invita a invertir pero de cara al futuro es una oportunidad”, sintetiza.