Pro occidental enlodado

Por Gabriela Origlia

[dc]L[/dc]os problemas macroeconómicos que se vienen registrando desde hace un tiempo no se profundizaron en los últimos días con la salida de la escena política de la presidenta Cristina Fernández por su hematoma craneal y la posterior cirugía. Las decisiones están frenadas no sólo por la proximidad de las elecciones sino por la falta de confianza en las medidas que viene tomando el Gobierno. Las internas en el gabinete y los rumores de enroques tampoco contribuyen a mejorar el clima de negocios. Hasta en las presiones a las empresas hay tironeos entre los funcionarios. Por ejemplo, Guillermo Moreno pide a las cerealeras que compren Baade y desde el Central las empujan para que liquiden exportaciones.
En los últimos días un empresario comentaba a sus pares que es una paradoja que Amado Boudou fuera visto, desde el punto de vista económico, como uno de los hombre “más racionales” del gabinete. Recordaba que fue quien le aconsejó a la Presidenta comenzar con la “sintonía fina”. Es considerado el más “pro-occidental” de los funcionarios. Claro, nada de eso alcanza para limpiar el medio centenar de causas que afronta en la Justicia y que empujaron al kirchnerismo a querer borrarlo de la campaña. Las circunstancias dieron vuelta la taba.
Es claro que el “pro occidental” tiene cero influencia en las decisiones que hoy se concentran en el “Chino” Carlos Zanini, cuyo apodo no se debe sólo a sus ojos rasgados sino a su pasado maoísta.