Testimonios cruciales para saber si Petrone es víctima o victimario

jorge petrone 001[dc]L[/dc]a audiencia del lunes y las de ayer han sido decisivas para los resultados del juicio que se le sigue al empresario Jorge Petrone y a otros cinco imputados por la presunta usurpación del un campo de 63 hectáreas a la vera de la autopista a Carlos Paz, y para echar luz sobre el capítulo del juicio que se ventila en la Cámara Décima del Crimen que más atención concita: si el dueño de Gama es víctima o victimario.
El lunes prestaron declaración las dos personas tal vez más importantes para la evolución y desenlace del juicio, como son los casos de Susana Munist de Ruiz Orrico (en ese entonces propietaria del terreno) y su sobrino Luis Hermida Adrogué, poseedor también de un predio en las adyacencias.
Según consigna el auto de elevación a juicio que al pie lleva la firma del fiscal Alejandro Moyano, Munist de Ruiz Orrico aseguraba haber recibido de parte de Petrone sucesivas ofertas para comprarle el terreno, recibiendo a su vez el empresario otras tantas negativas, alegando la mujer razones afectivas para retener el inmueble (luego fue vendido a la empresa Reagam).
En sus declaraciones, la ex propietaria dijo ante los tres camaristas que no conoció jamás a Petrone hasta el momento de la supuesta apropiación del terreno, y que las hipotéticas ofertas de compra le llegaron a través de su sobrino, el referido Hermida Adrogué.
Tía y sobrino testificaron el mismo día en forma sucesiva, sin la presencia del otro, una precaución tomada por la cámara para que ninguna supiera la declaración de quien lo había antecedido. A su turno, el sobrino en cuestión dijo que no recordaba haber recibido ninguna propuesta para la compra de Santa Locadia, tal el exótico nombre que tenía el terreno de 63 hectáreas. No obstante, reconoció que se había reunido con Petrone, pero para la compra de una parte de otro campo cercano, de menor extensión, que era de su propiedad y colindante a La Arbolada, el barrio cerrado que con antelación había loteado la empresa Gama.
Adrogué dio algunos detalles de las tratativas que nunca se concretaron y dio los motivos de por qué fue éste el desenlace. Comentó que le había pedido a Petrone un precio desorbitante (sic) porque sencillamente no quería vender: u$s 30.000 la hectárea, cuando en realidad el precio era entonces de u$s 5.000, según sus dichos.
Sin dar por absuelto a nadie porque el juicio es muy complejo, da la sensación que con estos testimonios queda entre signos de interrogación una de las tesis principales del auto a elevación a juicio. Esto es, la existencia de un supuesto ardid para la compra ante la supuesta negativa de la propietaria para vender.
Ayer a la tarde declararon Venancio Petito (abogado del imputado Diego Gastón Oxandaburu) y Salucci. Ambos testificaron en forma coincidente que hubo transacción de dinero, con precisión, u$s 420.000, que ambos lo contaron junto a Oxandaburu (el presunto vendedor de mala fe), y que lo llevaron a una caja de seguridad del Banco Francés (calle Rivadavia) luego de retirarlo de Banco Julio. Por la mañana lo había hecho Marcelo Jalil, vicepresidente de Banco Julio, confirmando el movimiento de dinero.
Los rastros de la operación, testimonial en este caso, y documental en lo que hace al pago del saldo con ocho departamentos, beneficia a la defensa de Petrone, a cargo del penalista Marcelo Brito. Por la tarde-noche, prestaron testimonio Susana García (contadora de Gama) y Hugo Graffi (abogado también de Gama). No obstante, al juicio le faltan muchas audiencias (la de ayer duró casi doce horas): las de los próximos tres días y las dos de la semana corta del feriado del lunes 14, por lo menos, para llegar a los alegatos.