Blanqueo: las internas en el gobierno nacional

Por Gabriela Origlia

cristina_congreso010313_13_89232Cómo estarán las internas en el gabinete que, a esta altura, hay quienes están convencidos de que el “funcionario del mes” es Ricardo Echegaray, el titular de la Afip. Son los unidos por el espanto –siempre generador de vínculos coyunturales, precarios- que sienten frente al secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Esta es una síntesis arbitraria de la última pulseada pública en la que el recaudador admitió que el blanqueo fue un fracaso y que no convenía prorrogarlo, y la presidenta Cristina Fernández firmó la prolongación dándole el triunfo al “ferretero”, como le dicen a Moreno sus detractores en el Gobierno.
La pelea sobre quién gana y pierde en el gabinete terminó por tapar un fracaso que tiene su explicación en un factor que, en los últimos meses, marca toda iniciativa del Gobierno: la falta de confianza. Ni siquiera las presiones de Moreno, que en otras oportunidades funcionaron, esta vez no tuvieron resultado. No hubo suscripciones de favor.
Ahora, con bombos y platillos, el grupo Bridas anuncia que comprará US$500 millones del Baade, uno de los bonos del blanqueo. Eso sí, la corporación de Bugheroni se cuidó de aclarar que no se trataba de dinero en negro sino de fondos en blanco. La reputación importa y la petrolera lo que hace es usar el resquicio legal de que las compañías podían blanquear lo blanco. Un contrasentido en forma de ley.
¿Dónde está la lógica de esta operación? En que Bridas –y cualquier otro grupo que siga esos pasos y reciba una respuesta positiva en la órbita oficial- en lugar de ingresar dólares y cambiarlos al precio oficial de $5,80 recibirá el bono en dólares emitido por el Gobierno que después transformará en muchos más pesos. Por ejemplo, la empresa puede usar ese bono como garantía para tomar un préstamo en pesos. Cuando el Baade tenga su vencimiento en 2016, cobrará los intereses y con ese dinero –que hoy cotiza a unos $8,30- cancelará el crédito. En síntesis, una manera que le permite al Gobierno conseguir dólares que, de otra manera, no logra.
Hoy esta es la única vía por la que pueden entrar divisas, ya que no ingresa nada ni por inversión ni por préstamos. Por supuesto que se trata de operaciones limitadas a un universo muy chico de empresas. Los exportadores, por caso, están afuera de este esquema aunque seguramente presionarán para conseguir un tratamiento similar.
Cuando la minera brasilera Vale decidió abandonar el país, el motivo fue que quería sacar los dólares del país al mismo precio al que afrontaba sus costos (más cercano a los $8 o 9 que a los $5,80 del oficial). La respuesta oficial fue no y la inversión se perdió, arrastrando –por supuesto- los puestos de trabajo que podía generar.
El cepo –otra creación del ala de Moreno y Axel Kicillof- si bien frenó la fuga de capitales también cerró la puerta al ingreso. A medida que los meses van pasando sus defensores generan nuevos parches. A esta altura el resultado es que –como ya se publicó en este mismo espacio- saldrán más dólares por turismo que por compra de energía (un subsidio que el Gobierno da a los que pueden viajar) y si hay un límite más a las importaciones se terminará resintiendo la producción. Un laberinto del que cada vez es más complejo salir.

Rumores y trenzas
Frente a este panorama y a las encuestas que indican que los candidatos del oficialismo no levantan, empezaron a dispararse los rumores de que podría haber cambios en el equipo económico para generar confianza. Eso sí, Moreno seguiría porque si no sería entregarle a la oposición un triunfo en bandeja. Las primeras versiones indican que la búsqueda por fuera del círculo permanente no está dando resultados, con lo cual todo podría terminar en algunos enroques.
A dos años del fin de la gestión, con una economía con problemas que –para ser solucionados- requiere de medidas antipáticas desde el punto de vista político (por ejemplo, eliminación de subsidios para reducir el gasto) es difícil conseguir quién se quiera hacer cargo de un ministerio que, desde Roberto Lavagna, está vacante en los hechos. La generación de confianza excede a un nombre.