Trueque: PJ bajó repudio K y se aprobó beneplácito anti-K

Por Alejandro Moreno
amoreno@diarioalfil.com.ar

La actuación de los diputados nacionales fue la discusión en la antesala de la sesión de ayer en la Legislatura.
La actuación de los diputados nacionales fue la discusión en la antesala de la sesión de ayer en la Legislatura.

[dc]U[/dc]na sorprendente voltereta dieron los legisladores peronistas para zafar de la incomodidad en que ellos mismos se habían colocado al presentar, la semana pasada, un proyecto de resolución para “repudiar” a los diputados nacionales del kirchnerismo que votaron a favor del Presupuesto 2014 (lo que los dejaba en evidencia por el pasado reciente de alianza política del delasotismo con el kirchnerismo).
Ayer, en la reunión de la comisión de Labor Parlamentaria, en la que se definen los trazos gruesos de lo que sucederá en el recinto, el repudio se convirtió en un proyecto de declaración de “beneplácito” por el voto negativo de todos los no kirchneristas. En esos términos aceptaron acompañar los juecistas y los radicales, aunque hubo rechazos dentro del propio bloque Unión por Córdoba, del flamante kirchnerista unipersonal, y del vecinalista Aurelio García Elorrio.
La Legislatura, entonces, aprobó declarar “su beneplácito por la decisión de los diputados nacionales por Córdoba que votaron negativamente el Presupuesto Nacional 2014 que perjudica los intereses de la provincia de Córdoba y de los cordobeses”.
“La necesidad de solicitar a los senadores nacionales por Córdoba que adopten igual postura en oportunidad de tratar el proyecto de ley de Presupuesto para el período fiscal nacional 2014, a la vez que insta a los señores senadores de las otras provincias argentinas a no dar su voto positivo a un presupuesto nacional que discrimina a Córdoba”, concluye.
También fue parte del acuerdo que no haya debate por el proyecto, para evitar daños políticos en el oficialismo, que estaba flojo de argumentos y corría el riesgo de socavar aún más su propio bloque, donde permanecen insólitamente dos kirchneristas (José De Lucca y Héctor Muñoz), tras la reciente partida de Fernando Salvi (estrenó ayer la bancada del Frente para la Victoria), a la que se suma, por otra vertiente la del macrista Javier Pretto. Pudo influir en el trueque la conferencia de prensa de los diputados kirchneristas, el martes, en la que se victimizaron por las críticas del delasotismo.
De Lucca y Muñoz, precisamente, no votaron a favor, como tampoco Salvi y el vecinalista García Elorrio. Este último aclaró que rechazaba el proyecto por razones distintas a los kirchneristas: o sea no por defender al oficialismo nacional, sino porque quería eludir la trampa de caer en la interna del peronismo. Por decir eso, García Elorrio quedó en la mira del hiriente Carlos Alesandri, quien expresó su “ferviente anhelo” de que el vecinalista pueda “solucionar sus problemas internos”, en referencia a las volanteadas semanales de opositores al legislador del Encuentro Vecinal Córdoba, que llegan inapropiadamente hasta los insultos.
Fuera del debate, el radical Eduardo Yuni destacó a Alfil que los diputados nacionales de la UCR “siempre” votaron en contra de los presupuestos kirchneristas porque perjudicaban a Córdoba, y que los delasotistas, el año pasado, lo hicieron a favor, cuando todavía el Panal no había roto lanzas con la Casa Rosada. Liliana Montero, del Frente Cívico, enfatizó que en Labor Parlamentaria había advertido que no podían acompañar el texto original, entre señalamientos parecidos a los radicales, porque respetaban que los diputados kirchneristas votaran de esa manera, entendiendo que en la democracia hay libertad para opinar distinto.
El “beneplácito” que reemplazó al “repudio” necesitó de varias horas de negociaciones. Hacía mucho tiempo que la sesión no empezaba tan tarde, mucho después de las 17, sin que haya un tema realmente clave.

Tema Capital (Alterna)
El único debate, poco intenso, fue por la sanción de la ley que establece a Río Cuarto como Capital Alterna de la Provincia, y que autoriza al Poder Ejecutivo a designar subsedes en diferentes ciudades del interior, que serán capitales también los días que allí desembarquen el gobernador y su gabinete.
La ley vigente, aprobada en 1999, autorizaba al gobernador a trasladarse dos días por mes a Río Cuarto y, entonces, esa ciudad ganaba el estatus capitalino provisoriamente.
Para el peronista riocuartense Luis Sánchez, la nueva ley profundiza “el proceso de descentralización” iniciado hace 14 años. Carlos Roffé, del Frente Cívico, protestó por la “creación de una superestructura política y burocrática” que acarrearán las subsedes. En la misma línea, el radical Luis Brouwer de Koning consideró que más que descentralización, habrá una “duplicación de competencias” entre los funcionarios provinciales y los municipales.
Peronistas, juecistas (y afines) y radicales votaron a favor, y en contra lo hizo el vecinalista García Elorrio, quien reclamó mejor una “racionalización administrativa”.