Los K buscan corregir “triple comando” de las Paso

Tamarit fiesta colorNo está claro qué no resultó en la estrategia del kirchnerismo cordobés en las Pasos, cuando Carolina Scotto obtuvo un modesto cuarto lugar, detrás del Pro, cuando algunos sostenían que se iba a comer la cancha. Esta es una de las explicaciones: la ex rectora está sobregirada y aunque era lo mejor que podía poner el gobierno nacional, su pinet no está muchas décimas más arriba que el 9,9% que sacó la maestra de scuela Carmen Nebreda en las legislativas de medio turno de 2009.
Algo a corregir ya con certezas es el sistema de triple comando que tuvieron los K en Córdoba, con Martín Gill con responsabilidades en el interior provincial, y el esquema bifronte capitalino, de la propia Scotto y de el otro Martín, Fresneda. Se admite desde adentro que la ex rectora manejó la caja, un resorte decisivo, pero no está claro que esta franquicia a la profesora de Filosofía vuelva a repetirse.
El “triple comando” supuso una estructura de financiamiento y organización apoyadas en distintos puntos de poder. Scotto, por ejemplo, contó con la cobertura de la UNC, que hoy gobierna una persona cercana a sus afectos y pensamiento político: su ex marido Francisco Tamarit.
No es posible saber si hubo o no consentimiento de Tamarit, pero lo cierto es que varios en la UNC la han apoyado a Scotto y desde allí salieron sus principales colaboradores en la campaña electoral, muchachos jóvenes con el que se siente muy cómoda la ex rectora.
Fresneda, en cambio, buscó y encontró cobertura en Unidos y Organizados, una agrupación pequeña, de mucha movilidad y con excelente financiamiento oficial. Martín Gill encontró a sus espaldas a Eduardo Acastello, el intendente de Villa María, donde mejor le fue en las Pasos al Frente Para la Victoria.
Las posibilidades de un desarrollo poco armónico de la campaña que culminó el 11 de agosto quedan expresadas en las muy malas relaciones que mantienen Fresneda y el cuadro que salió directamente de la Secretaría General de la UNC para hacer de secretario privado de la ex rectora, el Bisagra Marcos Ibáñez.
No hubo -y posiblemente ya sea tarde para que suceda- complementación sino más bien todo lo contrario: rivalidad y discordia.
Difícilmente el exitoso debutante Héctor Baldassi, del Pro, le baje consejos útiles a sus rivales directos, los kirchneristas. Más bien todo lo contrario. De su cultura futbolística extraería una sentencia útil -para él- y los conminaría a que “equipo que pierde no se toca”.
Por supuesto que, desde Buenos Aires, se va a tocar casi todo menos los candidatos. Esto se podrá observar cuando se abra formalmente la competencia que debe culminar el 27 de octubre y también después. No debe olvidarse que hay aludidos dos secretarios de Estados en el fallido triple comando.
Mientras desde la Nación se echaría mano a una nueva organización y estrategia, en el gobierno de la UNC buscaría observar los acontecimientos desde más lejos.