Licitación aceleró pugna por sucesión de Peñaloza en UTA

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Alfredo Cuchillo Peñaloza[dc]E[/dc]l cuerpo de delegados de un sindicato tiene una razón de ser irrenunciable. Como se sabe, representa a una asociación gremial ante la patronal y a sus trabajadores; al tiempo que oficia de vocero de los afiliados ante la conducción. Hasta aquí, la definición de manual que muestra al delegado como un vocero, como un “medio para”.
No obstante, la práctica y las relaciones de fuerza propias a toda estructura de poder también muestra a los referentes de los empleados con la injerencia suficiente para torcer el rumbo de los acontecimientos. El secretario general del gremio deberá desandar todo tipo de recursos para que los delegados no atenten contra los pasos marcados, sino por el contrario. En resumidas cuentas, los delegados no responden con exclusividad a un requerimiento de democracia interna de un organismo representativo, además permiten a la cabeza del sindicato aumentar, mantener o fraguar su coto de poder.
Desde estas páginas, se tomo como ejemplo al poderoso Suoem, que bien podría ser una federación de sindicatos en virtud de la diversidad de afiliados que representa. Quien detenta la función de secretario general desde hace casi tres décadas, Rubén Daniele, logra imponerse a las diferencias internas como un corcho que flota sobre los conflictos. Al fin y al cabo, su cuota de poder sigue inalterable y mantiene la ventaja de proferir la última palabra. De otra forma no se explica que se haya cerrado este año una pauta anual en sintonía con otros gremios estatales. El detalle: el cuerpo de delegados se expidió a favor, imponiendo la mayoría.
Todo esto, para decir que no parece ocurrir lo mismo en la UTA comandada desde 2011 por Alfredo “Cuchillo” Peñaloza, quien parecía ser infalible hasta que la gestión municipal logró sortear innumerables escollos y llevar la licitación del sistema de transporte con un bonus track de medio tiempo de mano de la UTE formada por Ersa Urbano y Autobuses Santa Fe, que explotan desde el 1º de septiembre los corredores de la Tamse.
La desaparición de la empresa estatal y principal bastión de poder de los caciques del gremio de los choferes –no debe olvidarse, que de la Tamse exportó a los últimos tres secretarios generales- golpearon fuerte la credibilidad de Peñaloza, quien ya venía con amonestaciones tras el último acuerdo salarial que, con las intervención de UTA Nacional, cerró acorde con el tope fijado por el Gobierno nacional y las cámaras empresarias. No sólo eso, el Ministerio de Trabajo de la Nación impugnó la metodología de cálculo salarial que aplicaba el gremio para negociar salarios en paritaria y que situaba a los choferes cordobeses en la punta de la pirámide salarial del sector en todo el país.

Elecciones en Coniferal
La licitación del sistema que terminará en octubre con la adjudicación final y firma de contratos, aceleró la pugna por la sucesión de Peñaloza y, ciertamente, anuncia un panorama complicado de gestión en lo que resta del año y el próximo que será electoral para la UTA. En diciembre, habrá elecciones de delegados en Coniferal y el grupo actual de representantes, encabezados por el exsecretario de Finanzas de la UTA en la gestión pasada, Ricardo Salerno, tiene altas chances de repetir mandato, según advierten distintas fuentes en la empresa y la UTA.
La presunción se confirma tras la alianza que planea la conducción entre otras dos nóminas de delegados: una, oficialista, encabezada por el alfil del actual secretario de Finanzas de UTA, Daniel Soria, Luciano Toledo; la otra, simpatizante, que lleva en el primer lugar a César Pereyra, vocal titular del gremio. En 2011, ambas fuerzas se presentaron por separado.
La necesidad de la conducción de hacerse con cuerpos de delegados afines tiene poco de obvia al tener presente que si bien en marzo la representación de los trabajadores de Tamse quedó en manos de delegados de estrechos vínculos con Peñaloza, el grupo de lidera Claudio Tórtolo muestra cierto desencanto tras la privatización de la empresa, rallando un rol activamente opositor con el correr de los días.
Otro complemento: la UTA Nacional, comandada por Roberto Fernández, brindó apoyo explícito a Salerno de Coniferal, quien goza de buena reputación por la entidad madre al sacar del rojo vivo las cuentas de la seccional local, luego del paso de Miguel Díaz. Con este escenario, sobradas razones tiene la conducción de UTA Córdoba para jugar fuerte en una elección de delegados.