Temor K por posible abandono de intendentes por promesas no cumplidas

Las docenas de titulares de ejecutivos comunales que estaban alineados con el kirchnerismo muestran dudas. Algunos admiten que difícilmente los llamen desde Balcarce 50 para cumplir con las promesas de obras públicas que les vienen haciendo. El kirchnerismo volvió a fracasar en un acto eleccionario de la provincia de Córdoba, por lo que los intendentes que adhieren (¿o adherían?) a gobierno nacional entienden que el cuarto lugar de Carolina Scotto en las PASO del domingo pasado no se transformarán en fondos que lleguen desde Bueno Aires para mejorar la vida de los vecinos.
Esta mala performance del kirchnerismo en Córdoba –en realidad le fue mal en casi todo el país- tiene varios responsables dentro del mundo K, como por ejemplo el secretario Legal y Técnico de la Nación, Carlos Zannini, encargado de las operaciones políticas del sector en la provincia, el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, la exrectora Carolina Scotto, y también el diputado nacional Fabián Francioni, quien estuvo escondido durante la campaña y apagó lo celulares el domingo pasadas las 18, cuando el panorama se ponía negro.
Para la Rosada sólo se salvaron dos dirigentes, ambos de Villa María: el intendente Eduardo Accastello y el candidato número dos de la lista, Martín Gill. Esa ciudad y el departamento al que pertenece, San Martín, fue la única porción de la geografía cordobesa que tuvo al kirchnerismo como ganador. Accastello militó duro en su ciudad aunque no así en el departamento, y el secretario de Políticas Universitarias entregó notebooks en la región hasta unos días previos a los comicios, aunque estuviera prohibido por la Ley Electoral.
A estas horas, el kirchnerismo duda cómo seguir la segunda parte de la campaña. Mucho más con el reflejo negativo que dejó la derrota en tantas provincias, incluida la de Buenos Aires, y por el descontrol verbal que viene mostrando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. No son pocos los que ya entendieron que con el voto adverso de la gente, asoma un pálido y hasta preocupante final de gestión de la Presidenta.
Intendentes y jefes comunales ya hablan por lo bajo con autoridades de la Provincia. Unión por Córdoba tiene como uno de los puntos de su estrategia para el segundo turno electoral, apoderarse de los votos peronistas que el domingo pasado fueron con Scotto. Además, consideran que difícilmente lleguen desde Buenos Aires las promesas de obras y a lo mejor les conviene recomponer el diálogo con la administración de José Manuel de la Sota que quedar abandonados.
Aquel intendente de la Pampa Gringa del que hacíamos referencia al comienzo, tiene más fe que los fondos para una obra clave de agua potable para su pueblo llegue de las arcas provinciales y no desde la Nación.
En el comienzo de la campaña recientemente finalizada, algunas voluntades K volvieron al peronismo local y no habría que descartar que algunos más lo hagan ahora. Una de las pocas condiciones que ponen esos intendentes que están a punto de despedirse del kircherismo es que cambiarán sus camisetas sin mostrarse tan burdos. Por eso varios trabajarán por lo bajo.
Panorama complicado para el kirchnerismo también en Córdoba, mucho más con una cabeza de lista, Scotto, que hasta el domingo negó a Cristina y quien sabe qué harpa de ahora en más.