Trasladan UNC a Pilar para poder sancionar reformas en Psicología

Por Gabriel Osman
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_MG_4712El Consejo Superior de la UNC debió trasladarse a un predio de la Facultad Agronomía en Pilar, para poder sesionar y aprobar reformas curriculares en Psicología y así evitar que el organismo nacional de acreditación (Coneau) le retire el crédito a la principal carrera de grado de Psicología, la Licenciatura.
Desde hace meses, grupos estudiantiles radicalizados, con apoyo de algunos docentes, bloquearon la sanción de estas reformas durante mucho tiempo, con tomas directas del recinto donde sesiona el cuerpo colegiado, en el edificio Claustrorum de la Ciudad Universitaria.
El emplazamiento de la Coneau ya había vencido en abril por lo que, de hecho, la Licenciatura en Psicología estaba sin acreditación pese a que su Consejo Directivo aprobó la reforma que ayer finalmente sancionó el Consejo Superior.
Para que esto sucediera debió mediar la astucia del rector, Francisco Tamarit, que a distancia preparó la maniobra del traslado con su secretario general, Alberto León, y el consentimiento para ser utilizada de la vicerrectora, Silvia Barei. El rector se repone en su casa de una intervención quirúrgica pero con su celular sigue moviendo los hilos de las principales decisiones en el gobierno de la UNC.
La maniobra fue consumada con mucha astucia. Primero, al mediodía, el gobierno de la UNC pidió custodia policial para el edificio Claustrorum, dando señales así a las agrupaciones de izquierda de que el Consejo Superior se aprestaba a sancionar las reformas en Psicología y, además, se curaba en salud tomando las previsiones para evitar otra toma. Las agrupaciones mordieron el anzuelo y tomaron el Consejo Superior. Mientras, Barei/León convocaban a sesionar en Pilar (fuera del ejido urbano) a decanos, docentes y otros consiliarios, entre ellos, los de la agrupación estudiantil afín, La Bisagra.
En Pilar utilizaron dependencias de Agronomía (León es docente en esa unidad académica), donde todo transcurrió en absoluta normalidad: hubo amplio quórum (30 de los 40 consiliarios) y la reforma fue aprobada por mayoría amplia y calificada: los trece decanos y los trece consiliarios docentes.
Una brillante maniobra del oficialismo en la que participó con conexión remota el rector Tamarit, garantizando la eficiencia que siempre se le han reconocido para las operaciones y sacando sus huellas digitales: después de todo para algo debe servir el vicerrector (a, en este caso).
La impecabilidad ideológica de la maniobra sí es materia opinable. Es que el oficialismo rectoral dio al principio respaldo a los reclamos cuando éstos se iniciaron (antes de la Asamblea Universitaria que eligió a Tamarit, del 23 de marzo), al punto de que la agrupación estudiantil oficialista, La Bisagra, integraba la “Asamblea”, un colectivo de diversidad política creado para presionar en el proceso de reforma curricular.
Esta agrupación que reconoce como principal “gurú” a Tamarit se retiró luego, y la Asamblea fue dominada por sectores de izquierda más radicalizados, que comenzaron a bloquear las reformas en Psicología. El corrimiento de la agrupación filo K ha llegado a tal punto que ayer varios de sus consiliarios se trasladaron a Pilar, aunque no quisieron firmar el acta de asistencia ni sentarse en el improvisado recinto. Igual, habrían sido grabados por otros consiliarios y, además, participaron luego de la conferencia de prensa, a las 19.30 en el Rectorado Histórico, ofrecida por decanos y consiliarios docentes. Los de la Franja Morada, en cambio, que no participan de los reclamos estudiantiles, no avalaron la maniobra y se quedaron en la Ciudad Universitaria.
Uno de los puntos de controversia es el pase a la condición de obligatoria de dos materias que hasta ahora son optativas, a elegirse dentro de un paquete de opciones. Terminaron siendo Entrevista Psicológica y Orientación Vocacional. Las agrupaciones de izquierda querían que pasara al rango de obligatoria Estrategia de Intervención Comunitaria. La materia es dictada por Silvia Plaza, una profesora que estuvo a cargo de los equipos de seguimiento psicológico de los testigos del juicio por delitos perpetrados en La Perla durante la última dictadura militar. Una pista para seguir las huellas ideológicas del planteo.