Izquierda teóricista (FIT) doblegó a izquierda pragmática (MST)

FIT y Juez final
GENERAL PROVINCIA
El Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) está compuesto por el Partido Obrero, la Izquierda Socialista y el Partido de los Trabajadores Socialistas.
El MST integra el Frente Cívico.
La pulseada fue ganada por claramente por la izquierda anti-sistémica.
FRENTE DE IZQUIERDA Y DE LOS TRABAJADORES 105.213 votos 5,58%
FRENTE PROGRESISTA CIVICO Y SOCIAL 62.315 votos 3,31%

Por Daniel Zen
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El resultado electoral del domingo en la Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) dejó jugosas interpretaciones en todo el arco político. En Córdoba, el derby UCR-PJ fue sólo una de las aristas visibles, la de mayor importancia quizás, sí, pero probablemente menos apasionada que otras. El poder acostumbra…
Decimos lo anterior porque por la sector de la siniestra se jugó un pleito más sigiloso (por la envergadura de sus competidores) y a la vez más acalorado para el sentir de la militancia, siempre fanatizada: la izquierda dúctil, zigzagueante y pragmática que en Córdoba se llama Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) fue doblegada por la izquierda más aplomada y atornillada en términos ideológicos (y burocráticos: Liliana Olivero), representada esta vez por el denominado Frente de Izquierda y los Trabajadores (compuesto por el Partido Obrero, la Izquierda Socialista y el Partido de los Trabajadores Socialistas).
Dicho de otro modo, invirtiendo el orden: de vez en cuando, extrañamente, y aunque sea en el ámbito de lo micro, los teoricistas que tienen escasa vocación real de poder (es más fácil ser correcto in abstractum) y habitan en sectarismos atemporales vencen al marketing de quienes, para publicitarse, hubieron de flexibilizar sus conciencias puras y aliarse con el sistema.
Desde esa óptica, el MST, integrante electoral del Frente Cívico, sacó el peor de los resultados posibles: se alió con una metamorfosis del enemigo burgués (Luis Juez), hizo gala de las estrategias publicitaria del consumismo global como es la banalización de la mujer (afiche centrados en la estética femenina), y perdió abultadamente (en los parámetros de la izquierda)
Por supuesto que en el ámbito de contacto entre esa militancia (o sea, en la Universidad Nacional de Córdoba; específicamente en las facultades y escuelas con orientación social o humanista) comenzaron las chicanas y cargadas para los “emesetos”. Chicanas y cargadas siempre teñidas de un carácter inquisitivamente moralista, ese que juzga a todo ser humano desde un solo lóbulo y lo encasilla en el par excluyente camarada-traidor. Tipo de expresiones que los mismos “emesetos” suelen también utilizar cuando ganan, por ejemplo, algún centro de estudiantes minúsculo.
Sirva para ejemplo algunos cánticos al estilo Capusotto, oídos ayer de las aulas de la planta baja de la escuela de Ciencias de la Información:
“Vos no sós popular, vos no sós popular, vos tenés tres por ciento ni Hermes Binner te va a salvar”.
O bien: “Ole ole olé, ole olé, ole olá. Vos, sós juecista, yo si soy clasista, internacional”.
Sin embargo, cabe señalar que el primer cántico contiene un error. En realidad dos. El Frente Cívico no sacó el 3%, sino el 4,47%. Pero más aun, es de dudoso e incomprobable tenor afirmar que ese número es “todo” gracias al MST: como si el juecismo, el socialismo o Libres del Sur no existieran en la coalición. Podría quizás decirse entonces, con la misma liviandad estadística, aunque con mayor verosimilitud, que es probable que a Luciana Echevarría, por el MST, la haya votado más del 0,5% del padrón.
Respecto al 5,58% que consiguió el FIT, hay algo más que 50 mil votos de diferencia.

El dato
Ni con el juecismo el MST ha tenido la fortuna anacrónica de Liliana Olivero de conseguir una banca en la legislatura. Cabe recordarlo. Luciana Echeverría figuró en las elecciones provinciales de 2011 en el puesto 14 de la boleta del Frente Cívico. Entraron 13. Se quedó afuera, pagando su partido el costo político entre la izquierda de una impureza ideológica que, a la vista de los resultados, no tuvo contraprestación.