El límite justo donde emerge el paisaje

Por Gabriel Ábalos
elabalos@gmail.com

Julia Romano-Estudios de paisajes_De Haes IV V-fotografia y collage digital[dc]C[/dc]on suerte, es posible que en algún momento de nuestra vida descubramos el hecho de que han sido los grandes pintores quienes nos revelaron la belleza de los paisajes. Aprendimos a gozar vistas directas de un valle, una arboleda o una puesta de sol, porque fueron ellos, ciertos paisajistas, quienes nos hicieron descubrir determinadas sensaciones estéticas. Pero el proceso va todavía más allá, como lo señala la artista Julia Romano, quien el próximo viernes inaugura en Artis Galería su muestra Estudios sobre el Paisaje: “El paisaje es una construcción cultural, no existe sin nuestra mirada. Con mi obra pretendo hacer hincapié en ese acto de mirar”.

Patrones de representación
La artista se formó en la especialidad de Grabado, pero su derrotero creativo de los últimos años la ha llevado de la mano de la fotografía, y con mirada obsesionada por la vibración orgánica y la potencialidad visual de la naturaleza. No sólo se trata de fotografías, a secas, sino de trabajos de paciente entretejido de la imagen digital con representaciones pictóricas clásicas. “Me interesa la representación del paisaje. Por eso, para esta serie, he elegido artistas de otras épocas que se han encargado de plasmar en sus telas esos espacios. Me interesa ver cómo se repiten algunos patrones de representación, cómo son utilizados por el pintor en función del lienzo bidimensional. Y luego trabajar con la fotografía y una manera contemporánea (casual) de captar el derredor, de encerrar una mirada panorámica. Utilizando el collage, acerco ambas cosas para crear un nuevo espacio, una nueva experiencia del paisaje donde se superponen y yuxtaponen, tiempos, experiencias, historias y territorios.”

Capas de miradas
Haciendo zoom a su metodología fina de trabajo, la artista señala: “la técnica del collage digital me permite trabajar en capas e ir intercalando por ejemplo, imágenes de las pinturas de Carlos De Haes (Bruselas, 1826 – Madrid, 1898), con fotografías de recuerdos de viajes que he hecho en estos últimos años (México, Brasil y Argentina). De Haes me ha inspirado mucho en la producción de esta serie, especialmente por la paleta tan luminosa, ‘tan española’ que puede verse en la mayoría de sus pinturas. Es un artista que trabaja la luz de manera especial… todo tiene un baño cálido.” La serie de fotografías y collages digitales dedicas a estudios de paisajes de De Haes son parte importante de la muestra, junto a otros paisajes contemporáneos latinoamericanos que reversionan representaciones pictóricas clásicas de paisajes europeos, como las del inglés Thomas Gainsborough, o las del italiano Claudio de Lorena.

Lo familiar y lo extraño
Julia suscribe la idea clave de la apreciación estética, que remite al carácter alquímico de lo mirado, desvinculada de cualquier otro interés y capaz de fundar una categoría autónoma. “Estoy de acuerdo con ciertas teorías contemporáneas que alegan que el paisaje es un concepto que nace en el campo del arte. Porque es recién cuando comenzamos a observar el derredor de manera desinteresada que aparece el paisaje propiamente dicho. Inclusive podría suceder que el paisaje haya sobrevivido sólo porque el arte lo ha representado.” Con dichas premisas, la artista intenta situarse en el límite de la construcción cultural y la extensión del concepto del paisaje: “Creo ver una imagen que conozco, que me resulta familiar y luego al acercarme se construye otra cosa, hay algo extraño, una mezcla desconocida. El estereotipo de paisaje desaparece.”

Entrar por los ojos
Al moverse en esa frontera, Julia Romano tiene en claro que su trabajo pretende ser develador en el sentido de conducir de manera didáctica la mirada al límite, aunque por supuesto no hasta el grado de sacrificar la seducción visual. “¡Claro, nunca me olvido de la imagen! Nunca me olvido que soy una artista visual y que quiero ‘entrar por los ojos’. Me interesa el engaño que produce mi imagen. Porque hay indicios de una representación ‘clásica’ del paisaje, hay vegetación que ya hemos visto en óleos viejos, hay texturas y colores que nos remiten a esas fórmulas de representación de la campiña inglesa o italiana, los cielos, las nubes o el tono del aire, todo hace referencia a algo de otro tiempo y luego al acercarnos vemos elementos que no corresponden, vemos la fotografía, los brillos de algo nuevo, vemos los cortes, la simulación, el escenario, el artificio.” Al cierre de la entrevista, Julia expresa su expectativa de que “el espectador disfrute de este viaje que puede llevarlo a través de aguas, arboledas, ruinas y pastizales, a las entrañas de la tierra.”