Vaca Muerta: salvoconducto para invertir

Por Gabriela Origlia

DYN29La reserva neuquina de Vaca Muerta es una joya. No sólo para YPF sino para cualquier país del mundo: según el departamento de Energía de los Estados Unidos con la explotación de ese yacimiento de gas shale (no convencional) la Argentina tendría la tercera reserva mundial después de la de China y los Estados Unidos. El potencial del país, concentrado en Neuquén, es 73 veces las reservas actuales. En barriles de petróleo equivale a la mitad de las reservas de hidrocarburos de Arabia Saudita. Con semejantes datos, ¿cuál era el problema? Que la compañía reestatizada no tiene los recursos para explorar y explotar y, por si eso fuera poco, no encontraba socio.
Cuando YPF volvió a manos del Estado –decisión acompañada por la oposición y que contó con la aprobación de la mayoría de la sociedad argentina- el Gobierno acusó a Repsol de estar negociando Vaca Muerta con unas 15 empresas. Después fue YPF estatizada a golpear las mismas puertas. Todas se cerraron y quedó en pie Chevron, una compañía que venía desprendiéndose de sus posiciones en la Argentina. La falta de dólares y los problemas en el sector energético –que largamente exceden la desastrosa gestión de los españoles de Repsol e involucran decisiones tomadas durante la década kirchnerista- empujaron al oficialismo a volver sobre sus propios pasos y ofrecer un salvoconducto a la petrolera estadounidense para que invierta.
Así, para poder avanzar con el acuerdo con Chevron (un desprendimiento de lo que era Standard Oil) que, en principio, pondrá u$s 1.600 millones en Vaca Muerta, el Gobierno levanta restricciones que él mismo impuso. De esa manera la petrolera usará los dólares que tiene en el país y que no podía sacar por las limitaciones a la repatriación de capitales. Además, por decreto toda compañía que invierta más de u$s 1.000 millones (¿quién establece que poner u$s 950 millones no sirve?) en cinco años podrán exportar después de ese plazo el 20% de la producción que logren. Además, ese porcentaje no sufrirá retenciones impositivas.
¿Por qué no darle las mismas prerrogativas a un grupo sojero? Porque la necesidad está el área energética, donde este año se destinarán unos u$s 14 mil millones para importar combustibles. En ese marco se toma la decisión de incentivar a las petroleras para que inviertan. Claramente esa estrategia no está mal, el punto es que se termina haciendo a las apuradas, olvidando todo lo prometido y que entusiasmó a la opinión pública como una YPF nacional que produciría más, llegaría a exportar y, además, no subiría precios. Ante el imperio de la realidad, se termina abriendo la puerta a los dólares para que lleguen como sea, aun cuando las condiciones sean las que, hace dos años, eran consideradas desventajosas para el país.