Tributo de Tamarit a la campaña K: la UNC

Por Gabriel Osman
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p09-1[dc]F[/dc]rancisco Tamarit, al revés de lo que fue Carolina Scotto como rectora de la UNC, es “k dependiente”. Por eso no tuvo ni tendrá margen para frenar los caprichos ni los excesos del kirchnerismo, encima, en su época más radicalizada. Así, la celebración por el 400 cumpleaños de la UNC fue un acto partidario promedio en un escenario especial por imperio de la voluntad presidencial. Antes del realizado a las 18 en el campus de la UNC, hubo un primer acto en el Pabellón Argentina, en la Sala Las Américas, que a duras penas y con esfuerzos del rector para frenar a la militancia de La Cámpora, logró ser sólo institucional. Es lo máximo que pudo Tamarit.
Es probable que, tras las masivas críticas recibidas por el uso partidario de un escenario y una fecha que merecían otra cosa, el rector comprenda que casi todo ha sido pérdida. Pero no hubiera podido evitarlo, si hubiera querido. Cuando fue rectora –salvo el último año- Scotto se apoyaba en una estructura de poder interno plural con mecanismos internos de frenos. Tamarit no tiene una apoyatura múltiple de contrapesos internos y, además, Cristina está sin frenos. La decisiva ayuda del gobierno nacional para que él llegara al Rectorado quedó en evidencia en las palabras pronunciadas por la presidente: $ 25 millones de asistencia especial para el Hospital Clínicas. Este fue el dinero que torció la votación del decano Gustavo Irico (Médicas) en la Asamblea del 23 de marzo y que precipitó la victoria de Tamarit.
Pero el rector puso lo suyo: el palco para Cristina festejara y su ex esposa mirara desde la primera fila el show de su prelanzamiento; cargos en su gabinete para kirchneristas paladar negro; los SRT para que desplieguen su periodismo militante. Las tribus K de Córdoba rabiaron porque no la querían a Scotto en la cabeza de la boleta. Pretendían más militancia y menos llamados telefónicos. Pero, fiat lux, la presidente y su operador telefónico, Carlos “Chino Zanini, tuvieron otra opinión, y en vez de militancia metieron dos rectores recientes: Scotto, propiamente ex, y el secretario de Políticas Universitarias, Martín Gill, en uso de licencia en la Universidad de Villa María.
Recién ahora, el rector deberá dedicarse a los temas de la propia UNC, tomando que los actos de festejos por los 400 años de su fundación no lo fueron. En todos casos sí sus consecuencias, porque mañana el Consejo Superior sesionará y los radicales de la Franja Morada preparan una batería sobre los gastos de la celebración. Ese día asumirán los consiliarios estudiantiles que ganaron una banca en las elecciones estudiantiles del 11 de junio.
Serán dos sesiones consecutivas que tendrán los radicales para embestir contra su ex socio. La de mañana es por la suspendida del 18 de junio, y la siguiente, porque corresponde por ser el primer martes del mes. Luego vendrá un receso que parea atemperar los ánimos y finalmente las primarias de agosto darán por concluida la discusión.
Tal vez en esas dos sesiones se pueda saber con más detalles cómo la administración Scotto y después la de Tamarit han logrado malversar los festejos del 400 años de la UNC con baratos mitines partidarios al aire libre.
Después todo será tarde. Ya se sabrá con alguna aproximación si Scotto asciende a una banca en el Congreso Nacional o se queda en la cátedra. En tren de ser optimista, su eventual promoción a la política de Estado podrá tener un doble beneficio: sumar espíritu crítico a un bloque que no lo tiene en absoluto y que obliga a tragar cualquiera sea el sapo en el plato; la vacante que generará en su cátedra podría significar un aporte nada desdeñable en la enseñanza de Scotto a la Filosofía Contemporánea.