Gesto de apertura (de puertas) de Mestre: increpó a sus funcionarios

Mestre inaugura periodo se sesiones en CPC ColonBuena parte de los funcionarios municipales manifiestan síntomas de hiperactividad desde hace unos diez días, y no justamente por cuestiones biológicas. Según se ha visto recientemente -y así dan cuenta empleados de las diferentes áreas y personal de recursos humanos a los que se les asignado desde la cúpula del Ejecutivo una tarea sigilosa de vigilancia de la planta jerárquica- el horario de entrada de la planta política ha bajado considerablemente, el de salida se ha dilatado, el nivel de iniciativa ha tendido a emparejar parámetros japoneses de posguerra y se han registrado movimientos de cintura al estilo danza odalisca en el trato con agentes conflictivos enrolados en el gremio Suoem.
La morfología del cambio actitudinal obedece a unos de los postulados básicos de la teoría clásica del susto organizacional, que se resume en la sentencia de la ecuación directamente proporcional: “A mayor nivel de temor sobre la estabilidad laboral, mayor grado de sobreactuación responsable”.
Por su parte, la causa primaria de dicho cambio actitudinal -el trasfondo noticiable de este artículo- corresponde a una reciente intervención vespertina del intendente Ramón Mestre en el Salón de Actos del Palacio 6 de Julio frente a todos los que componen la orgánica municipal.
Una mesa, una silla, una sola copa de agua, un micrófono y más de 200 oyentes adultos sin respirar demasiado profundamente para evitar superar la cantidad de decibeles que convierte la exhalación en suspiro, oficiaron de marco para que el jefe comunal emitiera un discurso motivador, en el cual dejo abierta la posibilidad para que quien quiera irse, lo haga y también la de hacer ir de manera unilateral.
Tras uno 45 minutos de monólogo, Mestre dijo estar disconforme con parte del “equipo” tras “18 meses de gestión”. Indicó que los niveles de desempeño en general no han sido buenos e inclusive achacó a los funcionarios llegar tarde e irse temprano del trabajo.
En un pasaje (el más duro para los oídos burocráticos) solicitó algún nivel de autocrítica e invitó a quienes no sientan amor por la ciudad, compromiso para con la gestión actual y afecto por la dedicación a dejar sus cargos. Habló concretamente de “puertas abiertas” (claro, de salida) a ser utilizadas espontáneamente por quienes tuvieran bajo grado de responsabilidad en su actitud. “De lo contrario, es mi deber hacer uso de esas puertas para con quien corresponda”.
Naturalmente, hay más de 200 fuentes que pueden confirmar el contenido del mensaje. Hasta el momento, el discurso y la situación no había tomado estado público justamente por el susto de los oyentes, ahora hiperactivos.

Interpretaciones
Si bien el sentido de la alocución de Mestre, como se observa, fue bastante unívoco, algunos radicales efectuaron interpretaciones.
La más simplista aduce de que se trata de un mero “reto” enmarcado en un mal del intendente. Una explicación más compleja es la que imagina que ya se han tomado decisiones sobre cambios masivos en los niveles de direcciones y subdirecciones, y que el monólogo fue una manera y un aviso para justificar anticipadamente el éxodo multitudinario.
Otro razonamiento, más densa en términos políticos, elucubra que gran parte de los cambios podrían haber sido reservados para los funcionarios que no expresan entera fe mestrista, y que, inclusive, han pecado de jugar internamente en otros grupos durante este convulsionado proceso de cierre de lista.
En tal sentido, una intervención masiva y directa de Mestre viene a “limpiar” una futura y posible sangría de adversarios internos, sin que justamente la condición de “adversarios internos” parezca el motivo.
No obstante, nadie vaticina una inmediata ejecución del plan “étnico”. Se especula, más bien, con el resultado de las elecciones primarias abiertas (PASO) puesto. Resultado que, es probable, deje al mestrismo aun más férreamente parado en la conducción partidaria.