Enroque Corto

Cavallo, en jogging, pero listo para volver a escena

Distendido, en jogging, Domingo Cavallo recibe al periodista de diario Alfil en su casa del Cerro de las Rosas, a metros de la calle Hugo Wast. Demasiado frío para caminar, explica antes de internarse, con la pasión de siempre, en los temas de la economía nacional.

Su preocupación está centrada en las tensiones que, según piensa, se van acumulando en la economía y que podrían llevar a vivir situaciones como las del “Rodrigazo”. Recuerda aquellos momentos de mediados de 1975, cuando Isabel Perón puso a cargo de la cartera de economía a Celestino Rodrigo que decretó un aumento de las precios y tarifas públicas y una devaluación que generaron un proceso inflacionario formidable, con la consiguiente cuota de inestabilidad política y social.

Afirma que se están creando las condiciones para una situación similar a aquélla y, contra los que muchos podrían pensar, no se muestra partidario de una devaluación, por su impacto negativo sobre el nivel de precios y, consecuentemente, sobre los ingresos de la población.

Dice que su mayor ambición en este momento es aportar, desde el Congreso, para los dos años finales del gobierno de Cristina Kirchner, que vaticina como complicados en lo económico. Piensa que la distancia entre el tipo de cambio oficial y el libre puede salvarse al cabo de un tiempo, sin traumas para la economía y afirma que en algún momento habrá que volver a la libre comercialización de divisas y, sobre todo, al mercado mundial de capitales del cual Argentina se encuentra prácticamente excluida.

La curiosidad del periodista lo lleva a preguntarle, inevitablemente, sobre algunos aspectos de la convertibilidad. Lo requiere acerca de cómo podría, un sistema de convertibilidad monetaria, absorber las diferencias de productividad de los países más retrasados, sin modificar el tipo de cambio. Su respuesta es original aunque esquiva: afirma que no tendría por qué  existir un ensanche de la brecha de productividad porque estos países tienen un amplio margen para avanzar en ese terreno, justamente por su retraso relativo. Y señala algo muy importante, pocas veces incluido en los debates sobre la convertibilidad: el desafío más complicado para el sistema de convertibilidad es la devaluación de las otras monedas. Y repasa: fines de 1994, el peso mexicano; luego las monedas asiáticas y Rusia (1997/98) y al año siguiente, Brasil. Todas ellas contribuyeron a horadar la competitividad del peso argentino.

Pero rápidamente vuelve a los problemas actuales, centro de su preocupación actual. Muestra su temor por la evolución de los acontecimientos económicos, si se continúan las políticas actuales y agrega que muchas veces percibe que las recomendaciones y propuestas de la oposición son menos atinadas aún que las del propio gobierno y que, en consecuencia, tampoco conducirían al país a buen puerto.

Se muestra partidario de la eliminación de todos los impuestos a las exportaciones y a la producción, incluidas las retenciones. Dice que deberían eliminarse todas las retenciones, excepto la que grava las exportaciones de soja, y que habría que comenzar por las retenciones a las exportaciones industriales. Insiste en que esos gravámenes desalientan la producción y pone como ejemplos la carne vacuna y el trigo, cuya producción ha disminuido en razón de la política oficial.

Finalmente, secretarios y agentes de prensa lo reclaman para entrevistas telefónicas y diversas llamadas ocurridas durante la hora de conversación con diario Alfil. Cavallo, polémico como siempre, ha vuelto.

Habla, escribe, se entusiasma, polemiza, argumenta, se defiende, ataca, se enoja.

Y eso que todavía está en jogging.

Llaryora con eslogan de Martí

enroqueEl veterano periodista guarda en su memoria muchas campañas electorales, y sabe por ello que ya es muy difícil la originalidad en los spots de campaña. Divertido, habló del tema con un dirigente delasotista.

Veterano periodista: Ustedes tienen un problema con la candidatura de Martín Llaryora, ¿no?

Delasotista: ¡De ninguna manera! La lista de Juan (Schiaretti) va a aplastar al Peronismo que Viene.

V.P.: Veo que le sobra optimismo, pero ya se han visto fisuras en el oficialismo, como por ejemplo en el acto de lanzamiento en el Orfeo, así que Llaryora podría canalizar algún voto bronca a su favor.

D.: Será intrascendente. No pasarán.

V.P.: ¡Eh! Ésa es una expresión de los demócratas del ’35, cuando enfrentaron al radical Amadeo Sabattini.

D.: No me venga con semejante pieza de museo, que me hace enojar.

V.P.: Puedo regalarle otra pieza de museo que le caerá más grata.

D.: A ver.

V.P.: Alguna vez escribimos que “El peronismo que viene”, el eslogan que identifica a Martín Llaryora, ya había sido utilizado por Luis Juez en la interna de 1998, cuando enfrentó a Juan Schiaretti y a Germán Kammerath.

D.: Así es.

V.P.: Pues bien, ahora usa para la campaña que se inicia el eslogan “Uno de nosotros”.

D.: Cierto.

V.P.: “Uno de nosotros” fue el eslogan que usó el radical Rubén Martí en la campaña para la intendencia de Córdoba en 1991, y que repitió para la de senador nacional en 2001.

D.: ¡No me diga!

 

alfil blanco
Fito Páez
El reconocido artista recibió honorarios por $400.000 para brindar un show patriota en la conmemoración de los 400 años de la UNC. El concierto duró 40 minutos. Es decir que Fito cobró $1.000 por cada año de la Casa de Trejo, o $10.000 por cada minuto de espectáculo. Si con eso no consigue vivir este mes, podría también jugarle a la quiniela con tanta coincidencia de números.

alfil negro
Francisco Tamarit
En la celebración de los 400 años de la UNC, su rector permitió que el motivo real del acto protocolar quedara eclipsado. La Presidenta ocupó extensos párrafos de su discurso para criticar el fallo de la Corte que declaró inconstitucional la elección de integrantes de la Magistratura.