Dequino desarmó Finanzas con importación de asesores lavagnistas

diego dequino y asesores[dc]“U[/dc]n equipo de trabajo es un grupo de personas que trabajan juntas y organizadas para lograr un objetivo combinando sus talentos o habilidades especiales”. Hasta aquí una básica definición de manual que los especialistas en clima organizacional invitan a refrescar cuando una institución, o parte de ella, atraviesa por conflictos internos que pueden traer aparejados resultados indeseables.
La sinergia entre sus miembros es la clave para lograr un trabajo ordenado y la implementación de proyectos sustentables en el tiempo, precisamente el legado que desea dejar tras su paso por el Palacio 6 de Julio el secretario de Finanzas, Diego Dequino, quien parece no estar dispuesto a superar la crisis que ya es vox pópuli con los funcionarios que completan su gabinete, el subsecretario de Hacienda y Presupuestos, Hugo Moyano; y la subsecretaría de Ingresos Públicos, Mónica Ferla.
Este medio ya había dado cuenta de insólitos cruces entre la troupe de un área que al menos debería tener aceitado su grupo laboral, en contraposición con las características que marcan las finanzas públicas; siempre motivo de dolor de cabeza de quienes son los responsables de encausarlas. Como comentario de color, se recuerda el día en que Dequino le sustrajo la clave fiscal a Moyano para acceder al registro de deudas que el municipio mantiene con la AFIP, que aún espera su correspondiente encuadramiento en un plan de pagos. Luego de que el funcionario obtuvo los datos necesarios, sobrevino el arrepentimiento y le pidió disculpas a quien se desempeñó como subsecretario de Administración y Presupuesto cuando Ramón Darwich fue ministro de Economía, durante el gobierno de Ramón B. Mestre. La dispensa fue concedida más por educación que por gusto.
Pero las diferencias por “procedimientos” superficiales también tienen su correlato en el plano técnico. Según calificadas fuentes con diálogo directo con el intendente Ramón Javier Mestre la realización de fideicomisos bancarios, a las que Ferla y Moyano habrían calificado de “excesiva”, sería otro punto de roce con el integrante de los equipos técnicos de Roberto Lavagna cuando compitió por la presidencia.
Por citar algunos ejemplos, con el Banco Provincia de Córdoba se realizó un Fondo de Garantía de Abastecimiento; con Nación Fideicomisos se firmó otro para la realización de asfaltado y con el Grupo Bapro para renovar semáforos y el alumbrado público. Todos con montos que oscilan entre los 70 y 110 millones.
Más allá de esta diferencia de criterios, la gota que rebalsó el vaso fue la contratación de tres asesores (actualmente quedaron dos en funciones) oriundos de Buenos Aires. Los lazos de confianza con los jóvenes profesionales “importados” por Dequino datan de su militancia en el partido de Lavagna.
Ante los cruces con su equipo de trabajo, el funcionario decidió obtener por sus propios medios quienes respalden sus decisiones y su visión de denso entramado teórico de la realidad económica y financiera de la Municipalidad. Más que un tratado de hipótesis y conceptos, se requiere de pura praxis para corregir desaciertos y perfeccionar los aciertos de sus predecesores en el cargo.
Pasando en limpio, son varias las señales que muestran desfasajes con la imagen que se pretende proyectar. La flexibilización del régimen de moratoria permanente realizado por Ferla la semana pasada (una medida rectificatoria en la mitad del ejercicio), no es coherente con otro proyecto anunciado por Dequino en conferencia de prensa en el mismo espacio-tiempo. Se hace referencia al presupuesto plurianual que pretende generar herramientas de responsabilidad fiscal y reglas macrofiscales.
En el contexto de roces entre Dequino, Moyano y Ferla, la incorporación de estos nuevos consejeros del jefe del área fue experimentada por los funcionarios como una clara afrenta y descalificación profesional. Así las cosas, son más las voces que aseguran que el secretario de Finanzas prefiere ignorar el clima interno y “morir en su ley”. Pero claro, la seguidilla de desaciertos impactará en la evaluación general que se realice de la gestión del intendente.