Tamse incorporará de forma gradual a “cubre licencias”

Los delegados de la Tamse salieron conformes de la reunión que mantuvieron con Alberto Giménez en la tarde de ayer, esta vez, por la contratación definitiva de 93 empleados que prestaron servicios de manera temporal para cubrir –paradójicamente- desfasajes en materia de recursos humanos por carpetas médicas y otras licencias. La lógica invita a pensar que capital de trabajo es lo que sobra en una empresa que concentra un promedio de 4,5 trabajadores por unidad cuando se sabe que los subsidios nacionales al transporte están calculados a razón de 3 trabajadores por coche.
Pero lo cierto es que el directorio de la empresa estatal contrató personal temporario y una vez que consideró terminada la necesidad, dio por finalizado el vínculo laboral. Ahora bien, cruzada la línea de fuego de 90 días que marca el convenio colectivo de trabajo de la UTA, el gremio que comanda Alfredo “Cuchillo” Peñaloza se siente habilitado a defender la fuente de trabajo (y sumar afiliaciones) valiéndose de la figura sindical del “derecho laboral adquirido”. Muchos de los hombres en cuestión alcanzaron más de ocho meses de prestación efectiva de sus servicios, según apuntan delegados y miembros de la conducción del gremio de los choferes.
La discusión ya había sido planteada en el Ministerio de Trabajo de la Provincia; sin embargo, las renovadas amenazas de interrupción parcial del servicio obligo a Giménez a tomar cartas en el asunto sin intermediarios.
Efectivizar a todos los “cubre licencias” que mantuvieron un desempeño aceptable asoma como única solución. Sucede que ya no pueden permitirse más interrupciones del servicio, pues en un año electoral la memoria del golpeado usuario del sistema suele estar más fresca que nunca.
Según confirmó el delegado Claudio Tórtolo a Alfil, hoy continuarán las deliberaciones en este sentido. “Hay principio de acuerdo con el director de la Tamse. Se va a analizar caso por caso e ingresarán por tandas todos los choferes y mecánicos que hayan cumplido con las expectativas”, explicó el dirigente gremial, al tiempo que aseguró que aún no fue definido cuántos tendrán la chance de formar parte del staff de la Tamse hasta su desaparición.
Para la solución de este frente que parece haber alcanzado su conclusión, se dinamitó una de las vías planteadas para la reducción de la superpoblación de la planta de personal de la Tamse antes de la licitación y concesión de los nuevos corredores y servicios. Según informó una calificada fuente municipal, con el reordenamiento interno que lleva adelante Giménez se esperaba reducir la planta a menos de 1.200 empleados con el objetivo de mantener a raya el nivel de personal en función de las partidas de subsidios que se desprenden de la Secretaría de Transporte de la Nación.
Actualmente la empresa cuenta con 1.400 empleados, en números redondos. Pero se especulaba con una reducción drástica, si se tiene en cuenta que ocurre en dependencias del Estado, en virtud de las jubilaciones de 120 empleados previstas para este año y la no renovación de contratos temporarios que se complementó con un control más exhaustivo de las carpetas médicas y licencias.
De esta manera, serían menos los agentes a ubicar en las nuevas empresas que explotarán el transporte urbano desde el año próximo. En consecuencia, quedaría evaporada la posibilidad de que quedara deambulando parte del personal tras la restructuración del sistema y, con esto, las razones que la UTA esgrimiría para abrir otro nuevo conflicto. El proceso licitatorio es un tema sensible que aún espera resolución. Cabe recordar que las audiencias en la cartera laboral provincial quedaron pausadas hasta que se cerrara la pauta salarial para el 2013 de los choferes.