FUC: Bisagra puede ocupar el último lugar del podio estudiantil

Por Juan Pablo Carranza
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El saldo negativo que dejó el 11 J para la Megaalianza K tiene una consecuencia inmediata en el calendario estudiantil. Mermadas sus fuerzas (habiendo perdidos votos propios y hasta el Centro de Estudiantes de Psicología), La Bisagra no tiene asegurada su continuidad al frente de la Secretaría General de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), segundo cargo en importancia del máximo gremio estudiantil de la UNC.
En relación a los objetivos: relegar al segundo lugar la Franja y ganar la FUC, el resultado fue pésimo para el Rectorado. Francisco Tamarit estrenó su gestión con una derrota que duele y sus esquirlas pueden tener un alcance mayor: que su brazo estudiantil quede en tercer lugar en el Congreso de la Federación. Un costo extra que no estaba en los cálculos, pero que era el riesgo real de apostar a una ingeniería de improvisada concordia política.
La mala cosecha votos da cuenta que el Rectorado no controla el estudiantado, y ya no puede seguir esmerilando al electorado propio, puro y real con acuerdos superestructurales. La forzada amalgama que unió a la Megaalianza K tendrá repercusiones al interior de La Bisagra, que necesitará reagruparse y oxigenarse para evaluar su situación en el tablero estudiantil. El seductor relato de una victoria sobre los radicales trocó el 11 J en una preocupación por la construcción. En tres de sus cuatro Centros (Famaf, ECI y Trabajo Social) su performance fue inferior a la del 2012, descontaron votos sus inmediatos competidores.
El Rectorado se propuso, con una estructura de eje K, emular a Cambio Universitario. La coalición que gobernó la UNC en los dos anteriores mandatos, integrada por radicales y progresistas, tenía blindado el gremio estudiantil con la Franja al frente de la FUC y en segundo lugar, La Bisagra.
Disuelto este matrimonio y con los radicales en la verada opuesta, el control del estudiantado no está garantizado.
La derrota hizo que los socios –en clara reducción- dolieran más que lo pensado. Además, nada asegura que su compañía se trasladará linealmente a la FUC. Algunas fuerzas son celebres por sus resbaladizas posiciones políticas.
En esta situación de repliegue, al brazo estudiantil del Rectorado no le conviene perder un espacio de poder más. El segundo puesto en la FUC es importante en términos simbólicos, pero la buena elección que realizó el arco de fuerzas de izquierda, deja abierta la posibilidad para que La Bisagra quede tercera.
Si bien, Sudestada, América Libre y SUR no comenzaron las negociaciones para reunirse en un frente común de cara a la FUC, la posibilidad de participar conjuntamente es concreta. Se abre aquí una incógnita: ¿quién encabezaría?
El brazo estudiantil del FAP tienen el Centro más populoso (Psicología), mientras que Sudestada representación en tres gremios (Agronomía, Lenguas y Filosofía). América Libre sólo posee Químicas y buen caudal de votos en Trabajo Social. El acuerdo podría estar en relación a las chances reales de quedarse con la Secretaría General, cargo que tiene en su poder el 20 por ciento del presupuesto de la FUC.
Si estos dos puntos se comprueban: 1) que los socios de la Megaalianza K decidan actuar libremente para la FUC y 2) que la izquierda no trotskista logre conformar un bloque, las chances de La Bisagra de ocupar el último lugar del podio estudiantil amanecen reales. En 2010 y 2011, por distintas razones y de diferentes modos, el brazo estudiantil de Rectorado ya había quedado en esa posición.
Que La Bisagra ceda los votos a izquierda (en caso de concretarse la unidad) para desbancar a la Franja no sería un “negocio” conveniente para Tamarit. Tener un ala estudiantil efervescente y de una oposición más dura no estaría en los planes del Rectorado.
Con estos resultados, los radicales llegan bastante holgados para conservar la conducción de la FUC. Aún es temprano para hacer números finos, pero con los triunfos en cuatro de las cinco facultades más importantes (Arquitectura, Derecho, Económicas y Medicina), rondarían los 100 escaños (“cartones” en el léxico estudiantil) sobre un total de 228, como ocurrió el año pasado.