Del “vamos por todo” a la paliza de la Franja

Por Gabriel Osman
[email protected]

kris entrando al pabellon
Resultado a consiliarios
Franja Morada 13.746
Megaalianza K 11.863
Frente 20 D 4.245
UEU-La Freud 2.649
SUR 2.365
MNR 1.883
PO 943
PTS 895
MST 886

En soledad, la Franja Morada obtuvo 13.746 votos y un mega armado K de 32 colectoras 11.863. Son los resultados provisorios pero totales de los comicios estudiantiles en la UNC realizados el martes, que recién se conocieron ayer a las 2 de la madrugada. Son también, más cualitativamente dicho, los números de la paliza que le propinó el radicalismo universitario a una atrevida alianza auspiciada por el Rectorado y con aliados de izquierda y de centro derecha, en este caso el decano de Médicas, Gustavo Irico, y el ex de Derecho, Pedro Yanzi Ferreira.
El resultado final recién se conoció a las 2.00 de la madrugada de ayer. Entonces, la atmósfera ya era impenetrable en la Secretaría General (edificio Claustrorum) donde se centralizan el conteo y a donde van a parar las urnas y las actas.
La Franja había contra atacado y tirado todas las piezas al rey, como se dice en ajedrez: consiliarios, 13.746 a 11.863; los consejeros pasaron de 17 a 23; y se quedaron con cuatro de los cinco Centros de Estudiantes más importantes de la UNC.
Ni vencedores ni vencidos esperaban esto. Para ser justos, en ningún rincón de la Universidad. Por esto, es muy posible que los factores que gravitaron y decidieron fueron exógenos, ajenos al clima político de la UNC. Esto podría restar mérito a la Franja y responsabilidades a los operadores políticos del Rectorado. Es posible. Pero se percibe un “fin de época”, un ciclo que termina, muy afuera de la Ciudad Universitaria que, obvio, gravita en la vida política de la casa de estudios. Habrá que ver si la administración Tamarit puede sustraerse a este aparente agotamiento, a su velocidad y a la calidad de la declinación. Probablemente, sobre esto puedan dar indicios las próximas legislativas o, incluso antes, las primarias.
No obstante la incidencia del clima político del país, hubo otros factores que pueden concurrir a explicar la estrepitosa derrota de Tamarit. Uno de ellos puede haber sido la radicalización kirchnerista del discurso que ayudó a simplificar la comprensión de las ofertas electorales: la Megaalianza K, con un lenguaje ideologizado y consignista; la Franja, complementando con astucia con propuestas simples y no confrontativas. Fue muy sencillo saber quién era quién sin siquiera confesar adhesión o rechazo explícito al gobierno nacional.
Es cierto que hubo una “ecocampaña” –sin afiches ni panfletos en Derecho- posiblemente redituable, pero el capital de entusiasmo para duplicar la cantidad habitual de cuadros de la Franja en el trabajo en las Facultades, provino del clima allende la Ciudad Universitaria.
También hubo mezclas electorales muy atrevidas. Esto es, primero, responsabilidad directa de un rector de un pragmatismo impar, y después, de los “operadores” que creen que pueden “operar” sobre cualquier realidad. Es una sobrefacturación muy provechosa para estos operadores profesionales, y a veces contraproducente.
La gran diferencia del notable triunfo de Tamarit en la Asamblea Universitaria del 23 de marzo, es que aquella tenida transcurrió a puertas cerradas en el “colegio electoral” que tiene la UNC. El contra fáctico es inverificable pero la pregunta igual se puede formular: “¿Qué hubiera pasado si las elecciones a rector hubieran sido por elección directa con cuantificación de claustros? Esto fue reclamado durante años por quienes fueron oposición pero que cajonearon el proyecto cuando llegaron al Rectorado.
Entre los festejos y el duelo, la jornada poselectoral trajo otros gestos más distendidos, como la frescura de encontrar resultados sorprendentes porque no se realizan encuestas o porque éstas son precarias y sin anticipaciones mínimamente creíbles.
Entre físicos, astrónomos y matemáticos, la Franja Morada prácticamente no ha existido desde que existen como Famaf. Por eso, en estos comicios, los radicales se animaron tímidamente a ofrecer un titular (y un suplente) de seis posibles. El problema es que los votos obtenidos le alcanzan para dos consejeros. Tienen los votos pero no los candidatos. Sorpresa total en la Facultad del rector.
Para comentar aparte quedan los “errores de percepción” de Pedro Yanzi Ferreira y Gustavo Irico. Son fallos de cálculo de grandes calculadores de la política universitaria y, además, “asociados recientes” a Tamarit, en especial el ex decano de Derecho. En este caso, con consecuencias adicionales porque se quedó sin ningún consejero estudiantil en el Directivo que comanda la decana Marcela Aspell.