Falta lógica y sobra tintura

Por Gabriela Origlia

DYN08.JPG[dc]A[/dc] una semana de la nueva etapa de los precios congelados con control de la militancia los resultados están lejos de servir para desinflar las expectativas inflacionarias y, menos, para diluir el mal humor que provocan. La Argentina tiene una larga historia de precios congelados (un informe de Fiel señala que entre febrero de 1967 y noviembre de 1989 pasaron 274 meses y 24 ministros de Economía y sólo en el 10% de ese tiempo hubo libertad de precios), pero nunca pasó lo que hoy: las listas son múltiples y las diferencias, sensibles (hasta el 70%).
Al revés de lo que indica toda lógica, no hay una nómina única, obligatoria para todas las cadenas. El secretario Guillermo Moreno, a quien no le cuesta “bajar línea”, esta vez aplicó la receta inversa, cada cadena eligió 500 productos y congeló sus precios. El denominador común es insólito: en todas casi el 20% es del segmento de higiene y tocador. Así, no hay pan común pero se puede elegir entre una decena de tinturas de pelo, diez geles de ducha, 11 cremas depilatorias, siete emulsiones para el cuerpo o cara o cinco tipos de pañuelos descartables.
¿Quién –con la atención puesta en las necesidades alimentarias de una familia tipo- decidió que era equilibrado contar con 22 tipos de galletas y sólo una harina o que 15 vinos eran más útiles que congelar el precio de sólo una leche cuando en el mercado hay 45? La misma intuición siguió para incluir siete tipos de vinagres y ocho sales frente a una sola polenta o dos arroces. Seguramente el día que la nómina llegó a las autoridades los asesores en nutrición estaban de franco. De los 500, expertos consideran que sólo el 15% son de consumo básico.
Por otro lado, en varios casos, hay productos más caros que los que no figuran en el acuerdo. Los que están incluidos no necesariamente son los de mejor precio no sólo en el mercado en general sino en el mismo local donde se está haciendo la compra. Las diferencias no son menores, a veces alcanzan hasta el 50%. Además, invariablemente los de la lista son los envases más chicos, es decir los naturalmente antieconómicos para las familias.
Si el consumidor se sobrepuso al shock de comparar decenas de precios por internet y elegir la cadena a la que, por el promedio, le conviene ir debe prepararse para otra posibilidad: que los productos estén en la lista pero no en la góndola. Las explicaciones básicas son dos, la hora (“más temprano había”) o el incumplimiento del proveedor (“no entregan”). El caso emblemático es el kilo de la azúcar Dominó a $2,99 cuya búsqueda se asemeja a la de un tesoro.
La otra sorpresa para la que hay que prepararse es que los precios de los productos no incluidos en el registro –los 500 equivalen a alrededor del dos por ciento de los que se ofrecen en una cadena- sufrieron alzas importantes, de entre el 15 y hasta el 60 por ciento. Los lácteos y los derivados de las harinas están entre los líderes del ranking. ¿Será que, por ese lado, el Gobierno permite recuperar la rentabilidad que le congela por otro? De hecho, los incrementos superan los porcentajes que autoriza Comercio Interior y que van desde el dos al 15 por ciento dependiendo el tipo de mercadería.
Otro efecto derivado del freezer es la maratón de lanzamientos por parte de los fabricantes. En mayo sumaron, según datos de la consultora CCR, unos 1.500 el doble que en febrero. La estrategia apunta a quedar fuera de la mira de Moreno, cambio de envase, incorporación de un nuevo aditivo o modificación de la cantidad y ya el producto dejó de ser lo que era y, en consecuencia, está fuera de toda lista de control.
Los “congelados controlados” no alcanzarán para reducir la dinámica inflacionaria. Hacen falta otras medidas como es devolverle al Indec credibilidad. Desde que el organismo se destruyó no hay más ancla de expectativas. Hoy las encuestas de expectativas –por caso, la que realiza la Universidad Católica Argentina- reflejan que la gente espera una suba de precios incluso por encima de la que estiman proyecciones privadas (30 contra 24 por ciento).