UTA levantó el paro y negociará salarios en Buenos Aires

ilustra tamse con peñaloza (2)[dc]E[/dc]n una nueva reunión en la sede de la UTA, la conducción y el cuerpo de delegados de las tres empresas del transporte urbano decidieron levantar la medida de fuerza que comenzó a regir desde el primer minuto del jueves. Contrariamente a lo que se especulaba, la desactivación del paro que afectó a 600.000 mil pasajeros y arrojó un promedio de pérdidas netas de dos millones y medio, no ocurrió apenas terminó el plenario sino que se extendió hasta las 24 de ayer.
A partir del lunes a las 16, la negociación salarial que mantiene el gremio que comanda Alfredo “Cuchillo” Peñaloza con Fetap se trasladará a Buenos Aires, en las oficinas de la Secretaría de Trabajo de la Nación. Bajo la mirada de la cartera laboral nacional y la UTA Nacional, los actores locales deberán ponerse de acuerdo sobre la escala salarial que debe aplicarse para calcular el incremento de los 3.600 choferes que emplea el sistema de transporte que deberían haber comenzado a pagarse desde abril.
La brecha es amplia: deberá dirimirse si el nuevo aumento incrementará el costo laboral por trabajador en 4.260 pesos, como propuso el municipio, superando en un 3,7 por ciento la oferta cerrada para todos los choferes del país; o 5.900 pesos que pretende la UTA en virtud de su especial convenio colectivo de trabajo.
Empresarios primero, funcionarios municipales después, solicitaron la intervención del Ministerio de Trabajo ante el agotamiento de los recursos legales disponibles para restablecer la prestación del servicio. Quizás por la pérdida de poder coercitivo de quiénes dictan las medidas o por irreverencia extrema del sindicalismo local, parece que no basta una conciliación obligatoria, la declaración de ilegalidad de una medida de fuerza o amenazas manifiestas de sanciones económicas y laborales para el gremio y los empleados para lograr la retirada.
La intervención de la cartera nacional y de la unión sindical de choferes que comanda en Buenos Aires Roberto Fernández, fue determinante para cambiar el curso de los acontecimientos. En un escenario local viciado, si le cabe el calificativo al espacio en donde se desarrolló la pugna salarial, no se alumbraba un cambio de rumbo pero sí los mismos damnificados de siempre, los usuarios.

Variables
Como evidenciaron los pasajeros, la conciliación que determinó el secretario de Trabajo provincial Carlos Rodríguez no amedrentó a los hombres de la UTA. El carácter “indeterminado” de la duración de la medida invitó a jugar más fuerte a los involucrados. La UTA Nacional aprovechó el marco para poner en negro sobre blanco viejas diferencias que el decoro obligaba a confinar en la privacidad de la interna gremial. El “diferencial Córdoba” de los haberes de los choferes cordobeses es un punto que irrita al dirigente gremial filo kirchnerista.
“Los pusimos en conocimiento de que hay que respetar la ley y la conciliación se debe cumplir”, expresó Fernández a Cadena 3 sobre la intimación que seguiría a la intervención en caso que Peñaloza no se ajustara a derecho y abortara el paro que llegó a cumplirse por 24 horas. “El gremio es una unión, no un sindicato; tiene la representatividad de todos”, completó el referente marcando su desagrado en caso que se concreten sanciones a la asociación que representa por el comportamiento de una regional.
Desde la UTA Córdoba observan lejana la posibilidad de intervención acatada la intimación de Fernández. No obstante, al plantearse la negociación en Buenos Aires el “pase de facturas” del mandamás de la UTA a su secretario local es el más liviano de los problemas si se tiene en cuenta que Fernández ratificó que se defenderán las conquistas ganadas por sus pares cordobeses.
Se sabe que el gremio de los choferes logró en la paritaria nacional un 23 por ciento de incremento, en sintonía con el techo fijado por el gobierno de Cristina Fernández para el año en curso. Como contraprestación, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, sacó del freezer los subsidios nacionales al sector. Desde abril, la Municipalidad comenzó a recibir un poco menos de dos mil pesos por chofer para cubrir la reactualización que corresponde al ciclo.
En ese marco, resulta poco probable que la cartera laboral nacional avale una suba de haberes ampliamente superior a la media de los trabajadores de todo el país, independientemente del sector en el que se desarrollen. Pese a que no hay antecedentes, la UTA local se manifestó confiada en que la pugna tendrá un resultado positivo.
“Levantamos el paro como un gesto de buena voluntad hacia los vecinos a pesar de que resulte incompresible para algunos la legitimidad de nuestro reclamo salarial. En Buenos Aires, tendremos otra oportunidad para destrabar el conflicto”, expresó el vocero de UTA, Adrián Lentini, al tiempo que no descartó futuras medidas de fuerza si sus pronósticos optimistas no se cumplen.