UCR: “Operativo Digestión” del mestrismo por Aguad

Por Alejandro Moreno

p09-1[dc]L[/dc]a candidatura de Oscar Aguad a diputado nacional pasó ayer el examen del grupo Confluencia porque los dirigentes del mestrismo no discuten una decisión de su jefe político. Pero algunos se sacaron las ganas de protestar por el “sapo” que debían tragarse, así lo dijeron, y todos aplaudieron a rabiar a los catárticos.
La asamblea de Integración para la Confluencia Radical, el núcleo mestrista, reunió ayer a alrededor de 400 dirigentes en el Salón de Actos de la muy recoleta sede del Jockey Club. Al salón se llega luego de subir unas escaleras que preside Miguel Ángel Juárez Celman, el presidente argentino que debió renunciar en 1890 como consecuencia de la Revolución del Parque.
Ramón Mestre no fue a la asamblea porque estaba ocupado por el paro de la UTA, pero envió una carta que Luis Brouwer de Koning leyó a todos. La carta colocó los andariveles para el debate que habría de ocurrir. Mestre escribió tres veces la palabra “unidad” y advirtió a los dirigentes de Confluencia que buscar el acuerdo es “nuestra obligación como núcleo interno”. Recalcó que la UCR puede ganar la Gobernación en 2015, pero que antes hay que aprovechar la “gran oportunidad” de 2013.
Además de Brouwer de Koning estuvieron en la mesa principal Soledad Carrizo, aplaudida cuando alguien la sugirió como candidata a diputada nacional, Javier Bee Sellares, Daniel Arzani y Hugo Romero (estos dos intendentes, de Malvinas Argentinas y de Villa de Soto, junto a Gerardo Bellocq, de La Cautiva, y el propio Mestre, son los negociadores con los otros grupos internos).
Romero contó que se sigue conversando con los referentes de todos los núcleos radicales, y que se coincide en la necesidad de lograr la unidad, pero reconoció que “todavía no hemos logrado que las palabras se traduzcan en hechos”. Pidió, siguiendo la línea de Mestre, que en la asamblea nadie vaya a “proponer ninguna postura que condicione la unidad”.

Calma mestristas
Uno a uno fueron hablando los representantes de los departamentos, de Capital y del interior. Los primeros discursos caían justo en la senda marcada por Mestre, hasta que un delegado del interior pronunció lo que los demás masticaban. “Nadie es más importante que el partido”, señaló. Y agregó que la UCR se bastaba sola, y que quería que quien fuera el candidato haga “visitas incansables” al interior, que “llegue a la gente”. Ésas son las cuestiones que le achacan precisamente a Aguad, aunque nadie lo nombrara.
El capitalino Jorge Font pidió la palabra. Pareció cumplir la misión de tranquilizar a la asamblea, que había aplaudido con demasiado entusiasmo al rebelde. Reconoció que quizás “nos enojaremos con algún nombre que circule”, pero valoró la resignación de los deseos individuales por el objetivo de la unidad. “Nos puede no gustar un nombre, una cara -siguió-, pero hay candidatos que tienen buenas mediciones”. La candidatura de Aguad se impone, justamente, porque en las encuestas aparece primero o segundo detrás del peronista Juan Schiaretti, con números muy superiores a los de cualquier otro radical que aspire a encabezar la lista.
Font también les pasó un aviso a los dirigentes de los otros grupos del radicalismo, con los que se negocia la lista única (Mario Negri, Carlos Becerra, Eduardo Angeloz, Miguel Nicolás y el riocuartense Juan Jure). Sostuvo el mestrista que a la candidatura de Aguad, quien no integra Confluencia, “no la pagamos nosotros exclusivamente, todos tenemos que pagar el costo”. Traducción: el mestrismo no pone el uno, entonces sí el dos (Soledad Carrizo).
Otro dirigente del interior, del departamento Santa María, refunfuñó: “tal vez algún sapo nos tengamos que comer”. Más aplausos.
Pronto llegó, entonces, el hielo capitalino. Habló Javier Bee Sellares, vicepresidente del Comité Central y presidente del bloque de concejales; es decir, un hombre de estrictísima confianza de Mestre. “El concepto claro es buscar la unidad”, afirmó tratando de elaborar la síntesis de los discursos pronunciados en el salón.
“Algunos quieren que todos los candidatos sean de Confluencia, pero este núcleo tiene la responsabilidad de ser mayoría”, subrayó para justificar la cesión de espacios a otros grupos.
Continuó el conciliador Bee Sellares: “El mapa electoral nos favorece porque el peronismo está dinamitado”, por lo que invitó a los asambleístas a aceptar la búsqueda de la unidad y la unción de los mejores candidatos, “más allá de si alguno tiene que comerse algún sapo” o si “hay que hacer una consulta al Congreso” (partidario, en relación a que se pedirá la suspensión del artículo de la Carta Orgánica que prohíbe la segunda reelección para cargos legislativos).
“No nos pongamos locos si en las listas no están los que más visitan las comunas”, imploró, y otra vez todos entendieron de quién hablaba, a quién le hacen esa imputación política.
Futbolero, Bee Sellares reclamó el esfuerzo del mestrismo, y graficó que la UCR juega un partido de 90 minutos, de los cuales se jugarán 45 en 2013 y otros 45 en 2015. “Primeros somos de la Unión Cívica Radical, y después del grupo Confluencia, y éste grupo tiene que hacer concesiones”, concluyó.

Más conversaciones
Hoy seguirán las conversaciones. Probablemente haya una nueva cumbre de referentes para discutir los nombres y el orden de la lista. Mestre, está claro, quiere que Aguad vaya de número uno, y que Soledad Carrizo sea la dos. El tercer lugar podría corresponderle a Miguel Abella, como tributo al radicalismo de Río Cuarto, personalmente a Juan Jure. Todavía faltará a acomodar a los candidatos de los otros grupos, y ninguno quiere estar demasiado lejos del tercer renglón, hasta donde llega el optimismo mínimo de la UCR para las próximas elecciones.