Paritaria sin salida: UTA inflexible y Fetap pide boleto a $5,30

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

p07-1[dc]E[/dc]l nuevo estudio de costos por la prestación del servicio de transporte público no fue presentado en la Secretaría de Transporte municipal con las formalidades que exige el acto. Las elevadas expectativas salariales de los choferes, representados por la UTA, invitaba a pensar que seguida a la negativa de pagar un sueldo inicial de 10.370 pesos, se vendría un pedido de aumento del precio del boleto, reactualizado a inicios del año a 4,10 pesos. Luego de la última reunión en el Ministerio de Trabajo del martes, ya circulaban fuertes rumores (todos de origen sindical) de que los concesionarios privados del servicio habían puesto sobre la mesa la posibilidad de solicitar otro retoque en la tarifa. Tímidamente, afirman los testigos, pues se sabe que con el proceso de licitación en curso cualquier paso en falso puede dejarlos fuera del negocio. Sin embargo, este medio pudo conocer de fuentes empresariales de primera línea que el cálculo del precio del boleto ya está definido en sintonía con la exigencia salarial del 30 por ciento del líder de los choferes, Alfredo Peñaloza. Siempre y cuando el volumen de los subsidios nacionales al transporte se mantenga, en Coniferal y Ciudad de Córdoba estiman que la tarifa tendría que subir un 1,20 pesos más. El hecho de que no exista una presentación formal en las oficinas del poder concedente del servicio, insta a pensar que se trata de una estrategia más del sector empresario -quizá el último recurso- para evitar abonar un aumento salarial por encima de la media del sector, en virtud de la particular forma de interpretación del convenio colectivo de trabajo por parte de la UTA Córdoba. Resulta imposible pensar en un valor del pasaje a 5,30 pesos a pocos meses de un reajuste por encima de las proyecciones inflacionarias para el año en curso. La suba del 28,1 por ciento fue una medida impopular, pero necesaria. Cabe recordar que el atraso tarifario tiene su antecedente incluso antes del último incremento que otorgó el ex intendente Daniel Giacomino en su gestión. En su primer año al frente del Palacio 6 de Julio, Ramón Mestre pretendió sortear las deficiencias del transporte también con un módico aumento que se acercó a los valores reales por la prestación del servicio al llegar a 4,10 pesos, recién en 2013. Ahora bien, negar un nuevo aumento de la tarifa para este año, como lo ha hecho el intendente y sus alfiles en medio de la nueva pugna salarial, no responden esta vez a la necesidad de resguardar el bolsillo de los vecinos. En el escenario actual, conviene a Mestre aplazar un nuevo retoque del precio del pasaje para resguardar el proceso de licitación de amenazas que plantean los distintos frentes abiertos por la UTA.

Factores En la jornada de ayer, el gremio realizó la primera jornada de asambleas por la aletargada negociación salarial. Según anticipó el vocero de la UTA, Adrián Lentini, en la previa a la nueva audiencia en Trabajo sacarán de circulación los choches de las tres empresas de 9 a 12. El dispar acatamiento de los paros parciales de ayer es un dato que no pasó desapercibido por la gestión radical. En Tamse re registró una importante adhesión; moderada en Coniferal y escasa en Ciudad de Córdoba. Posiblemente, en la baja performance gremial hayan incidido los descuentos millonarios que sufrieron los choferes por las 60 horas de paro de semanas atrás y la fuerte presión de la UTA Nacional que amenaza con la intervención por su abierto desacuerdo con la aplicación local de la escala salarial que se firma en Buenos Aires. La combinación de elementos predispone a Mestre a endurecer su posición. El movimiento de las piezas se dirige a lograr el éxito de un proceso de adjudicación que planteará un esquema de prestación del servicio para los próximos 10 años. Al fin al cabo, no conviene desgastar energías en un proceso paritario al que le queda sólo seis meses de vigencia. El razonamiento sería así: si se da al gremio la oportunidad de anotarse un tanto en esta paritaria, le permitirá un mayor control de las bases para programar un esquema de medidas de fuerzas que tumben la licitación. Habría que agregar otra variable más que justificaría el posicionamiento oficial. Un aumento salarial que contemple el “diferencial Córdoba” y, en consecuencia, la autorización del movimiento del precio del boleto, atenta directamente contra los pliegos licitatorios al aumentar el costo por mano de obra. La rentabilidad del servicio se vería complicada e invariablemente los oferentes deberían subir su propuesta inicial. En este escenario, no resultaría descabellado pensar que existe una jugada a la par entre viejos empresarios y gremialistas para espantar a los nuevos interesados al plantear una paritaria que pareciera no tener salida. Más allá de las aspiraciones salariales siempre elevadas de la UTA, que las privadas deslicen la necesidad de un reajuste del boleto es inexplicable cuando vienen recibiendo fondos frescos desde la vigencia del incremento a inicios del año y aún no han puesto un solo peso para hacer frente al compromiso salarial con sus 3.600 colaboradores.