La FUC sin favoritos

Por Juan Pablo Carranza
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2013-05-29BYNSi se replica el esquema de alianzas que se comprobó ayer en la mesa de entrada del Consejo Superior, el escenario para el Congreso de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) sería incierto. Obviamente aún resta el resultado de los comicios estudiantiles, pero los números que arroje la elección de consiliarios y consejeros no se traducirán directamente sobre el órgano de representación gremial.
Con Franja Morada sin aliados (sólo el CEU) y con La Bisagra encabezando la Megaalianza K (comunión pragmática entre kirchneristas y peronistas ortodoxos), las chaces de los dos principales contendientes parecen empardarse. Pero los armados ad hoc pergeñados para el 11 de junio deben refrendarse en la Federación. Y nada garantiza que perduren dos meses o más. La confianza en el claustro estudiantil suele tener fechas de vencimiento cortas.
La FUC ha sido un bastión radical desde el retorno de la democracia; lo que hace que la consideren como propia. Aunque no ejerce poder real, es una herramienta simbólica y de presión. No es indiferente el color que vista la Federación para el rector. El estudiantado tiene una capacidad movilizadora que puede traerle dolores de cabeza al oficialismo.
Es por esta razón que desde el principal despacho del Pabellón Argentina, Francisco Tamarit está muy interesado por el desenlace de la disputa estudiantil, que comenzará el 11 J y terminará con el Congreso de la FUC.
El escenario es de incertidumbre. Ninguno de los principales actores puede garantizar ahora que tendrá mayoría de escaños (cartones en la jerga de la rosca estudiantil), el día que llegue el cónclave. Para eso son necesarias las alianzas, para lograr la mayoría.
Para la Franja conservar la conducción del gremio estudiantil significaría, además de mantener el status quo en este claustro, conservar una de sus principales tribunas para contrarrestar al oficialismo rectoral. Ya sin la amalgama que unía a Cambio Universitario, el radicalismo tendrá más libertad para plantearle reclamos al Rectorado.
Por su parte, La Bisagra buscará por todos los medios arrebatarle la presidencia. No sólo una victoria simbólica, sino también, quizás una revancha de lo ocurrido en 2005. Además un triunfo del kirchnerismo en la FUC tendría consecuencias extra universitarias. Conseguir la Federación a casi un mes de las legislativas les daría aire a los K.
Ambas fuerzas tienen un plan B, o, por lo menos, una alternativa con la cual presionar para que no gane su adversario: trasladar los votos a la izquierda. Aunque esta opción se cristalizaría sólo en un escenario con características extraordinarias.
Por lo pronto la disputa pasará por las conducciones de los Centros de Estudiantes, que dan un “cartón” extra para el ganador (el resto se distribuye según la cantidad de votos por Facultad: un escaño por cada 200 sufragios).
En la mira hay cinco Centros de Estudiantes que pueden cambiar de manos. Tras la fragmentación del Gecym, la Franja tiene grandes chances de quedarse con la conducción de Ciencias Médicas (uno de los más grandes). En Agronomía, los radicales están cabeza a cabeza con el MBA, que en la última elección perdió por apenas 50 votos. El Frecefyn puede abandonar la sede gremial en manos del MNR, que lo sigue de cerca.
En Psicología, La Freud amenaza a La Bisagra. Mientras que la Franja buscará descontar los 500 votos que le sacó el año pasado el UEU y así retomar el Centro de Derecho.