Oposición reclama ver contrato de Siemens renegociado por Mestre

[dc]N[/dc]uevamente vuelve a ponerse en tela de juicio el contrato (y su cumplimiento) celebrado entre la Municipalidad y Siemens IT para la tercerización del sistema prepago del transporte urbano, firmado en 2011 por Daniel Giacomino y renegociado en 2012 por Ramón Mestre. Ocurren tres hechos conocidos recientemente que lo colocan sobre el tapete.

1 – Por falta de puntos de carga, se ha registrado en este comienzo de año un incremento de quejas de vecinos en la administración comunal (datos de la Secretaría de Transporte) y también en medios de comunicación radiales y televisivos (datos de reconocidas empresas de clipping que ponderaron el tema entre los primeros 5 del ranking de requerimientos ciudadanos en los medios). Opinan los usuarios que hay muchos menos que los 1.150 que anunció el titular del área en cuestión, Juan Pablo Díaz Cardeilhac.
2 – Se supo ayer a través de Cadena 3 que los inspectores de Tamse pidieron por escrito al municipio que se frenara con el proceso de instalación de las nuevas máquinas cobradoras que no entregan ticket (y que el Ejecutivo había prometido hace casi un año como refleja el matutino Día a Día de 7/7/2012), porque según sus pruebas piloto la nueva tecnología ha perjudicado al usuario reteniendo más saldo del debido, entre otras cosas.
3 – También ayer se conoció que la primera minoría del Concejo Deliberante -bloque Eva Duarte, liderado por Olga Riutort- interpelará por escrito al gobierno municipal para que muestre cómo quedó el acuerdo con la empresa dueña del sistema prepago tras la renegociación. En ese sentido, el olguismo anunció a través del edil Miguel Siciliano que “en virtud de la falta de exposición pública de los alcances legales de la renegociación del contrato de Siemens IT, nuestra fuerza se ve obligada a realizar un pedido de informe, pues nadie más que el radicalismo sabe a ciencia cierta qué corresponde que se cumpla y qué no”.
El instrumento interrogatorio, al cual pudo acceder Alfil, será presentado en los próximos días e instará al Ejecutivo municipal a exponer el contrato modificado.

Polémicas
En 2011 el entonces intendente Daniel Giacomino otorgó la explotación del sistema prepago a Siemens IT con un costo de 8,4% por cada boleto vendido, dando de baja a los cospeles, instaurando el sistema “contact less”, y estipulando contractualmente 1500 máquinas expendedoras en toda la ciudad. En aquel momento, el radicalismo, concretamente con el hoy viceintendente Marcelo Cossar a la cabeza, denunció públicamente que hubo “estafa”.
A fines de ese año, al asumir la intendencia Ramón Mestre, la UCR aprobó la ordenanza Nº 12.009 (bautizada por el oficialismo como “ordenanza de reordenamiento económico, financiero y administrativo” y por la oposición como “superpoderes”), que en el artículo 35º permitía al Ejecutivo renegociar contrato de servicios públicos, y en el 39º lo autorizaba a saltear al Concejo Deliberante si tal renegociación no fuese total sino parcial.
Con ese instrumento normativo, las partes volvieron a discutir el contrato. Tras ello se comunicó verbalmente que el costo bajó a 7% por boleto, Díaz Cardeilhac dijo a los diarios que las bocas serían 1.125. No mucho más. Luego llegaron las tiqueadoras sin papel, pero al no ser público el acuerdo se desconoce a qué está obligado Siemens IT.

Siciliano dixit
miguel siciliano149El Concejo Deliberante, con el sólo voto radical, es decir, oficialista, le confirió al intendente Mestre la potestad de renegociar parcialmente los contratos de servicios públicos sin que pasen por el cuerpo legislativo.
En el caso de Siemens IT, la UCR hizo uso de esa atribución -que por otro lado nos parece innecesaria y contraria a la transparencia cuando existe gobernabilidad como ahora- y llegó a un nuevo acuerdo con la prestataria.
Alguna que otra parte de ese nuevo acuerdo apenas conocemos por verbalizaciones escuetas del secretario de Transporte Juan Pablo Díaz Cardeilhac. Pero jamás ni Mestre, ni sus funcionarios lo hicieron público como corresponde. Es decir, no mostraron ni original ni copia.
Entonces cuando la muchacha de barrio Müller o el señor de Villa Angelelli se quejan porque tienen que irse hasta el centro para cargar y una vez allí además rezar para que haya saldo (porque se suele terminar pasada la tardecita y el horario pico de salida del trabajo) sólo podemos decirles que tienen razón de sentido común. Ese sentido que intuye que el transporte público y masivo debe tener un método de pago público y masivo, justamente.
Pero claro, no le podemos decir ni a la muchacha de barrio Müller ni al señor de Villa Angelelli que lo que reclaman es, además de algo lógico y sensato, algo legal. Simplemente porque nadie -menos el intendente, sus funcionarios y Siemens IT – conoce los términos del nuevo contrato.