“Nos queda mucho para completar la reforma política”

Por Juan Pablo Carranza
jpcarranza@diarioalfil.com.ar

ilustra francisco tamaritPeriodista: Teniendo en cuenta que hay muy pocos precedentes de una Asamblea Universitaria que se resuelva en la última vuelta, ¿cómo ve el escenario de cara al próximo sábado?

Francisco Tamarit: Nosotros hoy tenemos todavía esperanzas de llegar en primera vuelta. Estamos trabajando en ese sentido. Tengo números que prefiero no dar aún. Hay gente que está siendo sometida a muchas opciones y tiene que poder decidir en libertad durante estos días. Creemos, sin dudas, que somos la fuerza que tiene más votos. Estamos cerca de un escenario de ganar en primera vuelta, y sino en segunda va haber una definición. No creo que tengamos que llegar a una cuarta ronda.

P.: Cambio Universitario gobernó la UNC durante los últimos 6 años y, de hecho, Carolina Scotto acumuló mucho poder en los claustros ¿Qué puntos de su programa político han quedado pendientes, por caso la reforma política?

F.T.: Cuando en el 2006 ganamos la elección, después de haber perdido dos votaciones, siempre fuimos capaces armar una propuesta programática interesante, sin tener acuerdos en algunos temas, como la contribución estudiantil, la estabilidad laboral de los docentes; y sin embargo, lo pudimos resolver. En el caso de la reforma política, lo que Cambio Universitario tenía, y sigue teniendo en sus dos candidatos, es su vocación de ser más transparente y más moderna en cuanto al proceso de elección rectoral. En ese sentido, se han hecho algunos cambios, no todos los que esperábamos. Nos queda muchísimo.

P.: ¿En algún momento la discusión sobre la reforma política estuvo en el tapete de la comunidad universitaria?

F.T.: Lo que sucedió cuando se hizo esa Asamblea en aquel momento es que la discusión se centró exclusivamente en si la elección de las autoridades unipersonales debía ser directa o indirecta, que sin duda es un parte sustancial.

P.: Usted participó de esas discusiones. ¿En qué se podría haber avanzado?

F.T.: Junto con Gerardo Fidelio y José María Willington elaboramos un documento que nos llevó un año construir durante la gestión de Jorge González. Allí hacíamos un diagnóstico muy preciso de la situación electoral, con propuestas muy amplias. Lo que pasó es que en la Asamblea donde íbamos a discutir la parte final de la reforma, ninguno de los dos grupos consiguió los votos suficientes para imponer su posición y llevar adelante sus propuestas. Tampoco hubo capacidad entre estos grupos para plasmar los elementos en que estábamos de acuerdo, por ejemplo, que las candidaturas se hicieran con fórmula y se presentarán un mes antes.

P.: Esos son dos de los principales déficits del sistema actual…

F.T.: Lo que tiene de perverso el sistema actual es que la nominación de los candidatos sucede el mismo día de la votación, más allá de que por la prensa trascienden previamente. Sería importante que sea por fórmulas y que haya un límite anterior, tal que los consejeros puedan reflexionar sobre cuál es el voto que emitirán en la Asamblea. En la próxima gestión vamos a retomar la reforma política, vamos a completarla.

P.: Alfredo Blanco también manifestó que la reforma política debe estar en la agenda del próximo rector. Es una coincidencia.

F.T.: Sí, es así. Desde el 1995 teníamos conciencia de que la reforma era necesaria. Lo que no hubo es consenso. La discusión se limitó a si era directa o indirecta. Pero no pudimos consensuar un número importante de medidas que hubieran servido para cualquiera de los dos modelos. En mi caso me inclino la elección directa con ponderación de claustro.

P.: ¿Esta es una posición para seducir a la izquierda?

F.T.: No lo hacemos para atraer a la izquierda. Lo hacemos porque estamos convencidos que el método de la elección directa es más positivo. No es un giño a la izquierda. Cuando Horacio Faas era casi el único decano que tenía la oposición a La Cooperativa, nosotros presentamos a través suyo el primer proyecto de elección directa ponderada que existe en la Universidad. Esta no es una posición nueva. El sistema de elección directa tiene dos problemas importantes. En primer lugar, permitiría que ciertas estructuras que disponen de fondos por fuera de la Universidad hiciesen campañas importantes. Hoy yo no dispondría de ningún fondo para hacer una campaña directa, no tengo el respaldo de ningún partido político. Pero no le tengo miedo a eso, porque confío en la comunidad universitaria, porque siempre que los partidos creen que la pueden manipular, termina respondiendo a sus intereses.

P.: Está hablando también del kirchnerismo.

F.T.: Y del radicalismo y del peronismo cordobés y del socialismo y de todos los sectores.

P.: ¿Y cuál es el segundo problema de la elección directa?

F.T.: El otro problema que admito que tiene la elección directa es que generaría -en un sistema donde el poder está repartido entre los decanos y los Consejos Directivos y entre el rector y el Consejo Superior y donde no hay una división de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo- una legitimidad absoluta o muy grande a las autoridades unipersonales frente a aquellas autoridades elegidas para formar parte de los consejos. Esos dos problemas no ameritan que no tengamos un sistema más transparente; y eso es que la comunidad universitaria opine directamente con ponderación por claustro y Facultad.

P.: ¿Está definido quién lo acompañará en la fórmula?

F.T.: Aún no. Lo estamos discutiendo con los consejeros de los diferentes claustros.

P.: En algún momento sonó el nombre de Ana Alderete para acompañarlo al Rectorado, ¿en ese caso se trataría de una fórmula endogámica con dos kirchneristas?

F.T.: Eso no es así. No es cierto que sea Ana (Alderete) quien me acompañe en la fórmula. Aún no está definido. De cualquier forma, nosotros no analizamos los candidatos por su filiación política. Lo vamos a resolver pensando en tener una base más amplia de sustentación política para la próxima gestión.

P.: ¿Cuándo van a tomar la decisión, teniendo en cuenta que si se hace después de que comience la Asamblea, el vicerrectorado se convierte en una prenda de negociación?

F.T.: Esperamos que sea antes de la Asamblea. Vamos a hacer fuerza para que así sea.

P.: ¿Usted encarna el ala kirchnerista de Cambio?

F.T.: No represento a un ala kirchnerista. Eso es una muletilla que se usa contra mí. Me parece que a algunos sectores les conviene creer que la disputa que cruza a Cambio es: kirchnerista o anti kirchnerista. Yo prefiero imaginarme que lo que hubo es un intento de hacer un acuerdo entre la Provincia y algunos sectores del radicalismo frente al resto del oficialismo. Y me siento muy orgulloso de decir que hay radicales, peronistas, socialistas e independientes que me van a votar el sábado. Imaginar que por quien fue elegido rector es kirchnerista todo el espacio lo es, no tiene sentido. Tenemos acá sectores muy importantes que están vinculados al peronismo cordobés que están votando con nosotros. Al contrario de lo que se dice, nos van a acompañar con un número muy sustancial de votos.

P.: ¿Usted se define como kirchnerista?

F.T.: Reivindico muchas de las acciones que ha hecho este Gobierno nacional. Adhiero al Gobierno nacional, pero no soy un dirigente que participa de estructuras partidarias. Yo me dedico exclusivamente a la vida académica y soy investigador y ésta es la primera vez como decano de Famaf que tengo un cargo de gestión. Tengo mis ideas políticas. Lo que no comprendo es cuando la gente dice que no vota a tal persona porque a nivel nacional vota a este partido o a este otro. La Universidad es de todos, y todas las miradas tienen que estar incluidas. Cambio en el 2006 supo hacer convivir a todos los sectores y fue un espacio que se constituyó con radicales, peronistas socialistas e independientes, para, a su vez, derrotar a un esquema que era La Cooperativa, en la que también había distintos sectores.

P.: Ahora hay muchos sectores que estaban en La Cooperativa que hoy lo acompañan.

F.T.: Es cierto. Por supuesto han pasado muchos años. Los actores que hoy somos decanos de Cambio somos otros de los que integraban el grupo de los 6 decanos que impulsó esta alianza. Y con el tiempo fuimos ganando más Facultades.

P.: Ante la división de Cambio, y considerando que Scotto tuvo un gran dominio de los órganos de cogobierno, ¿cómo cree que serán las condiciones de gobernabilidad de la UNC luego de la elección del próximo rector?

F.T.: No vemos ningún escenario en el cual haya un retroceso a los tiempos de La Cooperativa. Creemos que éste es un sisma que no hemos podido manejar adecuadamente adentro de Cambio, pero entendemos que lo que ha sucedido es que han emergido algunas diferencias, quizás porque los problemas más básicos los fuimos resolviendo, y ahora que estamos en condiciones mucho mejores de las que asumimos, se hace legítimo que aparezcan algunas diferencias, que hay que ir limando. En ese sentido, si ganamos vamos a convocar a todos los sectores a trabajar juntos y si perdemos vamos a acompañar con racionalidad.

P.: ¿Con el mismo énfasis  con que se enfrentaba a La Cooperativa?

F.T.: La oposición tenaz tenía que ver con un método perverso de premios y castigos que tenía La Cooperativa, en el cual aquellos decanos que aportaban a su esquema electoral eran premiados y quienes estábamos fuera, castigados. Esto es algo que no ha pasado en estos años y creo que no vamos a retroceder. Es importante que la UNC preserve la pluralidad y la participación de todos los sectores.

P.: Cambio también abarca al estudiantado, ¿cómo puede darse esa división en ese claustro?

F.T.: Creo que va a ser muy parecido a lo que viene funcionando en los últimos tres años. En parte el sisma de Cambio se inicia a nivel de los estudiantes, porque los docentes fuimos incapaces de preservarnos de esas divisiones que existen en el frente estudiantil, que son genuinas. Se iniciaron por divisiones a nivel estudiantil y luego fueron permeando el espacio. La primera candidatura que se lanza, la de Alfredo Blanco a fines del año pasado, está muy vinculada a la división que tuvo Cambio en el sector estudiantil. El desafío es reconstruir ese Cambio y que los docentes seamos capaces de dejar de lado esas discusiones estudiantiles y encontrar mecanismos para poder gobernar. Va a ser posible encontrar un marco de gobernabilidad bastante bueno.

P.: ¿Entonces para usted la irrupción de la candidatura de Blanco escindió el ala estudiantil? En la alianza Cambio, parecía haber una máxima no escrita: alternancia de los socios en el poder.

F.T.: Cuando definimos la primera candidatura de Carolina Scotto se hizo a través de una elección primaria, con una serie de discusiones y votaciones entre todos los actores de Cambio. Esta vez podríamos haber imaginado una situación parecida. Pero no hubo vocación de candidato único.

P.: El scottismo incursionó en el frente gremial docente. ¿Cómo será la relación en caso de que usted asuma al frente de la UNC?

F.T.: Con respecto al tema gremial, la Universidad es muy particular; quienes ejercemos funciones ejecutivas lo hacemos circunstancialmente y en general nuestras vidas transcurren como docentes. Como grupo tenemos una larga trayectoria de militancia y de trabajo en la Adiuc. No es que ahora sectores nuestros participan. Participamos de la vida gremial de la Adiuc antes de que ganásemos la elección y desde entonces mantenemos la coherencia de una línea de trabajo que no ha cambiado nada. Nosotros fuimos muy críticos de la gestión anterior. Tenemos cerca de 10.000 docentes y un gremio empequeñecido. Creemos que es necesario que la gente tome conciencia de la necesidad de agremiarse porque muchas de las cosas relevantes de las condiciones  de trabajo y salariales dependen del sindicato, porque ni los decanos, ni los rectores fijan pauta salarial.

P.: ¿Acaso Pablo Carro no fue el candidato de ustedes para conducir el gremio?

F.T.: Carro trabajó en la actividad gremial cuando nosotros estábamos en el llamo. Comulgamos en algún espacio.

P.: ¿Y entre los no docentes?

F.T.: En el frente no docente nosotros, a diferencia las otras gestiones, no nos hemos inmiscuido. No somos responsables de ninguna de las intervenciones, ni de los problemas que acarrea la gremial San Martín. Otras gestiones han tratado de competir con agrupaciones afines. Nosotros hemos constituido un paritaria representada por decanos de mucho peso político y hemos discutido todo el proceso de reencasillamiento y ahora estamos debatiendo, junto con la Secretaria de Políticas Universitarias y la Fatum, un programa para acabar con la precarización laboral de los no docentes. Hemos sido muy respetosos de las actividades.