La política, pendiente de final cerrado en la UNC

Por Gabriel Osman
gosman@diarioalfil.com.ar

tamarit[dc]S[/dc]iempre la elección de rector y vice de la UNC ha concitado atención en Córdoba, pero la de las vísperas de los 400 años de la fundación de la Casa de Trejo, por razones que van mucho más allá del aniversario redondo, ha concentrado una vigilia especial del sistema político.
En esta década kirchnerista (2003-1013), las Asambleas de 2004, 2007 (deliberó en diciembre de 2006, pero el período empezó en abril del año siguiente) y de 2010, fueron con resultado cantado. Tal vez en la primera elección de Scotto la votación se precipitó pocos días antes, pero en ningún caso se llegó como se llegará ahora: con dos competidores –Alfredo Blanco y Francisco Tamarit- en situación de paridad y con pronóstico de más de una vuelta (el sistema electoral de la UNC prevé un sistema de ballotage corregido con cuatro votaciones).
Baste con señalar que desde 1986, nunca pasó de la primera vuelta, con la sola excepción de la primera elección de Francisco Delich, en 1989, que se definió en la cuarta ronda.
Esta paridad suma público. También que nunca en los años del “kirchnerato” el gobierno nacional ha tenido como único enclave político importante en la provincia a la UNC, si no se considera como tales las municipalidades de Villa María o Leones y otros municipios y comunas más pequeños.
Cuando irrumpió Néstor Kirchner en mayo de 2003, comenzó tibiamente la construcción de su geografía política desde la remota Santa Cruz, pero todavía bajo la tutela política del aún vivo dhualdismo y con bajísima inserción en el resto del país. En Córdoba aparecían las primeras insinuaciones de la fallida transversalidad con Luis Juez estrenando su intendencia y enrolado en el poder K que alumbraba.
Cuando al año siguiente la dupla Jorge González-Daniel di Giusto ganaba sin sobresaltos el segundo mandato, el kirchnerismo ya tenía su cabecera de playa en la provincia en el segundo cargo político de importancia en Córdoba, el municipio capitalino.
Si bien en 2007 Juez dio un portazo al gobierno nacional, su delfin y luego acérrimo enemigo, Daniel Giacomino, se iba a convertir durante ese período en el “soldado” de Cristina de Kirchner. Coincidentemente, Scotto ganaba con amplísima ventaja las elecciones en la UNC e iniciaba un idilio con la presidente que años después se transformaría en un vínculo más intenso. Fue al despuntar 2012, cuando los K se quedaban sin el municipio, que fue arrebatado por Ramón Mestre de la mano de un redivivo radicalismo, y amasaban el nombre de la rectora para encabezar la lista de diputados nacionales del Frente para la Victoria.
Desde entonces, el gobierno nacional tiene en la UNC –el tercer presupuesto de la provincia, luego del propio Estado provincial y el municipio capitalino- su único o, por lo menos, el más importante punto de apoyo político.
Estos ingredientes en un año electoral como 2013 es lo que suma expectabilidad a la Asamblea Universitaria del sábado. Todos observan y algunos apuestan. Mestre, porque la Universidad es un territorio natural para la UCR desde la Reforma del 18 y porque desde 1986, de las nueve gestiones rectorales, cinco han sido con cuadros radicales en el Rectorado (Francisco Delich dos veces, Jorge González otras tantas y Hugo Juri).
El gobierno nacional, por todo lo apuntado, tiene un tema adicional de directo interés: dada la cruzada mediática del gobierno nacional y la endeble apoyatura que tiene en Córdoba, debe adicionarse a su vínculo con la gestión scottista y la adscripción de Tamarit, el manejo de los SRT que dependen de la Universidad.
Obviamente que el gobierno provincial observa con atención. Lo que es más endeble es el presunto pacto radical-peronista sobrefacturado por el scottismo, desde aquel incidente en el Hospital Clínicas, a fines de 2012, entre el gobernador de la Sota, la propia rectora y el decano de Médicas, Gustavo Irico. Una prueba de la precariedad de este presunto pacto es que hay tres candidatos que compiten contra el scottista Tamarit: el propio Irico y Pedro Yanzi Ferreira, los dos hombres expectables de la UNC con vínculos más explícitos con el peronismo de Córdoba.