Mayo es la libertad

Mayo siempre remite a la libertad, esa que ahora se extraña.

Por Javier Boher
[email protected]

¡Viva la patria, amigo lector! Qué cosa linda el 25 de Mayo. Es la fiesta patria por excelencia: se come locro, se disfruta el solcito en la sobremesa y se respira la libertad de haber formado nuestro primer gobierno. ¡No es poca cosa empezar a emanciparse de los padres!.

Este año ha sido raro. Es que, en realidad, como toda fiesta, el 25 de Mayo es lindo porque hay gente. El locro se comparte en familia, en el club, en el partido o en el barrio; el solcito calienta más porque hay una sobremesa que nos une con el resto; y la libertad… la libertad es eso, disfrutar con otros en los propios términos.

Han pasado poco más de 200 años desde que dimos el puntapié inicial a este proyecto colectivo que hemos dado en llamar Argentina. El camino no ha sido fácil, hay que reconocerlo. Desde esa primera avivada criolla ya sabemos que, si hay vacío de poder, alguien lo va a querer ocupar. Si lo sabrá Cisneros.

70 años

Por esas cosas raras de la vida -y por el TOC de buscar regularidades incluso donde probablemente no las haya- me puse a pensar que desde ese primer gobierno patrio hasta que se consolidó el país con el gran Julio Argentino Roca pasaron 70 años.

En el medio hubo tironeos de todo tipo, porque no había forma de ponerse de acuerdo en nada. Que unitarios, que federales, que republicanos, que caudillistas, que laicos liberales, que católicos conservadores.

El periodo siguiente fue de relativa estabilidad, hasta que entró en crisis después de siete décadas. 1950 podría ser el quiebre, con el fallecimiento total del orden conservador y la consolidación del orden peronista. La nueva Constitución estaba recién salida del horno y el General tenía más apoyo que colectivo en hora pico. Todo lo que vino después fue una larga interna peronista, en la que los radicales fueron como los caniches, que garronean pero no lastiman.

No va que andábamos medio como Adán que llega una pandemia a los 70 años de aquel peronismo todopoderoso. Todos sabemos que gobierna el panperonismo, pero está tan atado con alambre que le daría vergüenza hasta al mismísimo ladri de Ignacio Copani.

Pedir por la libertad

Es tan raro este momento, que la gente hoy pide libertad. No es que quiere un súper cerca de la casa, quiere poder salir a conocer a los nietos. Quiere poder abrir el taller de compostura de calzado. Quiere ir a abrazar a un ser querido que acaba de perder a algún afecto. La gente quiere su vida de vuelta, pero -además- quiere que vuelva mejor que antes. No es poco en un país acostumbrado a vivir con lo justo.

La semana pasada Córdoba se levantó incómoda, como puede pasarle en mayo. Se quejaron los gremios (aunque hayan sido los que suelen tener premios) pero también los comerciantes. Muchos políticos prefirieron el silencio, pero acusaron recibo.

Los aires de mayo significan mucho para los cordobeses, que si de algo saben es de llevar la contra. No es cuestión de ser obsecuente del poder de turno, por más cálculo político que haya en el medio. La gente protestando en la calle (sola, acompañada, con barbijo, con el gremio, quemando gomas o tirando flores) no suele ser buen indicio para los tomadores de decisiones. ¿Cabildo abierto? Acá la gente te abre el cabildo cuando quiere.

Esta semana corta arrancó con el lunes 25 de mayo y tendrá su broche el viernes 29. Del primer gobierno patrio a la gesta del cordobazo. Siempre es un antecedente válido pensar en que entonces -como hoy- son los aristócratas sindicales los que se mueren por salir a protestar. Son los hippies con OSDE del mundo laboral, lo que no los hace menos peligrosos.

La gente se va movilizando porque aquellos ideales de 1810 se van transmitiendo en el aire, dejando su legado. Cada civilización, cada pueblo, cada terruño, va consolidando un orden imaginario que condiciona sus vidas. Hoy hay muchos que creen ver que ese orden está bajo amenaza. Aunque llevó 70 años ponerse de acuerdo en un conjunto de ideas, 70 de darles sustento institucional y 70 de complementarias con derechos sociales. 210 años desde aquel 1810 -en el que nos empezamos a sentir grandes y responsables como para cuidarnos solos- parecen estar corriendo peligro. No es poca cosa pensar en eso.

Ya le digo, amigo lector, que estamos ante un quiebre político grande. Dos meses de encierro, asfixia económica y angustia ninguneada no se pueden esconder con buena voluntad, una especie de budismo zen macrista new age reeditado en términos nac&pop. Hay que esperar a ver cuánto más puede durar la paciencia de la gente hasta empezar a pedir por saber de qué se trata. Después se verá. Ojalá que ya al solcito y con la gente con la que se construye la libertad.