Lo que el tiempo abominó

El director Robert Rodríguez, uno de los más representativos de la camada hollywoodense de finales del siglo veinte, tuvo el acierto de elegir una estética ciberpunk para el video de “Rain On Me”, la canción en la que Lady Gaga comparte cartel con otra diva pop, Ariana Grande.

Por J.C. Maraddón

En los análisis que buscan teorizar acerca de las consecuencias que ha traído la pandemia, no faltan las alusiones a obras literarias de ciencia ficción, en las que se escenificaban historias en contextos de grandes catástrofes, como parte de un futuro que ningún optimista estaría dispuesto a vaticinar. Porque, a la par de las narraciones que glorificaban los avances de la tecnología y que presagiaban un horizonte grandioso para el bienestar de la sociedad, se perfilaban relatos mucho más oscuros, de hombres y mujeres cuyas anatomías sufrían metamorfosis que los convertían en máquinas, o de artefactos que se humanizaban e incorporaban la capacidad de sentir y pensar.

Las noticias que recibimos todos los días están ahora a un tris de parecerse a esas distopías que en su momento resultaban fantasiosas y que en la actualidad del coronavirus se nos presentan como factibles, porque estamos empezando a perder la capacidad de asombro. La acelerada conversión hacia lo virtual de todos los procedimientos de intercambio y el uso intensivo de la web como canal de comunicación, a falta de los encuentros de persona a persona, contribuyen a diseñar esa perspectiva futurista ante la que ya no nos sorprendemos porque se ha vuelto un signo del presente.

Y el nuevo aspecto que presentan muchos al salir al exterior de sus casas, provistos de tapabocas y de unos adminículos muy parecidos a las escafandras, en el caso de quienes realizan atención al público, no está exento de similitudes con lo que supieron reflejar ciertos pasajes literarios, sobre todo cuando se desarrollaban en un contexto posapocalíptico. De aquellas fantasías típicas de la Guerra Fría, que preveían una hecatombe nuclear, hemos pasado a batallar contra un virus que se propaga a gran velocidad, y que ha alterado nuestras vidas hasta torcerlas con un rumbo casi de ficción.

Quizás el subgénero que mejor le cabe a esta situación sea el del ciberpunk, que no por casualidad nació en los años ochenta, antes de que el mundo bipolar que emergió después de la Segunda Guerra Mundial, se derrumbara junto al Muro de Berlín. Como siempre, esa tendencia se desplazó luego hacia otras ramas del arte, como la música y el cine, donde se manifestó a través de sagas tan taquilleras como “Terminator” o “Robocop”. La siempre complicada relación entre los humanos y la tecnología, era el eje de esa narrativa que solía asentarse en un cuadro de destrucción o catástrofe.

El director Robert Rodríguez, uno de los más representativos de la camada hollywoodense de finales del siglo veinte, tuvo el acierto de elegir una estética ciberpunk para el video de “Rain On Me”, la canción de Lady Gaga que es el segundo single adelanto de “Chromatica”, el álbum que publicará el próximo viernes. Compartiendo cartel con otra diva pop, Ariana Grande, Gaga luce allí un aspecto que no dista demasiado de lo que fue su look habitual en los comienzos de su carrera, pero que a la luz de los acontecimientos recientes, adquiere una significación distinta.

Y es que la evolución de nuestro devenir es tan dinámica que, muchas veces, aquello que podría ser considerado una rémora de la antigüedad, se erige en un símbolo de lo que vendrá. Y ese ciberpunk al que Lady Gaga remedaba hace poco más de una década como un toque kitsch dentro de su puesta en escena, ha pasado a ser más contemporáneo que nunca, a juzgar por las imágenes que nos muestran las cadenas de información. Está claro que nada es del todo descartable en la sucesión de las modas, porque siempre habrá una oportunidad de volver a usar la ropa que, en un principio, el paso del tiempo abominó.