La grieta electoral: especulación versus consenso

El vencimiento de los mandatos y la fecha de las elecciones rompieron la tregua entre oficialismo y oposición. Se reprochan mutuamente especulación política y obstaculizar la búsqueda de un acuerdo. Llamosas, fiel a su ADN, estira los tiempos de una decisión. ¿Deberá la Provincia terminar de resolver el entuerto institucional?

Por Guillermo Geremía

“Hoy por hoy los abogados estamos arrinconando a la política y esto es malo”, asegura el experimentado dirigente justicialista que supo ocupar un cargo de trascendencia en el esquema institucional de poder riocuartense. El tira y afloje por el vencimiento de mandatos y fijación de la nueva fecha electoral tensa una cuerda entre oficialismo y oposición que se asemeja a una cinchada entre políticos y abogados en el barrial de una situación que se agrava conforme el calendario de la cuarentena para la acefalía avanza inexorablemente. Quedan 40 días para que Llamosas deje de ser Intendente.

“¿En definitiva qué es lo que quieren, qué es lo que quieren que hagamos, que debatamos?”, es la pregunta que lanza un estrecho colaborador del titular del Departamento Ejecutivo. El mismo interrogante retorna desde la oposición en una ida y vuelta desgastante para ambos. Pero evidentemente tienen mucho más para perder quienes estás sentados en el poder y buscan retenerlo. Los asesores del Intendente insisten en sondear todas las alternativas y no dejarse “apurar” ni por el reloj, ni menos por la oposición radical.

En sendas reuniones en la Municipalidad espera resolverse la estrategia oficial del DEM respecto de esta ya dilatada situación. Un encuentro iba a tener lugar anoche y otro está previsto para hoy entre el Intendente y sus principales asesores. Ya casi ha sido disipada la posibilidad de hacer votar antes del 2 de julio, el globo de ensayo de esta semana encontró la negativa de la Junta Electoral Municipal y de la propia sociedad que sigue sumida en el temor al riesgo de contagio de coronavirus.



El Colegio de Abogados se erigió en la mesa de control de una charla-debate sobre la expiración del mandato de las autoridades municipales organizada por la sala de Derecho Público de la entidad de letrados. El marco institucional de esta encrucijada fue analizado con dos disertantes y un moderador. Ricardo Muñoz (ex convencional municipal del PJ) y Sergio Bevilacqua (apoderado de Juntos por el Cambio) dejaron bien en claro que por ahora es amplia la grieta jurídica que separa a los dos expresiones mayoritarias de nuestra política.

En el meeting virtual quedaron expresadas sendas posturas. El representante del radicalismo todo el tiempo llamó a apegarse a la normativa vigente, que no deja resquicio más que para la intervención provincial por acefalía. La otra mirada es la del letrado justicialista, que manifestó que los funcionarios actuales de la Municipalidad tienen que evitar que Río Cuarto pierda su institucionalidad. Muñoz expresó que la salida sería buscarle una solución política y que después los abogados le den un marco jurídico. “El cuadro lo tienen que pintar los políticos pero el marco para que no se venga abajo lo ponemos los abogados”, graficó uno de los participantes del evento. Ahora está pasando al revés. Los únicos que dibujan algunos garabatos son los juristas.

En el google meet se propuso primero declarar la emergencia institucional de la ciudad por el voto mayoritario de los concejales vía ordenanza, motivada por la pandemia de covid-19. Luego a través de la enmienda a la Carta Orgánica darle continuidad a los mandatos por cláusula transitoria, hasta que se pueda votar. Para ello hay que acordar con los otros partidos políticos. Es una ingeniería jurídica que puede ser atacada pero evita que Río Cuarto se quede sin autoridades. Esto podría implicar un costo adicional para Llamosas candidato, sacarle votos de la urna al Intendente que permitió que la ciudad se quede sin autoridades. El jefe político tiene la obligación de que las instituciones sigan funcionando pero sin violentar las leyes.

En el Palacio de Mójica están recelosos con Gabriel Abrile, el candidato radical-PRO,  a quien acusan de seguir haciendo  política con esta situación. Le enrostran que en sus declaraciones públicas manifiesta que “la gente no quiere hablar de elecciones, quiere hablar de los controles para evitar que contagiados entren a Río Cuarto”. El oficialismo asegura que el desdén de los ciudadanos por el proceso electoral debiera ser una carga de todos los participantes en la carrera por las urnas y no solamente de quienes gobiernan. La estrategia del Llamosismo de hacer de un problema que está  en su escritorio un lastre de todos también deviene en táctica política. A veces tener el mango por la sartén hace correr el riesgo de que te quemes con el aceite.

Desde el Pasaje de la Concepción aseguran que tras las críticas recibidas por parte de la Junta Electoral y los partidos políticos por la decisión del Intendene de cortarse sólo para anunciar la suspensión de las elecciones -hubo hasta amenaza de renuncias de los jueces electorales- , ahora el DEM quiere llamar a los consensos para resolver esta encrucijada excepcional. Se dicen “sorprendidos y desconcertados” por no haber en dos meses resuelto la forma de superar la acefalía amenazante de la autonomía municipal. El Partido Justicialista asegura que ya ofreció su solución: prórroga de mandatos con acuerdo de los ocho candidatos con enmienda de la Carta Orgánica aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante. Y sí se cree necesario,  acudir al Tribunal Superior de Justicia para que valide la iniciativa como propuso en estas páginas el especialista en derecho público Enrique Novo. “Nunca pensamos que se iba a especular sobre este punto, que es un punto fatal porque va a llegar el día que hay que votar. Nos están llevando a esta postura de la espalda contra la pared cuando era otra cosa la que se había acordado”, aseguran desde la Municipalidad.

El estilo de administrar los tiempos para tomar decisiones vuelve a ser el dilema. A Llamosas le gusta especular con permitir que el globo se siga inflando y sólo soltarlo un segundo antes de que explote. En otras oportunidades esa manera de decidir le dio resultados. Ahora está sobre el tembladeral de la agenda que impone la pandemia y a la vez parado en un samba institucional que en lugar de parar, se acelera. “La Provincia le termina solucionando todo. iLlamosas espera, espera, espera hasta que también se convierte en un problema para la Provincia”, especuló un dirigente schiarettista. Así son las cosas.