HpC crujió: enojo de los propios; incomodidad de los socios

Un recorrido sobre cómo fueron las horas previas a la aprobación de la reforma jubilatoria, dentro del bloque oficialista. Presiones, negociaciones y acuerdos entre los sectores internos que lo componen.

Por Yanina Soria
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HpCLa sesión legislativa virtual del miércoles fue, sin dudas, la primera prueba de fuego para el policromático bloque de Hacemos por Córdoba (HpC) que debutó el 10 de diciembre pasado. Hasta ahora, la máxima tensión interna había pasado por las fricciones entre el schiarettismo y el sector del albertismo cuando corrían los tiempos de pre-pandemia y las elecciones partidarias moldeaban los comportamientos dentro del peronismo cordobés.

Pero lo que se vivió internamente esta semana fue muy distinto. Hasta aquí, nunca se habían medido tan claramente las lealtades individuales, ni los distintos clanes que componen la bancada mayoritaria habían tenido que demostrar públicamente hasta dónde son capaces de acompañar al jefe de la alianza.

Las formas y el fondo del proyecto ya convertido en ley para para fortalecer la solidaridad y sostenibilidad de la Caja de Jubilaciones, sacudieron la tranquilidad en la que se encontraba el pelotón de 51 legisladores que componen la mayoría abrumadora con la que cuenta el gobernador Juan Schiaretti. En pocas horas y sin poder profundizar en el texto que modificó el régimen previsional de Córdoba, los oficialistas debieron decidir de qué lado se pararían.



Pero a rigor de verdad, las tensiones y presiones intramuros en HpC comenzaron la noche previa al polémico miércoles. Tal como indicó diario Alfil en su edición de ayer, los parlamentarios oficialistas habían sido convocados con carácter de urgente a una reunión presencial el martes por la noche, que tuvo lugar en el edificio legislativo. Sorprendidos muchos por la premura del encuentro que, incluso para algunos supuso romper la cuarentena, sólo asistieron los que se encontraban en la capital cordobesa. Quienes allí estuvieron comentan que recibieron apenas una leve aproximación al tema que luego se trataría sobre tablas y de manera exprés. Más allá de los matices en los relatos según quién los haga, hubo coincidencia en torno a que por esas horas tanto Francisco Fortuna como Oscar González dijeron que el texto del proyecto aún no estaba listo.

Menos claro aún fue el panorama para los legisladores que no pudieron asistir y que recibieron llamados telefónicos de las autoridades del bloque, quienes simplemente se limitaron a decir que necesitarían todos los votos para el día siguiente.

Mañana los necesitamos para acompañar un proyecto importante” habría sido toda la información que recibieron. Pero a juzgar por la movida y el misterio impreso en torno a los llamados, ya a esa hora a nadie le quedaban dudas de que lo que se vendría sería algo grande.

Sin embargo, el clima dentro de HpC terminó de enardecerse cuando a primera hora de la mañana del miércoles el grueso de los legisladores se enteró del paso que pretendía dar el Panal y de algunos de los principales puntos de la reforma, por los medios de comunicación.

Al igual que la oposición, recién cerca de las 11.30 el proyecto finalmente fue enviado por mail siendo que para las 14 ya estaba prevista la sesión.

Rápidamente los oficialistas comprendieron el mensaje: lo único que el Centro Cívico esperaba de ellos, era que acompañaran la medida.

Fricciones

Sin embargo, las conversaciones, negociaciones y presiones internas fueron incesantes durante esa mañana. Sobre todo, con el sub bloque de los diez albertistas. Si bien al schiarettismo le alcanzaba con los votos propios, la orden fue sacar el polémico proyecto con el mayor respaldo interno posible. Mostrar cohesión en momentos como éstos, es signo de fortaleza política. Y en el cálculo inicial realizado, sólo se descontaba la negativa del secretario General del SEP y la CGT Regional Córdoba, José Pihen. A la que luego se le sumó la de Sara García, de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet).

Lo cierto es que frente a la disconformidad de los albertistas por el “maltrato” en la comunicación del proyecto, después de Labor Parlamentario ese grupo encabezado por Rodrigo Rufeil y Franco Miranda pidió reunirse con el presidente del cuerpo, el vicegobernador Manuel Calvo.

Los primeros minutos de ese encuentro fueron para reproches que incluso recapitularon viejas rencillas que quedaron de la campaña; sin embargo, después hubo entendimiento, sobre todo, luego de que quedara en claro que la jugada política del gobernador Schiaretti contaba con la venia previa de la Nación.

Según trascendió, el sector que se referencia en el presidente Alberto Fernández y que tiene a Carlos Caserio y Martín Gill como los principales articuladores, presionó para negociar un nuevo rol dentro de HpC. Se acordó mantener con Calvo una relación más directa y, a través suyo, el vínculo con el Panal. Además, los legisladores le pidieron mantener reuniones semanales donde revisar los proyectos pendientes que impulsan los miembros de ese espacio. En definitiva, desde ese sector creen que el saldo político hacia adentro fue positivo.

Mayor exposición

Distinta fue la situación en la que quedaron expuestos los representantes de las tres fuerzas políticas socias en la alianza de Hacemos por Córdoba. Para el ala progresista, el costo hacia afuera de acompañar una medida tan “anti popular” como la del ajuste jubilatorio hubiese sido muy alto; mientras que votar en contra los hubiese colocado del mismo lado de la oposición. Por eso, Matías Chamoro del Socialismo; Doris Mansilla del GEN y Juan Carlos Castro de FE eligieron abstenerse. Sin embargo y a rigor de verdad, esa posición tampoco cayó nada bien en el seno del schiarettismo donde contaban con esas tres voluntades.

Como representante del espacio progresista consideramos que en base a nuestra ideología y siendo consecuentes con las acciones que hemos demostrado a lo largo de nuestra larga militancia en pos de los derechos de los más vulnerables, no estaban dadas las condiciones para acompañar el proyecto de ley que se votó en la Legislatura”, dijo Mansilla. En igual sentido se expresó Castro quien cuestionó la falta de debate de un proyecto “de tal envergadura”.

Sin dudas que esta posición de los socios minoritarios los ubica en una situación de mayor debilidad interna; y ayer, ya se escucharon los primeros pases de factura.

Sin embargo, adentro del oficialismo nadie duda que la espuma social y política bajará, y que será entonces momento para reacomodar nuevamente las piezas en el tablero de Hacemos por Córdoba.