Nuevo bono de cancelación: Schiaretti decide volver al futuro

El Covid-19 forzó a Juan Schiaretti a volver del futuro. Encontró dos soluciones posibles: el DoCOF y su propia praxis ante otras crisis económicas. Ambos recursos brindaron soluciones aceptables en el pasado; ¿volverán a funcionar ahora?

Por Pablo Esteban Dávila

El Covid-19 forzó a Juan Schiaretti a volver del futuro. Encontró dos soluciones posibles: el DoCOF y su propia praxis ante otras crisis económicas. Ambos recursos brindaron soluciones aceptables en el pasado; ¿volverán a funcionar ahora?

Los Documentos de Cancelación de Obligaciones Fiscales (ampliamente conocidos, en su momento, por su acrónimo DoCOF) son los precursores del título anunciado por el gobernador a través de su cuenta de Twitter en las últimas horas. Aquellos se trataban de instrumentos de pago y cobro de impuestos que permitían cancelar todas las deudas de la provincia con contratistas y proveedores y que, asimismo, habilitaban a sus tenedores para el pago de todos los impuestos provinciales por deudas vencidas. Eran transferibles total o parcialmente (endosables) y la Caja de Valores de Córdoba Sociedad Anónima actuaba como mediador de su valuación en el mercado.

El ideólogo de los DoCOF fue, precisamente, el propio Schiaretti que, por entonces, fungía como ministro de Hacienda de José Manuel de la Sota. Aunque fueron relativamente desconocidos para el gran público, estos títulos tuvieron mucho éxito, al punto tal que de sobrevivir hasta entrado el año 2014.



La clave para su aceptación fue la mediación que permitieron entre las deudas que mantenía la provincia con sus proveedores y la posibilidad de cancelar tributos con su mera presentación. Esto dinamizó la cadena de pagos de la provincia y permitió recuperar deudas impositivas de larga data ayudando, en buena medida, la muy buena acogida que tuvo entre sus destinatarios. Aunque se desconocen los detalles de la nueva emisión (también es incierta la denominación que el gobierno le dará) es obvio que el propósito es el mismo y similar el mecanismo por utilizar.

El mismísimo tuit del gobernador así lo sugiere: “la provincia entregará un título para cancelar deudas con proveedores, que será de carácter transferible y podrá ser utilizado para cancelar deudas tributarias vencidas hasta el 29 de febrero de este año (…) esta herramienta permitirá aliviar en algo la gran caída de la recaudación que afecta a las finanzas públicas y, al permitir compensar deudas y acreencias, tendrá un impacto positivo en el sistema económico cordobés”. Si ladra y mueve la cola, es perro.

Como se advierte no se trata de una cuasimoneda, aunque el título cordobés tenga decididos efectos cancelatorios. La mera perspectiva de que regresen los papeles provinciales de circulación masiva fascina y horroriza a analistas y ciudadanos por igual, por lo que cualquier señal en este sentido es monitoreada con gran atención. Su eventual retorno sería algo así como la bandera de largada de una crisis evocativa de los funestos sucesos del 2001 – 2002.

Ningún gobernador quiere ser el nuevo pionero de las cuasimonedas, mucho menos el cordobés, pero el riesgo de que alguno decida, finalmente, a volver a imprimirlas está a la vuelta de la esquina. Contribuye a tal presunción la política económica de la Casa Rosada, claramente centralista y desafecta a las necesidades provinciales. Téngase presente, sólo como un dato objetivo, que de los últimos $600 mil millones de emisión monetaria apenas el diez por ciento será destinado a los distritos de tierra adentro y que Córdoba, por ahora, sólo recibió una cuota destinada a aliviar la situación de su Caja de Jubilaciones. No es necesario recurrir a los artes de la quiromancia para adivinar hacia donde se dirige el barco.

Esta certeza explica el segundo redescubrimiento del gobernador, esto es, su propia praxis política. En 2007 Schiaretti triunfó sobre Luis Juez en elecciones reñidas, cuyo resultado fue impugnado por su contrincante como fraudulento. A poco de andar, el flamante gobernador tuvo que enfrentar la crisis del campo generada por la Resolución 125, plegándose, luego de algunas dudas iniciales, a la causa de los productores agropecuarios. Esto le valió el mote de traidor por parte de la entonces presidenta Cristina Fernández y, desde aquel momento, Córdoba se encontró claramente discriminada por la Nación en materia financiera, una anomalía que se extendió, con algunas variantes, hasta la asunción de Mauricio Macri a la primera magistratura.

Las estrecheces cordobesas, decretadas desde la Casa Rosada, hicieron que Schiaretti mostrara que no le temblaba el pulso para tomar medidas draconianas, aun a riesgo de poner en entredicho la supervivencia de su propio partido en el poder. En julio de 2008 hizo modificar la ley de jubilaciones de modo tal que los haberes de mayor monto sufrieran recortes de entre el 22 y el 27 por ciento, además de redefinir el propio cálculo jubilatorio. La reforma se aprobó en medio de una gran tensión (fundamentalmente con los gremios estatales), pero el gobernador se salió con la suya. A la postre, las cuentas provinciales lograron un respiro y, en los años siguientes, su mandato fue pródigo en obras y realizaciones pese a las restricciones nacionales.

Es altamente probable que la actual situación nacional genere en el titular del Centro Cívico una sensación de déjà vu y, consecuentemente, la reintroducción de sus propios casos de éxito. Por ello, a la reedición de los DoCOF debe sumarse el anunciado propósito de reducir los sueldos más altos de la administración -no sólo los políticos- para hacer frente a las limitaciones de caja que el ministro Osvaldo Giordano sufrirá en los meses siguientes. No deberían descartarse, asimismo, la profundización de otras medidas igualmente antipáticas pero de menor perfil, tales como la reducción del ritmo de la obra pública o el recorte silencioso del gasto. A modo de cascada ingrata, la ley de coparticipación redistribuirá hacia los municipios y comunas la creciente pauperización del Estado.

Frente a este escenario, sólo queda esperar a que la economía post pandemia se recupere con alguna velocidad. En el caso argentino la expresión es casi un oxímoron, dado que, antes del coronavirus, ya se encontraba en terapia intensiva. No obstante, el recuerdo de febrero pasado, último mes “normal”, se antoja ahora como la Nueva Atlántida de Francis Bacon y es el nuevo objeto de deseo para la clase gobernante, tanto para el presidente como para el último intendente de la Argentina. Schiaretti apuesta a que las medidas que se encuentra implementando contribuyan a hacer menos dolorosa esta experiencia financiera, especialmente para la administración que conduce. Pero, aunque muchos desean de corazón que sean suficientes, es probable que no alcancen y deban ser complementadas por otras que nadie, por el momento, se atreva siquiera a nombrar.