Córdoba mandó dos avisos y la Rosada soltó dinero

Las decisiones de Schiaretti se diferencian de la de otros mandatarios pero tienen el mismo trasfondo, la escasez de recursos. De Kicillof se distingue en que el bono no se descuenta del banco oficial y de varios más en que no hay una reducción de sueldos de funcionarios, sino más general. Las urgencias económico-financieras se multiplican con la pandemia y el presidente Fernández aceptó entregar los ATN.

Por Gabriela Origlia

schiaretti
Los gobernadores Juan Schiaretti, Omar Perotti y Gerardo Zamora.

Córdoba fue la primera provincia grande en emitir un bono para el pago a proveedores del Estado. Hasta ahora ese es el alcance de la medida: $9000 millones que serán transferibles y que podrán ser usados como ahorro (36 meses de plazo, tasa Badlar) o para cancelar impuestos. Una alternativa en los tiempos de crisis y una señal clara de qué se espera hacia adelante: una profundización de los problema que se vienen registrando desde antes de la pandemia y que ahora se aceleraron. Anoche, contrareloj, la Casa Rosada anunció que entregará $60.000 millones en ATN.

Ya hace una semana en Córdoba el gobierno adelantó que tal vez tendría que cortar progresivamente la masa salarial de manera progresiva. Otro aviso. Desde El Panal insistieron en ese momento: “Nosotros reducimos la masa salarial, no es lo mismo que achicar el sueldo de los funcionarios que no mueve el amperímetro”.  Ayer el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano reconoció que tienen dudas sobre el pago de los salarios públicos en abril y adelantó que podría haber diferimento en las jubilaciones. Más tarde apareció la asistencia nacional.

La economía aumentó sus problemas y su desorden; tanto unos como otro son preexistentes al Covid-19. En diciembre los gobernadores empezaron a pedirle a la Casa Rosada que analizaran algunas medidas para aliviar el contexto. Los “no” se fueron sucediendo. Primero fue a la posibilidad –una vez que se aprobó el aumento a las retenciones- del regreso del Fondo Sojero (los mandatarios admitieron que era “una gota en el mar” pero lo preferían antes que nada).



Después no se avanzó en el reperfilamiento de las deudas con Anses (Córdoba, por caso, no tiene un monto significativo, pero otras sí). No hubo respuesta en general, cada una negocia por su lado con resultados dispares.

La demora en la presentación de la oferta de la Nación a los acreedores privados tiene un coletazo para las provincias: hasta junio hay vencimientos por casi US$800 millones. Córdoba tiene dos por menos de US$40 y aseguran que están previsionados, pero otras jurisdicciones renegocian con bonistas sin paraguas general. Para la administración de Juan Schiaretti es 2021 el año más complicado, donde se concentran vencimientos y seguramente habrá un intento de reformulación de plazos.

Los mandatarios –la necesidad de fondos es transversal- también pidieron a la Casa Rosada que libere más Aportes del Tesoro de la Nación (ATN), fueron por los $70.000 millones que estaban acumulados. La autorización fue por $6000 millones y recién anoche, durante la videoconferencia, Alberto Fernández admitió que también repartiría el resto.

Las urgencias estaban puestas en los primeros días de mayo cuando deban pagar los salarios de este mes. Un cálculo publicado por el diario LA NACION indica que la brecha entre los ingresos que tendrán las provincias por todo concepto y el gasto que deberán afrontar tiene un piso de $50.000 millones mensuales. Además, por más que haya una salida paulatina de la cuarentena la actividad demorará en alcanzar niveles anteriores a la pandemia y mucho más para salir de la recesión. De este año al menos la mitad está perdida. Las presiones no terminarán ahora; de acá unas semanas se retomarán.

¿Cómo financiarse? La Nación tiene una sola herramienta, la emisión y debería “coparticiparla” para que los daños sean los más limitados posibles y para evitar arbitrariedades en las ayudas a las provincias. En ese contexto los gobernadores echan mano a las salidas que tienen. El bonaerense  Axel Kicillof optó por apoyarse en el banco oficial, el Bapro; les dio a los proveedores de la Provincia un certificado de deuda que pueden descontar en la entidad. Schiaretti marcó una diferencia, hay bono pero dejar aparte al Banco de Córdoba. El cordobés no es una cuasimoneda, pero es transferible. Tiene limitaciones pero circulará.

Si en febrero ya se hablaba de cuasimonedas –varias jurisdicciones las analizaban para determinados usos- ahora al concepto se lo blande con cierto tono de amenaza.  Los economistas coinciden que sería el peor de los mundos sobretodo si se parte de la premisa de que la crisis de la pandemia estará circunscripta en el tiempo y estos papeles, una vez emitidos, podrían permanecer en el tiempo para terminar siendo rescatados por el Central como ya fue en el post 2001.