AFA populista: sin descensos y con otro torneo de 30 equipos

A pesar de que se trata de un boceto, hay un proyecto de parte de Tapia y la Liga Profesional para aumentar los clubes en Primera División como supo patentar Grondona antes de su muerte. Tiene detractores esta idea, pero la política pesa más.

Por Federico Jelic

En AFA te dormís un segundo y te podés encontrar con cualquier cosa. Y en medio de la crisis por la pandemia con el coronavirus, ya han mentado un nuevo proyecto al borde del bochorno, donde con la finalidad de quedar bien con la mayor cantidad de compromisos asumidos, se planea volver al torneo de 30 equipos en Primera División, con el agravante o, mejor dicho, con el otro acto populista de suspender los descensos esta temporada. Un paso adelante y dos atrás.

A pesar de que se trata apenas de un boceto, las autoridades del ente madre del fútbol argentino, con Claudio Tapia a la cabeza, ya imaginan un certamen novedoso, largo, con el objetivo de llegar a la temporada 2022 al mismo número que planeó el ahora extinto Julio Grondona en su última etapa en AFA en 2015.

Fue la peor decisión que terminó de embarrar la armonía en la casona de la calle Viamonte, con desproporcionados ingresos de TV entre los grandes y los chicos, y el agravante de que a partir de esa funesta decisión comenzaron los derrumbes institucionales. Ya hay 26 equipos con respecto a la reestructuración en pos de volver a la normalidad, sin embargo la idea es seguir ampliando ese margen para llegar al mismo lugar donde lo dejó Grondona. El principio del fin.



¿A qué se debe semejante mamarracho de AFA? En coincidencia con la salida y extinción de la Superliga, la Liga Profesional planea aparentemente quedar bien con todos aquellos que los apoyaron en pos del Golpe de Estado. Y en función de limitar las prebendas y recompensas, arranca con la supresión de los descensos como emblema, para que nadie se sienta perjudicado.

¿Aprobarán los clubes este esperpento? Con la mayoría de los votos a favor podría cristalizarse el torneo masivo, aunque ya hay algunos sectores en descontento. Pero el proyecto está y buscarán sus dirigentes que salga oficial en el boletín del comité ejecutivo en la próxima Asamblea. Todo entre gallos y medianoche, metodología habitual en Argentina para las leyes polémicas.

River y Boca, detractores

La finalidad o misión de este campeonato de 30 equipos es un esquema que les permitirá a muchos clubes recuperar capacidad económica y financiera. En este escenario que proyecta al menos hasta octubre partidos sin público, los ingresos de la TV tendrán incidencia en la supervivencia de los clubes. El esponsoreo, las entradas y los aportes de socios se verán dificultados ipso facto.

Este plan de regreso, que espera el beneplácito final del Gobierno Nacional y la mesa sanitaria, supone la vuelta a los entrenamientos hacia fines de abril o principios de mayo. Luego, habría una pretemporada de dos a tres semanas, como vienen pidiendo los cuerpos técnicos, para que la pelota vuelva a rodar oficialmente a fines de mayo o primeros días de junio.

Sin embargo, ya encontró este programa sus primeros detractores: Boca, con el presidente Jorge Amor Ameal, y River, de la mano de su líder Rodolfo D’Onofrío, ya manifestaron su descontento. Ni hablar del titular de Talleres Andrés Fassi, siempre con abierto discurso en favor de Superliga y del cambio de mando en las estructuras del fútbol argentino. No tardarán en aparecer sus testimonios repudiando este viraje que pretende sumar más equipos en vez de equipararse con los torneos europeos.

¿Y la TV?

Más allá del efecto coronavirus, uno de los argumentos centrales para que no haya descensos tiene que ver con la polémica aplicación del control financiero hecho el año pasado por Superliga. Muchos dirigentes, entre ellos los que impulsaron la vuelta a la AFA, entienden que SAF castigó a algunos y fue benévola con otros. Así, perdonó a clubes como Independiente, San Lorenzo y Huracán o hizo la vista gorda con River, que internamente reconoce retrasos en pagos. Sin embargo, otros clubes que siempre estuvieron al día (por ejemplo Gimnasia), tienen que penar en zonas de descenso.

Técnicamente hay que dar una serie de pasos. Primero, la necesidad de reforma del reglamento y el torneo de la Superliga. Para eso, se planea una Asamblea Extraordinaria de SAF. Y luego, esos cambios deberán ser refrendados en la Asamblea de AFA que tiene fecha para el 19 de mayo. Un dato central: tanto Tapia como Marcelo Tinelli están de acuerdo con esta metamorfosis, por lo que ya se empieza a ver una sintonía entre AFA y Superliga, que en unos meses serán lo mismo. Pero, por otro lado, el diseño de los no descensos y del torneo de 30 también tiene el visto bueno del titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, Sergio Marchi. Ahora restará la mirada del resto de los equipos, aunque tendría cómoda mayoría.

¿Y los dineros de la TV? ¿Podrán abonar esos derechos de manera ecuánime para 30 equipos? No olvidar que se suma un actor fundamental en este circo: La TV Pública. De esa forma, se zanjarían las diferencias con una solución salomónica, con 10 partidos transmitidos para los privados y cinco en canal abierto.

Por ahora, es solo un bosquejo, pero en tiempos de crisis, la política populista de AFA suele hacer su tarea, llevando agua para su molino con la bandera de defensa de los clubes, pero con intereses personales de fondo. El único perjudicado en este caso es el fútbol argentino, con un deterioro de imagen que no parece soportar más embestidas. Y volviendo al pasado, algo que siempre encanta en estas latitudes.