Al coronavirus lo alimentamos con jubilados

Casi como si los estuviesen ofreciendo en sacrificio al virus, los cráneos del gobierno decidieron armar un poco de jubilados en las puertas de los bancos.

Por Javier Boher
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Pero la pucha, amigo lector, todo este esfuerzo de la cuarentena para que salgan los jubilados a amontonarse en los bancos y tirar todo el logro colectivo por la borda. No al vicio a ese segmento de la población en octubre lo ganó Gatricio: sólo esos cascajos macristas son capaces de poner en riesgo este esfuerzo de todos.

No se asuste, porque es algo exagerado, pero no es más que un rejunte de dos de las cosas vistas en redes este fin de semana. La primera, por las declaraciones del presidente, que dejó en claro por qué es población de riesgo. La segunda, la reacción de decenas de kirchneristas virtuales que hace dos años tiraban piedras en la plaza por “les jubilades” (como dirían ahora en el PAMI) y ahora los acusaron de agentes de la dictadura. Pura falopa.

Respecto a esto de los jubilados, dejaron en claro que estos son los que mandan a sus padres y abuelos a la morgue tibia que son los geriátricos. Hace dos años Mirta Tundis metió un Grecia Colmenares legítimo en pleno prime Time, y entre el ajuste y esto de apilarlos en los bancos se hizo la distraída con más cancha que Mario Santos pidiendo fuego al final de Los Simuladores.

Gobierno de científicos

Hay que reconocer la capacidad del gobierno orgullo del CONICET de tomar decisiones sin tener en cuenta nada de la evidencia. Mucho ensayo y error, error, error… Quizás leer blogs o hilos de Twitter hechos por militantes no sea la forma más científica de tomar decisiones.

Tanto militaron que Italia y España hicieron todo malo que se olvidaron de que acá todavía no estaba todo hecho y nos quedaba un margen para mostrarle al mundo porqué Argentina pierde las finales del mundo.

Quizás fue por eso que no hubo un solo funcionado capaz de organizar las cosas para que el viernes no sea la fiesta nacional del congreso de coronavirus. Le digo que un poco me preocupa que estos cráneos con sensibilidad social que venían a salvar el país no puedan organizar un cronograma de pagos. Es como que digas que sos el mejor para hacer omelettes, te elijan para hacerlos, y rompas la mitad de los huevos cuando los querés pasar del maple a la huevera. No parece muy serio.

Le soy sincero, ver ese espectáculo me hizo a la colonia del reverendo Jim Jones en Guyana. Con el gobierno arrancaron parecido, prometiendo el paraíso, el socialismo, la vida en comunidad, con amor, solidaridad y Sarasa, y terminó en un suicidio masivo tipo distribuidora sin estantes, con los fiambres apilados en el suelo. Siempre hay un riesgo si mandan las creencias sobre la evidencia.

¿Se acuerda que a esto ya lo hablamos? El gobierno se fue metiendo solito en una crisis política, sobre todo por su pretendida superioridad moral. Al final, tanto hacerse los lindos, por no escuchar a nadie terminaron como las mojarritas, que por buscar el pan fácil terminan entrando solitos a la botella.

¿Y los funcionarios?

Ojo, que no todo es culpa del Profe. Tampoco es para creerse esas historias de enojos y órdenes con ojos inyectados de ira que sacaron a relucir en las columnas de adeptos. Está bien que a los peronistas les gusten las historias de testosterona y machirulos, pero cuando eso se sobreactúa parece una clase magistral de Seba Estevanez.

No busque teorías malthusianas atrás de esto: los muchachos metieron la pata y tomaron una decisión cómo lo hacen siempre, básicamente sin pensar en las consecuencias. Casi nunca pasa nada grave, pero bueno, ahora anda el coronabicho por el mundo levantando jubilados como tour a las termas. La verdad, al ver esas escenas, un poco que la gente dudó de la capacidad de Albert y su team para sacarnos de la pandemia.

Vanoli, Pesce, Ginés, Cafiero y demás vienen como Palermo el día que erró los tres penales. Es casi imposible equivocarse tanto y también es muy difícil olvidarse si lo hacen. Lo más probable es que los compañeros no presten atención ni les pasen la factura, pero al Profe (que saca pecho por todos) capaz sí le llegue la cuenta. Para que laburen así, no les cuides el sueldo Alberto, aprovechá y meteles una achurada. Total ahora recién están por cobrar el cuarto sueldo, no que se hubiesen acostumbrado.

¿Sabe en qué pienso, amigo lector? Me imagino al Profesor, a la Aforada de Recoleta y al Tigrense Taimado, trotando alrededor de las sillas -mirándose con desconfianza- mientras suena la más maravillosa música, que es la palabra del pueblo argentino. Cuando el pueblo deje de cantar y saquen una silla (porque amontonan jubilados en un banco, porque paran la economía o por lo que sea) hay que ver quién de esos que están en línea sucesoria y ávidos de poder tiene menos reflejos como para quedarse afuera. Porque aunque al coronavirus le ganemos entre todos, cuando se termine esta pandemia después de la ofrenda de jubilados del viernes, al liderazgo en la interna lo va a ganar uno solo. Buena última semana de cuarentena.