Llaryora busca medir la temperatura social en Córdoba

El intendente inauguró el Consejo Social Municipal, cuya primera misión será realizar un mapeo de la situación social en la ciudad que será luego remitido a la Provincia. La intención, evitar que la emergencia sanitaria y la parálisis económica derive en desbordes sociales.

Por Felipe Osman

Martín Llaryora presidió el último miércoles la conformación del Consejo Social Municipal, un órgano colegiado en el que tendrán participación distintos actores sociales sobre los cuales las autoridades municipales se apoyarán para lograr un conocimiento acabado y un seguimiento continuo de la situación social en cada uno de los barrios de Córdoba y, particularmente, en aquellos donde los vecinos sufren necesidades más acuciantes.
La presencia del intendente en la reunión inaugural de este comité sirvió poner un énfasis: no se trata de una iniciativa más de las que a diario el Gobierno Municipal comunica para mostrarse activo -sea frente a una situación excepcional, como a la que asistimos; sea frente al devenir habitual de las tareas de gestión-, se trata de la creación de un organismo en el que incluso la Provincia tendrá representación, y que deberá fungir como un termómetro de la situación social en los barrios carenciado y villas de emergencia de Córdoba.
A la mesa que se reunió por primera vez dos días atrás se sientan, además del intendente, el secretario de Políticas Sociales, Inclusión y Convivencia de la Municipalidad, Raúl La Cava, el ministro de Desarrollo Social de la Provincia, Carlos Massei, representantes de la Iglesia, fundaciones de beneficencia, movimientos sociales y dirigentes sindicales de los tres espacios gremiales actualmente activos que configuran el escenario sindical de Córdoba.
La presencia de autoridades de primer orden de la Provincia no resulta difícil de explicar. La capital concentra en un ejido de -aproximadamente- 600 kilómetros cuadrados el 40 por ciento de la población total de la provincia. Con alrededor de un millón y medio de habitantes es la segunda ciudad más poblada del país y, por su configuración, presenta ventajas y desventajas, en cuanto al despliegue de estrategias de contención de los sectores sociales más desprotegidos, respecto de otros grandes centros urbanos como Rosario y Buenos Aires.
Por ser una ciudad mediterránea, Córdoba tiene un desarrollo radial, con un centro altamente poblado y una densidad poblacional que va reduciéndose hacia las afueras, a diferencia de las ciudades litoraleñas que suelen tener un desarrollo longitudinal, sin un área central tan definida y, por consiguiente, tan altamente poblada en comparación con la periferia.
A su vez, el crecimiento de Córdoba ha carecido de una planificación estricta, y esta falta de control sumada a la ausencia de limitaciones materiales como las que, por caso, plantea el desarrollo ribereño de una ciudad, han ocasionado que el ejido municipal crezca sin reparo hacia los cuatro puntos cardinales, dejando claros y vacíos propicios para la radicación de asentamientos precarios y villas de emergencia.
Otros grandes centros urbanos, como Rosario o Buenos Aires, presentan una disposición distinta, con el asentamiento de barrios carenciados en sus conurbanos. En el conurbano cordobés, por el contrario, se sitúan ciudades dormitorio y barrios cerrados (countries) que presentan una realidad socio económica diametralmente opuesta.
En resumidas cuentas, en Córdoba los asentamientos en donde se experimentan las realidades sociales más duras y las mayores necesidades están adentro, y esto plantea la necesidad de elaborar estrategias de contención y políticas de seguridad diferentes. Y por ello, junto al factor aún más determinante de la concentración poblacional, la Provincia necesita prestar particular atención a la ciudad.
La primera misión del Consejo Social será entonces elaborar un mapa de la situación social en cada barrio de la ciudad. Ese informe será girado a la Provincia, puntualmente al Comité de Emergencia Provincial y, a partir de allí, seguramente, se coordinaran acciones con el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Seguridad.
Tras esta primera etapa, el Consejo Social seguirá activo, abocado a llevar adelante un seguimiento continuo de la situación en los barrios que experimentan las mayores necesidades.

Sindicatos
Una consideración lateral. En la mesa del Consejo Social participaron referentes de los tres espacios activos del sindicalismo cordobés. Por la CGT concurrió el secretario general de Agepj, Federico Corteletti, por el sector referenciado en Pablo Chacón (Comercio) y Rubén Urbano (UOM) asistieron Gustavo Pedrocca (Suvico) y el propio Chacón, y por las 62 Organizaciones estuvo su secretario general Sergio Fittipaldi.