La oposición, preocupada (por salir en la foto)

Referentes de las fuerzas políticas minoritarias demandan reunirse con el gobernador y el intendente para debatir acerca del avance del coronavirus y de cómo se preparan Provincia y Municipalidad para hacerle frente. Sin beneficio aparente para la situación, la principal intención sería resistir el ostracismo al que la agenda actual los relega.

Por Felipe Osman

El primer sacudón ya pasó. Tras el arribo -mucho antes de lo esperado- del Covid-19 al país y las primeras semanas de cuarentena el virus empieza a dejar de ser una novedad para transformarse, paulatinamente, en un asunto que -aun manteniéndose omnipresente en la agenda- acepta la acotada compañía de otros, laterales o complementarios.
Allí aparecen, por ejemplo, consideraciones y análisis cada vez más extensos acerca de cómo la cuarentena impactará en la economía. Dos semanas atrás, siquiera reflexionar demasiado sobre este punto hubiera sido visto como una muestra de insensibilidad, como una actitud inoportuna frente a una pandemia que amenaza cientos de miles de vidas. Pero hoy, con una situación que a nivel nacional empieza a lucir controlada, hablar de economía (amén de ser sumamente necesario) resulta aceptable para la sensibilidad social. Y lo mismo empieza a suceder con la política.
Desde luego, el proceso es sumamente gradual, pero al aturdimiento inicial en el cual sólo resultaba aceptable que la oposición ofreciera un apoyo cerrado e incondicional al oficialismo para que éste, como mejor pudiera, intentara tomar control de la situación, empieza a sobrevenir una segunda instancia de relativa calma, y la oposición comienza a hurgar en los resquicios de la agenda para encontrar una hendija que le permita retomar algo de protagonismo.
En los últimos días referentes de las fuerzas políticas minoritarias empezaron a levantar un reclamo a media voz, pidiendo a los representantes del Ejecutivo provincial y municipal que los reciban para hablar sobre la vertiginosa propagación del Covid-19 y analizar, de manera conjunta, el estado en el que se encuentran el sistema sanitario de la Provincia y de la Municipalidad para hacer frente a una pandemia que amenaza con colapsar la “capacidad instalada” de hospitales y dispensarios. Ambos requerimientos fueron aceptados, sin embargo, no resulta sencillo dilucidar con qué beneficio se llevarán adelante estas reuniones.
En el caso de la reunión que referentes de la oposición reclaman con el mandatario provincial, el asunto pareciera tener alguna justificación. Entre quienes firman el pedido de audiencia figuran representantes de la Comupro y del Ente de Intendentes Radicales, y es natural que los intendentes y jefes comunales de localidades controladas por la oposición estén interesadas en coordinar con la Provincia políticas públicas o protocolos de actuación para contener la propagación del virus, realizar las pruebas necesarias, atender los casos que pudieran presentarse y recibir los recursos necesarios para hacer frente a la situación.
Aun así, no queda claro si una reunión con el gobernador sea la forma más propia para solucionar tales asuntos o si, por el contrario, lo más conducente sería tratarlos ante el Ministerio de Gobierno, cartera encargada de articular entre la Provincia y los municipios.
En el caso de la audiencia solicitada por titulares de los bloques opositores en el Concejo Deliberante (menos el FIT) al intendente el mero interés por recuperar terreno en la agenda pública es todavía más evidente.
Desde un punto de vista eminentemente técnico parece difícil que la oposición tenga demasiado que aportar a la preparación del municipio frente a la crisis sanitaria en ciernes, por el simple hecho de que es el Ejecutivo el que cuenta con los recursos para definir, abastecer y direccionar las políticas sanitarias, y porque las directrices bajan desde la Nación y la Provincia sin demasiado espacio para que la autonomía municipal juegue un papel importante frente a la actual situación.
Así las cosas, el reclamo de la oposición parece mucho más estrechamente vinculado a un interés propio de recuperar protagonismo en la escena política que a la posibilidad concreta de sumar recursos o aportar “know how” para afrontar una situación totalmente inédita en la que, probablemente, el mejor aporte sería no sumar ruido.
El oficialismo, por su parte, ya ha avisado que recibirá a los referentes de las minorías en ambos niveles de gobierno. Es lo propio. No hacerlo deja vigente un argumento esgrimido para reclamar atención. Hacerlo, lo aniquila. Una café, una foto, y a otro tema.