La coparticipación y transferencias en marzo cayeron 11,3%: abril será peor

Córdoba recibió 13% menos porque ya terminó de incorporar los fondos resueltos por la Corte Suprema que antes iban a Anses; la misma situación corre para Santa Fe y San Luis. El IVA es el impuesto más golpeado. Entre las cargas provincias será Ingresos Brutos.

Los gobernadores, aun desde antes de que el Covid-19 empujara a la Argentina a medidas de prevención y a profundizar la cuarentena vienen advirtiendo a la Nación de la debilidad de sus números que, con todo, son mejores que los de la administración central. En los últimos días ya avanzaron con que podrían imprimir cuasimonedas si no hay un auxilio más significativo por parte de la Casa Rosada que, hasta ahora, sólo liberó $6000 millones de ATN que se pagaran en dos veces.

Obviamente, la pandemia profundizará la retracción de actividad y consecuentemente de la recaudación tributaria de la Nación, de las Provincias y de los municipios. Se dará una caída tanto por la vía directa de la recaudación propia como por la indirecta de la coparticipación. Un análisis del Iaraf que dirige Nadín Argañaraz ya devela que en los últimos días de marzo se hizo sentir en los pagos del IVA, uno de los pilares de la masa coparticipable.

Los recursos transferidos desde el Gobierno Nacional a las provincias y CABA, en concepto de Coparticipación y Leyes Especiales, alcanzaron los $136.848 millones, con un crecimiento nominal del 30,4%. Al considerar los efectos de la inflación, esto significa una caída del 11,3% en términos reales.

Para evaluar el posible primer impacto del covid-19 en la recaudación de marzo se puede apreciar que para que ese mes la coparticipación hubiese mostrado la misma dinámica real que febrero (caída real del 4%), debiese haber crecido un 41,1% nominal. Y lo hizo solamente en un 30,4%.



Todas las provincias sufrieron la caída de la coparticipación. Se distinguen dos grupos: Córdoba, Santa Fe y San Luis, que vieron crecer su coparticipación nominal alrededor del 27,7% (una baja de 13% en términos reales), y las demás jurisdicciones, que promedian alrededor de un 31% de incremento nominal (11% de caída real).

Las tres primeras son las que cuentan con el fallo de la Corte Suprema de Justicia para la devolución de lo que se recortaba para financiar a Anses, mientras que el resto viene cobrándolo en etapas.

Las transferencias del Gobierno Nacional hacia las provincias crecieron un 37,8% nominal. En términos reales, esto significa una pérdida de recursos del 8,2%. Todas las jurisdicciones registraron lo recibido en el primer trimestre del año. Si se realiza el cálculo del monto necesario para que el poder adquisitivo de la coparticipación se hubiese mantenido constante en el primer trimestre de este año, se tiene que el mismo es de $41.593 millones de pesos.

El Iaraf indica que la situación de la coparticipación antes del efecto del Covid-19 ya era negativa, como fiel reflejo del impacto de la débil actividad económica sobre la recaudación tributaria nacional. Los números muestran que se compromete la capacidad de los gobiernos de financiar su gasto, en momentos donde el gasto en salud y de asistencia a la población va a crecer por el mismo efecto del virus. “Seguramente se tendrán que reducir otros gastos, dado que no hay crédito disponible”, dice la consultora.

Se mantiene la necesidad de una acción coordinada de los tres niveles de gobierno (Nación, provincias y municipios), enmarcado en la propuesta de acción tributaria federal integral que ya hizo el Iaraf que entiende que ese esquema evitaría la presentación de pedidos desmedidos y el desorden en la acción de los fiscos provinciales y municipales, como la mostrada en crisis económicas del pasado reciente con motivo de las cuales la emisión de cuasimonedas fue muy generalizada y dañina para la economía.

De cara a este mes de abril, el Iaraf plantea que la recaudación de IVA (y por lógica la coparticipación del mismo) se verá afectada por el doble impacto del aislamiento por el virus que generará un menor devengamiento por la caída de las ventas de marzo, junto a la extensión de la falta de liquidez que impactará en el pago de los distintos vencimientos que ocurran en el mes (o en la propia posibilidad de diferimiento de los vencimientos sugerida como política frente a la crisis).