Gobernadores extreman precaución pero advierten por salarios de abril

Todos se encolumnaron detrás de la estrategia sanitaria de la Casa Rosada y bajan a sus territorios las medidas que se van decidiendo, pero insisten en la necesidad de resolver los aspectos económico-financieros porque con la actividad parada no habrá recursos para afrontar obligaciones. Coordinar es clave para emitir más ordenadamente.

Por Gabriela Origlia

La frazada de la economía argentina es inexistente. El Covid-19 requiere de miles de millones para cumplir con las prevenciones, atender a los enfermos, continuar con las prestaciones del Estado (que se incrementan) y paliar la crisis de los privados. Se necesitan más recursos y la única vía para obtenerlos, por ahora, es la emisión que ya se disparó. La gran incógnita sigue siendo cuánto se extenderá la crisis y en función de eso cuál es la dimensión de los recursos que se necesitarán.

Los gobernadores ya le advirtieron a la Casa Rosada que tendrán problemas para pagar los salarios de los empleados públicos de abril. Para los de este mes todas las jurisdicciones tiene previsionados recursos tanto para cancelar obligaciones con los activos como con los jubilados y pensionados. La excepción es Chubut, que arrastra problemas económicos y financieros desde hace varios meses y ahora depositaron la totalidad de los sueldos del sector de Salud, completando “lo que percibieron en el primer rango” correspondiente a febrero.

Hace diez días los ministros de Finanzas de todas las provincias pidieron a Nación que se distribuyeran los $70.000 de Aportes de Tesoro Nacional (ATN)  pero la respuesta afirmativa sólo alcanzó a $6000 millones en dos tramos. El 80% de los ATN se repartirán según los índices de coparticipación y el 20% según la población. También se instrumentará una línea de crédito de organismos multilaterales por US$65 millones y préstamos por $2500 millones para destinar al sistema salud.

Más allá de que todos los gobernadores se encolumnaron detrás de la estrategia sanitaria de la Rosada y bajan a sus territorios las medidas que se van decidiendo, en lo económico insisten en que hay que planificar más porque la extensión de la parálisis de la actividad los dejará sin recursos propios ni coparticipados para afrontar las obligaciones no sólo salariales sino también las que se requieren para apuntalar a los privados.



Hasta el momento ni Nación ni provincias optaron por el perdón de impuestos, a lo sumo en algunos casos hay prórrogas. La consultora IRAF estimó que, por medidas fiscales y la baja de recaudación, el sector público nacional resignaría en abril $268.000 millones y, a través de la coparticipación y resignación de recaudación propia, las provincias unos $132.000 millones.

El cálculo  toma como referencia la recaudación mensual de los principales impuestos nacionales, provinciales y municipales  y la pérdida que significarían acciones tributarias por parte de los Estados y por la caída de la actividad.  Un mes de ingresos de aportes y contribuciones a la Seguridad Social, de IVA, de Ganancias, de Combustibles, de otros coparticipados, de Ingresos Brutos y de Tasa de seguridad e higiene municipal suman $330.000 millones (1% del PIB) para las arcas nacionales y de $280.000 millones (0,9% del PIB) provincias y municipios en función del esquema de coparticipación vigente.

“Los aumentos del déficit y de la emisión de pesos hoy no constituyen el problema relevante –dice el reporte-. Se debe actuar con todas las medidas necesarias para evitar la suba de la tasa de crecimiento de los contagios. Lo que sí es clave, es que, garantizando un proceso ordenado y transparente del uso de la emisión de pesos, los tres niveles de gobierno lleven a cabo las acciones más eficaces y eficientes” en la lucha contra el Convid-19 y la caída de actividad económica que se va a generar.

Para el Iaraf que los tres niveles estatales estén coordinados, facilitaría la acción del sector privado, ya que establecería las reglas de juego de una manera homogénea en todo el país, incluso pudiéndose considerar las particularidades regionales y sectoriales. “Esto evitaría la presentación de pedidos desmedidos y el desorden en la acción de los fiscos. Y facilitaría la dinámica de la aplicación de medidas”, resume.

Agrega que una vez definidos los costos de las medidas, se puede ordenar la emisión de pesos: “Cada provincia debería recibir el equivalente a su participación en la masa coparticipable más su recaudación de Ingresos Brutos y cada municipio, el equivalente a su participación en la masa coparticipable provincial más su recaudación de la tasa de higiene”. En lo concerniente a postergaciones de pagos, la Nación –cumplido el plazo- podría retenerle el monto girado por esa causa y lo mismo para los municipios. A su vez, la Nación debería cancelar los préstamos al Banco Central, reduciendo la cantidad de base monetaria creada durante el proceso.