Suoem arría bandera salarial mientras dure la pandemia

El coronavirus paralizó la Municipalidad y despojó al gremio de su método infalible de presión como el paro de servicios. Si se extiende la cuarentena, no pedirían la reapertura de paritarias los primeros de días de abril como estaba previsto. Además, esperan conocer el impacto de la crisis agravada en la recaudación.

Por Yanina Passero
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El Ejecutivo municipal aseguraba que a comienzos de abril ya estarían en condiciones de iniciar la paritaria salarial, la primera que protagonizaría la avezada comisión directiva del Suoem con el recién llegado peronismo. El coronavirus era, hace pocas semanas, la pesadilla de importantes países asiáticos, también de algunos del viejo continente. Nada hacía suponer que, en cuestión de días, cambiaría el escenario mundial y que instalaría la preocupación sobre una crisis más profunda de la que se esperaba para la economía nacional para este año.

Antes del COVID-19, por los despachos gremiales, del Panal y el Palacio 6 de Julio circulaban las preguntas de rigor: ¿el intendente Martín Llaryora levantaría la cláusula gatillo como hizo el gobernador Juan Schiaretti para los empleados provinciales? ¿Se mostraría implacable con el Suoem a poco de autorizar una fortísima suba impositiva? O bien, ¿terminaría accediendo a los pedidos de Beatriz Biolatto y su mentor Rubén Daniele a cambio de la prestación mínima de los servicios?

La pandemia postergará, lógicamente, la discusión más esperada que arrojaría la temperatura de la gestión municipal de Hacemos por Córdoba. Llaryora ganará tiempo en este frente y tiene argumentos de peso para insistir con una oferta ajustada a la realidad de la caja.



La CGT nacional, por ejemplo, mantiene reuniones permanentes con el gobierno del presidente Alberto Fernández no sólo por cooperación sanitaria. Trascendió en medios nacionales que buena parte del sindicalismo argentino está dispuesto a aplazar el reajuste de haberes a cambio de contener los efectos de la crisis como los despidos. La defensa de los puestos de trabajo y las condiciones de higiene y seguridad vuelven al primer puesto de la agenda gremial.

El Suoem ya analiza su situación al calor de la cuarentena dispuesta por la Nación y a la espera de los resultados del plan de contención de la pandemia. Llaryora concentró su gestión en el área de salud y allí estarán puestos todos los recursos. Para el gremio municipal es políticamente incorrecto plantear su requerimiento sectorial en la coyuntura actual y ya trascendió que están dispuestos a aplazar la renegociación salarial hasta que exista un panorama claro.

Hay que decirlo: la evolución de la pandemia no es lo único que importa, más bien especulan con el impacto del paro en la recaudación municipal. Desde el municipio mantienen el hermetismo sobre las proyecciones, igual que en el Panal. El Suoem sospecha que no habrá buenas noticias como anticipan a coro los economistas y consultores, pero habría un motivo adicional que motiva su presunta solidaridad con el Ejecutivo y la política aplicada sólo a la contracción de la curva de contagios de coronavirus.

La realidad demuestra que el gremio de Biolatto apuntaló sus conquistas con pulidos mecanismos de presión en forma de asambleas y paros. Son pocos los triunfos oficiales que pueden contarse cuando los municipales se plantan. Llaryora lo experimentó tempranamente cuando canceló más de 330 contratos apenas asumió y, a los pocos días, tuvo que dar marcha atrás con la iniciativa. No fue la excepción a la regla general que marcó el paso de sus antecesores por la Municipalidad.

En tiempos de coronavirus, el Suoem experimentó una drástica reducción de su poder de fuego por el asueto administrativo que regirá hasta el 31 de marzo y que probablemente se extenderá si la Nación así lo dispone.

Lograr una buena paritaria en emergencia se impone necesario para Biolatto, quien deberá medirse en elecciones internas este año, si es que efectivamente Daniele la ubica en ese lugar como ya adelantó.

Sin embargo, el Ejecutivo no informó si convocará igualmente a la comisión paritaria. La posibilidad de discutir sin mecanismos coercitivos es una oferta tentadora; pero lo cierto es que la hoja de ruta en materia de planificación económica hoy no existe.