Los mercaderes de la pandemia

El verdulero hizo la entrega a domicilio y no dejó pasar la oportunidad. Conoce muy bien a la clienta desde hace años. “Señora Nora, hoy la cuenta está más cara porque aumentó todo en el mercado, las papas, las cebollas, las naranjas…”. Sabía que el comentario no iba a pasar de largo. Cuando se fue del domicilio, ubicado en la zona de la rotonda San Martín, la mecha ya estaba encendida. Nora Marchesi es la madre del Intendente que, por pertenecer al grupo de riesgo, hace estricta cuarentena y recibió al verdulero de toda la vida en su vivienda. El sábado el tema era polémica instalada en todas las verdulerías de Río Cuarto. La papa, el insumo básico de la comida de la mesa de los argentinos, había aumentado en el Mercado de Abasto hasta un cien por ciento.

Por Guillermo Geremía

“Yo no puedo saber quién hizo se incremente en un 100%, lo que sí sé es que después del horario de ventas hubo operaciones de este tipo, también con otros productos que han tenido un incremento abusivo”, terminó admitiendo cuatro días después Ernesto Guevara, Presidente del Mercado de Abasto S.A. El viernes mismo la madre de Llamosas había llamado al Intendente para comentarle lo que estaba sucediendo tras recibir el lamento de su verdulero, y el sábado a la mañana Daniel Reiloba, Subsecretario de Agroindustria y Comercio de la Municipalidad, ya repartía en un programa radial “tomatazos” a diestra y siniestra a los responsables del centro comercializador de frutas y verduras. El Mercado está en su órbita de decisiones.

Instalado en 1964 en la zona noroeste de la circunvalación, el Mercado de Abasto es sociedad anónima desde 1968. Es la única empresa mixta con capitales públicos y privados que funciona en la ciudad tras el desmantelamiento de las creadas por el entonces intendente Alberto Cantero a comienzos de este siglo. El Estado tiene el 51% de las acciones y su presidente es designado por el Intendente de turno. Actualmente es el ingeniero agrónomo Ernesto Guevara, un hombre de Darío Fuentes, Presidente del Concejo Deliberante de Río Cuarto. Ambos alineados con el Gobernador de Córdoba Juan Schiaretti. El Estado municipal maneja o debiera manejar el destino de la empresa. De ahí la indignación de Llamosas cuando su madre le contó lo que sucedía. Pero ya era demasiado tarde, con la lógica demanda dado el temor a desabastecimiento por el coronavirus, en pocas horas del día 2 del aislamiento obligatorio, quedaron vacías las verdulerías.

La bolsa de papas se comercializó el miércoles 18 a 450 pesos. El viernes 20 su costo oscilaba entre los 680 y 780 pesos según el puesto del MARC (Mercado de Abasto de Río Cuarto). También la bolsa de cebolla pasó de 280 a 500 pesos y el cajón de naranja de 400 a 680 pesos. En tiempos de una amenazante gripe hecha pandemia, la gente consume más cítricos para proveerse de vitamina C.



“Le pedimos a la gente que haga un esfuerzo diario para mantener el precio. La semana pasada fue una semana atípica y llegamos al viernes con mucho faltante de mercadería”, aseguró en declaraciones periodísticas Leandro Calvo, integrante de la familia que con campos en Balcarce, produce y comercializa el 60% de las papas que se venden en el sur de la provincia de Córdoba. Un verdulero asegura que el mismo miércoles ya sugerían que compraran más papas porque 48 horas después iban a faltar.

“Los precios se regulan por el mercado. No es una situación fácil la que estamos atravesando. Hay 2.000 personas que circulan por día en el MARC. Quienes recolectan el productor no quieren trabajar por miedo, hemos tenido cortes de ruta, los choferes no quieren viajar. No es correcto decir que no estamos cumpliendo un rol social cuando nos estamos exponiendo a riesgos”, se justifica Calvo en la cuarentena por el COVID-19.

Federico, un ex propietario de verdulería, negó en un medio de comunicación que la papa no se pueda acumular como lo argumentó el zar del negocio del tubérculo. «Por estudios de bromatología, tenés que ir a comprar sí o sí al Mercado de Abasto, y le terminás haciendo el negocio a estos tipos. El de la verdura es un mercado informal», aseguró quien ya está afuera del negocio.

Con la papa ya vendida y todos los precios aumentados, el lunes la comercialización de los productos que más subas registraron una baja. En el caso de la cebolla de 50 pesos la bolsa y el cajón de naranja que llegó a comercializarse a 680 pesos, ahora cotizó a 500 pesos. Ninguno volvió al precio del miércoles anterior. Lo insólito y provocativo se registró con el precio de la papa. El lunes 23 se consiguió más barato que el miércoles 17. “El lío que se armó en las radios la hizo bajar”, aseguró otro verdulero consultado. La bolsa se vendió a 400 pesos tras haber tocado un máximo de 700.

Sin respuestas

¿Por qué faltó el producto? ¿Por qué quienes tienen la supremacía del negocio en la región se quedaron sin stock? ¿Por qué las autoridades del mercado no evitaron las subas abusivas siendo que había una razón de emergencia sanitaria? ¿Por qué dos días después de instalada la polémica, el precio bajó a niveles anteriores al último abusivo aumento? Las respuestas hay que buscarlas en un negocio que alimenta a miles de personas pero que está manejado por unos pocos y en donde lo público tiene mayoría accionaria pero no se puede meter en los precios.

La conducción del MARC admitió que deberá modificarse el estatuto de la sociedad mixta para evitar que vuelva a repetirse lo sucedido. Aunque una conducción atenta y con aval político debió haber evitado que miles de pesos de la gente terminaran en las cuentas de dos o tres especuladores en el inicio de una larga cuarentena. En el MARC hay 18 puestos de frutas y verduras. Además, 40 playeros comercializan la verdura de hoja del cinturón verde. Verduleros, repartidores y fleteros también tienen injerencia en los precios finales. Nadie se anima a decirlo porque eso implicaría plantarse contra el que maneja el negocio. La mitad de los puestos ya pertenecen a una misma familia y entre dos o tres determinan el precio de los productos foráneos.

Tras ser convocados por el Intendente el lunes, ayer la propia subsecretaría de Industria y Comercio, el Defensor del Pueblo, la AFIP y la representante del Ministerio de Industria y Comercio de la Provincia salieron a controlar los precios máximos en Río Cuarto (foto). Es de esperar que inspeccionen la rueda de comercialización de este miércoles en el Mercado de Abasto, donde además de precios abusivos se sospecha de subfacturación de los productos. Una empresa mixta donde la obras se hacen con los tributos estatales (hay en ejecución la pavimentación de las calles internas y una subestación que mejora la disponibilidad eléctrica) y las pingues ganancias se la llevan unos pocos privados.

El problema no es nuevo. En 1973, durante la Intendencia de Julio Humberto Mugnaini, a quién le decían “cebolla”, era el representante de la Municipalidad en el directorio del Mercado un joven abogado peronista. Esteban Miguel Llamosas, el padre del actual Intendente. También en esa época tuvieron que enfrentar a los mercaderes del negocio. Tuvieron que recurrir a la Justicia, quien le dio la razón varios años después. Su hijo, ahora como titular del DEM, espera no atragantarse con la misma papa. Así son las cosas.