El maquinista idolatrado

“Fangio: el hombre que domaba las máquinas” es un documental de una hora y media de duración (disponible en Netflix) que ahonda sobre el mito de ese quíntuple campeón de Fórmula 1 nacido en Balcarce y admirado por sus colegas y por la afición automovilística.

Por J.C. Maraddón

Entre los muchos inventos que cambiaron el mundo en el siglo veinte, está el de la idolatría, algo que apareció en de modo sincrónico con el desarrollo de los medios masivos y de la industria del entretenimiento, cuya evolución se ha prolongado hasta la actualidad. El fanatismo por los astros del espectáculo y del deporte ha sido un motor de ingresos incalculables a lo largo de la pasada centuria y se ha sostenido en vigencia, montado ahora sobre una revolución tecnológica que no sólo no ha frenado su impulso, sino que lo ha potenciado a través de ese formidable canal de comunicación que son las redes sociales.

Y da la casualidad de que algunas de las celebridades que mayores elogios han cosechado a lo largo de los últimos cien años son de origen argentino, a pesar de que nuestro país está muy alejado de las grandes metrópolis. En su momento, con la circulación mundial de los discos de pasta y la irrupción del cine sonoro, fue Carlos Gardel la figura representativa del tango que alcanzó fama internacional, cuyo despliegue quién sabe hasta dónde lo hubiera llevado, si no hubiese sido porque un accidente de aviación le costó la vida, cuando su carrera atravesaba por su etapa más brillante.

En el otro extremo, actualmente es Lionel Messi una de las mayores estrellas del fútbol global, cetro que ostenta desde hace más de una década y que fue producto, sobre todo, de su performance en el Barcelona, donde ha obtenido una sucesión increíble de títulos y ha batido récords como goleador. Todo esto, Messi lo consiguió sin haberse consagrado campeón del mundo con la selección argentina, y con la carga del antecedente de Diego Maradona, que ha sido sin duda el deportista nacional de mayor reconocimiento planetario y que le supo sumar a su talento como futbolista un carisma inigualable.



La televisión, que mostró las hazañas de Maradona en cada uno de los estadios donde se presentó, y la web, que transformó a Messi en el jugador más popular para las nuevas generaciones, fueron fundamentales para construir la leyenda de esos dos talentos, cuyos seguidores se cuentan por millones. Sin embargo, cuesta imaginarse cómo eran las cosas en otros tiempos, cuando las noticias solo se traducían en imágenes en los noticieros que se proyectaban en el cine antes de las películas, y en las revistas que inmortalizaban las hazañas con la publicación de fotografías.

Algo de ese misterio se devela en “Fangio: el hombre que domaba las máquinas”, un documental de una hora y media de duración que ahonda sobre el mito de ese quíntuple campeón de Fórmula 1 nacido en Balcarce y admirado por sus colegas y por la afición automovilística. Disponible en Netflix desde el viernes pasado, el filme es una realización del director Francisco Macri y cuenta con testimonios de grandes pilotos de todos los tiempos, como Jackie Stewart, Alain Prost, Fernando Alonso, Mika Häkkinen, Nico Rosberg y Hans Herrmann, quienes coinciden en destacar la pericia de Fangio al volante y su don de gente.

Pero, más allá de eso, este deportista notable consiguió desatar la pasión de aquellos que seguían sus pasos en cada uno de los circuitos donde competía, aunque estuvieran muy lejos de contar con los recursos que hoy permiten vivir las carreras en tiempo real. Con su valentía, cada vez que pisan el acelerador estos ases de la velocidad viajan sobre el filo que separa la vida de la muerte, y eso desata el primitivo sentimiento de adoración por el héroe. Pero, a la vez, con su dominio sobre estas máquinas infernales, Fangio representó el prototipo de ídolo, propio de una época en que lo humano todavía luchaba por prevalecer frente a la tecnología.