Trotta lo sabe: el peronismo será eclesiástico o no será nada

En su gira para sobreactuar normalidad pese a una paritaria insuficiente, el ministro aseguró que la ESI va a contemplar las visiones de los distintos credos.

Por Javier Boher
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El año lectivo está empezando, pero todavía hay muchas provincias en las que los chicos no han ido a clases. La burla de la paritaria nacional docente -vendida como la panacea por los que la reclamaban en los tiempos de Macri- ha dejado disconformes a los docentes de casi todo el país.
Según un relevamiento de Infobae, sólo seis distritos alcanzaron acuerdos, mientras que en la vereda opuesta siete directamente no empezaron las clases. El resto volvió a las aulas sin acuerdo. La situación difiere enormemente con la del año pasado, que -embarcados todos en la campaña- sólo seis provincias arrancaron sin paros.
Mientras se sigue debatiendo de qué manera serán remunerados los docentes, por otro lado se sobreactúa la normalidad de un año que recién comienza. Con la palanca de la economía clavada abajo como la Excalibur que sólo el Rey Arturo pudo sacar de la piedra, el presidente Alberto debe confiar en sus ministros para que cierren -o eviten que se abran- frentes de conflicto. Por eso partió a Tucumán, Formosa y Santiago del Estero el Ministro de Educación, Nicolás Trotta.
Allí el ministro se encargó de transmitir su apoyo a los gobernadores (parte de la primera guardia que apostó por la reunificación peronista para ganar en 2019) y sobreactuar normalidad. Como todo político que no entiende el alcance de las nuevas tecnologías, Trotta intentó quedar bien con la gente que visitó, dando la nota en la primer “provincia provida” del país.
Allí en Tucumán, sin medir sus palabras o tratando de agradar a una audiencia celeste, se expresó sobre la Educación Sexual Integral que queda bajo su órbita. Con tanto revuelo al respecto en los últimos dos años, el ministro dejó en claro que en política todo es flexible y negociable, y que la intransigencia no paga tan bien como el pragmatismo.
A poco del anuncio del presidente respecto a su decisión de ir por el aborto legal, Trotta se refirió al futuro de la ESI. Tal como dijo hace menos de un mes en Catamarca, va a trabajar para que todas las provincias la implementen. Sin embargo, para endulzar los oídos de los que temen a que se hable de esos temas tabú, dijo que “esta ESI suma la visión de las iglesias, conscientes que hay contenidos básicos que den llegar a las escuelas”.
¿Contenidos básicos religiosos en sexualidad de parte de gente que cree que los hombres vienen del barro, las mujeres de un hueso o que aquellos que no eran heterosexuales fueron castigados por un Dios que prendió fuego un par de ciudades matando a todos los que no seguían sus lineamientos? Muy tolerante -y científico- todo.
Como quien no quiere la cosa, de a poco empieza a pasar aquello que algunos pocos valientes denunciaron cuando decidieron derogar la ley 1420 por haber sido “superada” por la Ley de educación nacional 26.206, sancionada en 2006 bajo el kirchnerismo: la nueva norma no contempla el laicismo, pilar del respecto entre credos y el pensamiento científico.
Tras años de batallar en tribunales para evitar que se dicte enseñanza religiosa en las escuelas públicas, el ministro desliza la posibilidad de entregarle un presente tan importante como la posibilidad de opinar sobre educación sexual a una organización que lleva años enfrentándose a denuncias de abuso, pedofilia y discriminación por razones de género, que se enorgullece del celibato y la no conformación de familias entre sus miembros.
Seguramente todos los credos podrán opinar al respecto, pero queda claro que una decisión así iría destinada a compensar lo que se le quitaría a la iglesia católica y los múltiples evangelismos si se aprobara la ley de aborto. Se puede intuir que la estrategia a largo plazo sería generar un cambio que permita en un futuro volver atrás y penalizarlo otra vez, como pasó en Polonia o Rumania.
Aunque para muchos adultos la Educación Sexual es un tema tabú, que debe ser tratado (o evitado) en la casa, es obligación del Estado respetar los derechos de niños, niñas y adolescentes y generar el marco para que reciban información científica y probada, que despeje dudas y demuela falsas creencias.
Es difícil creer que ese camino se pueda recorrer de la mano de organizaciones que no sólo tienen un pensamiento precientífico y dogmático, sino también intereses políticos y económicos que contradicen esos mismos postulados.
El ministro no puede desconocer los logros de la educación laica y ofrecerlos en sacrificio para agradar a parte del lobby que atenta contra los derechos de los que aún concurren a la escuela. Salvo que, otra vez y como tantas, el matrimonio entre la iglesia y el peronismo sea lo que verdaderamente cristalice para armar un gobierno que de otra forma no sería nada.